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LOQUILLO  

10/01/02

José María Sanz, Loquillo (foto: Natalia Huidobro, extraída de la web oficial)

SR. ROCK'N'ROLL

Conocer a José María Sanz, Loquillo, es comprenderle. Y comprenderle es entender el significado, la esencia del rock'n'roll. No sólo porque sea historia (viva, vivísima) del rock en este país o porque lo haya mamado desde la adolescencia, hablo si cabe más de su actitud vital. De la convicción con que argumenta, de la pasión con la que afronta cada nuevo envite del azaroso y desmemoriado mundillo musical de este país.

Así, tras algunos años experimentando con otras texturas sonoras (desde la faceta crooner hasta el swing o la poesía musicada), hace dos Loquillo se propuso reunir a los Trogloditas, su banda de siempre, y volver a hacerla sentir la vibración del rock'n'roll. El primer botón fue Cuero español, un interesante trabajo que el pasado mes de octubre tuvo su confirmación con Feo, fuerte y formal, uno de los mejores discos en la (dilatada) trayectoria de Loquillo y Trogloditas y la prueba definitiva de que El Loco camina en la dirección correcta.
- "Es así"
, señala Loquillo. "Aquél fue el primer paso, la reunificación del grupo y en este segundo no sólo hay una actitud sino también un concepto de sonido. El tercer proyecto será el definitivo".

Es decir, que tenemos Trogloditas para rato, porque Loquillo para rato no me cabía ninguna duda. "Sí, esa es mi intención. Por otra parte también porque he definido ya los cuatro compositores adecuados para el grupo: Gabriel Sopeña, Carlos Segarra, Igor Paskual y Jaime Stinus (amén de productor de sus dos últimos discos). Lo que hago es diseñar un guión de canción y presentarlo al compositor que considero idóneo; a veces lo doy más cerrado que otras, pero siempre le doy opciones para que pueda jugar".

En este sentido el de Igor Paskual ha supuesto todo un descubrimiento, en especial para quienes no conocían a su banda, Babylon Chat.
"Sí, bueno, yo tengo esa mano. Pero no exactamente para descubrirlos, pues su talento ya está, lo único que he hecho ha sido confiar en ellos. De la misma manera que pasó con Sabino, lo hice con Sopeña en su momento y ahora con Igor. Cuando encuentro un talento deslumbrante, procuro llevármelo a mi equipo, eso lo tengo muy claro. Luego hay canciones como Soltando lastre, que nunca se lo hubiera dado a Segarra porque es una letra adulta óptima para Sopeña u otras como La edad de oro, mucho más Bowie, que sabía que quien mejor podía hacerlo era Stinus. Siempre busco el mejor compositor para cada texto y lo que hago es liderar pero dejando margen".

ACTITUD Y EVOLUCIÓN
Concretamente La edad de oro es uno de los ases incluidos en la notable baraja de Feo, fuerte y formal. El resto del póker lo componen la emblemática canción titular, el trallazo de rock macarra pero igualmente tarareable que es Deportivo 7 (el nombre de la pista de autochoques más importante de mediados de los setenta en Barcelona, con los altavoces escupiendo insolencia glam de boca de The Sweet y Suzy Quatro) y ese El charnego que homenajea a Gato Pérez, en clave de rumba catalana desprejuiciada.

La sensación es la de alguien que puede mostrarse versátil porque no teme perder una esencia rock'n'roll más presente que nunca. Un disco sencillo, directo, conciso. Un gran disco, en definitiva.
"En este sentido ha sido muy importante la actitud de Jaime Stinus, con quien he estado trabajando los últimos seis meses. Hemos conseguido que la banda diese lo mejor de sí. Cuando una banda sale cabreada del estudio y cagándose en el productor, quiere decir que todo va bien. Porque eso significa que los egos han quedado aparcados. El error de muchas de las grabaciones del grupo ha sido que nadie se ha impuesto en momentos determinados y de ahí la falta de concisión. Jaime Stinus está precisamente para eso. Lo que más lamenté de Cuero español es que no estuviera Jordi Vila. En este está y ¡cómo se nota!".

Reunificada la banda y recuperada la actitud (si es que alguna vez se perdió), el sonido parece ahora uno de los principales caballos de batalla de Loquillo.
"El grupo tiene que trabajar en la línea de los sonidos contundentes pero por otro lado más cercanos al rock contemporáneo. Hay que trabajar con sonidos. Si te fijas, en este disco no hay ni un solo de guitarra. Sólo uno pequeñito de Carlos Segarra y punto. Pero es que la orden era ésa. Quiero sonidos, quiero envoltorios pero no solos. Odio los putos solos de guitarra".

Hacen falta pocas preguntas cuando el interlocutor tiene tan claras las ideas. El sonido, la estética, la elegancia que el buen rock siempre tuvo, la actitud. Loquillo en su salsa.
"Es que el rock se ha ido a algo patillero, pastelero, sin glamour y sin nada. El otro día me preguntaban qué pensaba yo de la música que se ha hecho en los 90. Y en los 90 ha sido la música tecnológica lo único que realmente ha roto. Lo que se ha hecho en rock han sido copias de copias de copias. Soy de los que piensa que si triunfa Lenny Kravitz es que algo va mal. Es el típico músico que gusta a los que no les gusta el rock, como Rosario o como Nacho Cano".

DE LENNY KRAVITZ A SABINA
Quizás sea también que esa falta de actitud para mí indiscutible en el rock español en los últimos años ha posibilitado la confusión.
"El rock en España ha dejado de ser atractivo primero porque se ha quedado atrás en estética, en glamour y en actitud y, por otro lado, porque en ese sentido tanto los cantautores como los cantantes melódicos se han apoderado de toda la estética del rock. Entonces, hay que devolver al rock su propio orgullo. Alguien debería empezar a decir que Joaquín Sabina no hace rock y que su actitud no es rockera. Yo quiero mucho a Joaquín, pero es un cantautor eléctrico, punto. Y todos los cantantes melódicos que hay en España en este momento, empezando por Alejandro Sanz, utilizan la parafernalia del rock en sus conciertos. Y eso no forma parte en absoluto ni de su actitud vital ni de su manera de entender la música. Y la gente ha acabado por creer que eso es el rock. Nos estamos cargando la identidad de la música, hay que decirlo claro: un Triumph tal vez sea un buen Triumph, pero nunca será un Cadillac, joder".

"La gente -continúa imparable Loquillo- debería empezar a darse cuenta de que la esencia es la esencia, joder. Ahora, ¿que las bandas de rock quizás se hayan dejado robar ese "camino"? Pues sí, chico, qué quieres que te diga. Siento que cuando nosotros nos alejamos de la escena y yo empecé a hacer otras cosas y decidí que había que parar el grupo porque si no se volvía loco, pues nadie supo tomar el testigo. Nadie se atrevió a decir una palabra más alta que otra, todos cayeron en la corrección política".

"Y luego están los del rock cutre y litronero. Desde el principio me negué a que mi música estuviera en un ghetto, porque para mí el rock no es ningún ghetto sino una cultura popular. Pero por otra parte, creo que empieza a haber una nueva hornada. Miras a Babylon Chat (el grupo de Igor Paskual) y dices, joder unos tíos de 23 o 24 años que salgan por una línea de New York Dolls, es como para levantarse y aplaudir. Y aparte pues que reivindiquen un poco nuestra actitud y la de Burning. Es una nueva hornada interesante y vitalista".

Loquillo y Trogloditas actúa en Cartagena el sábado 30 de marzo de 2002. Campo de Fútbol de Los Juncos. 22 horas.