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KATIA GUERREIRO  

05/05/06

Katia Guerreiro, el corazón de Portugal

NO SÓLO SAUDADE

Fado porque se fue por el río, fado porque se fue con las sombras. Cuando la selección de Portugal alcanzó la final de la Eurocopa 2004, los amantes de la música intuimos el resultado. Máxime jugándose en Lisboa. Y es que el espíritu no puede traicionarse a sí mismo y cuando un arpón se desvía al corazón de Portugal, el lamento suena a fado.

Katia Guerreiro, una de las mejores voces de la pujante generación surgida tras la muerte de Amalia Rodrigues, lo sabe. Probablemente por eso, esta doctora en medicina nacida en Sudáfrica hace 30 años se queda con la esencia en su propuesta fadista. Katia presenta en Ceutí Tudo ou nada, su tercer álbum, dentro del ciclo 'Fado y otras lusofonías'.

Dicen que el fado no se explica, sino que se siente. Pero en todo caso, ¿qué es el fado para Katia Guerreiro?
- El fado es una canción que tiene como base de expresión los sentimientos. Suele aceptarse que el fado es una música muy melancólica, una música muy triste, y tal vez por eso no había ganado muchos adeptos. Pero no estoy de acuerdo, en mi espectáculo puede observarse que el fado también puede ser un canto de alegría y de celebración de la vida. Simplemente es un modo de expresar los sentimientos más profundos, más íntimos. No sólo la tristeza.

Vamos, que no sólo de saudade vive Portugal.
- Claro. Tenemos una raíz tradicional muy grande. Tenemos una historia quizá no muy extensa pero que ha dejado una profunda huella. Es por eso que el fado tiene mucho por descubrir. Es la forma de expresar nuestros sentimientos. Claro que tiene mucho de tristeza y de tragedia, pero no es sólo eso. Los sentimientos son intensos y también son universales.

Lo que sí parece innegable es que, en los últimos años, una generación de nuevos y sobre todo nuevas fadistas ha revitalizado la escena. Buen momento para el fado.
- Lo es. El fado está creciendo desde hace cinco o seis años. Creo que tiene que ver con la muerte de Amália Rodrigues [nota: la gran dama del fado falleció el 6 de octubre de 1999], porque mientras ella vivía había algunos recelos para tocar y cantar fado. Pero a partir de ahí muchos tuvimos la curiosidad de investigar y de hacer del fado su propia canción. Es por eso que ganó una nueva imagen también internacionalmente.

Muchos nombres nuevos -Katia, Mariza, Mafalda Arnauth, Anabela- y diferentes perspectivas del fado.
- Efectivamente, cada cual siente el fado a su manera. Hay que intentar renovarlo, aportando nuevos instrumentos y nuevas texturas y añadiéndole complejidad. Pero para mí el fado es algo básico, sencillo y esencial, que no precisa de demasiados adornos. Es por eso que canto fado tradicional y fado clásico, porque todavía tengo mucho por descubrir ahí. Creo que fuera de Portugal hay hambre de fado y eso ha aumentado el buen momento que vive.

Hay quien la ha señalado como la continuadora de Amália Rodrigues. ¿Le halaga, le supone una presión añadida?
- Que me comparen con Amália es un honor muy grande para mí, pero quien lo intente decir de modo peyorativo puede estar cometiendo un error porque expresas lo que tienes en tu interior. Es cierto que prácticamente la única persona que había escuchado en el fado era Amália y que es una gran referencia, pero nunca he intentado imitarla, ni su timbre de voz, ni su manera de interpretar. No puedo estar de acuerdo, por tanto, a no ser que la comparación aluda a la fuerza expresiva o a la intensidad de los sentimientos.

Una curiosidad. ¿Siguen existiendo en Lisboa aquellas casas de fado tan populares o son ya imágenes de película antigua?
- Hay todavía casas de fado típicas en determinados barrios populares de Lisboa. Podemos entrar, sin referencia alguna, escuchar la guitarra portuguesa tocada de una forma muy tradicional y ver a personas que espontáneamente se arrancan a cantar. Pero proliferan otras, más turísticas, donde hay profesionales que cantan diariamente. No soy muy fan de estas casas de fado. Nunca he cantado en una de éstas y el par de veces que estuve no me sentí muy bien.

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