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MALDITA NEREA  

11/12/03

Maldita Nerea, bocados de realidad

EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

El de Maldita Narea ha sido un nombre envuelto en el celofán del recelo. Un grupo murciano, que sale desde Salamanca, que ficha con la más poderosa de las compañías discográficas y que te los venden como la gran esperanza del pop español. ¿Maldita qué, me puede repetir la pregunta? Pues oiga, no me suenan. Mosqueo, que ya sabemos como las gastan las multis. Hasta que uno recibe el disco, les entrevista, escucha la grabación y ahuyenta las sospechas. Maldita Nerea es un buen grupo de pop-rock y Cuarto creciente, un interesante álbum de debut.

Quedo con ellos, armado de libreta y grabadora y me aparece Sergio Bernal, baterista que ha tocado en grupos como Bohem, La Fábrica de la Luz, 91 Suite y que ha grabado en el flamante nuevo disco de Antonio Aráez. Hombre, Sergio... Junto a él, el artífice principal del delito, el chico que se someterá, sin saberlo, a nuestra máquina de la verdad: Jorge Ruiz, cantante, guitarrista y compositor de Maldita Nerea.

Además es guapo e inteligente, aunque no sé si tiene pareja, que no soy tan cotilla (bueno, vale, olvidé preguntárselo). Desembucha, amigo. ¿Cómo se consigue fichar por Universal y estar representado por RLM (Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Revólver) sin ningún bagaje previo? "Yo había estado siempre en mi casa componiendo, en directo había tocado poco. Creo que todo autor debería ir primero a una editorial, antes que a las compañías discográficas, que es algo mucho más impersonal, más lotería. Llevé la maqueta directamente a Warner Chapel, la escucharon allí mismo y les gustó".

¿Y? No me dirás que saliste de allí con el boli gastado de firmar contratos. "Claro que no, esto fue en febrero de 2001, nos pidieron más canciones, las enviamos y ya se concretó el fichaje. Nos dieron un adelanto de royalties y se encargaron de buscarnos discográfica".

Parece un cuento de hadas, pero es la misma realidad. Entonces aún se llamaban Sr. Siempre y sólo habían ofrecido media docena de conciertos. ¿Por qué el cambio de nombre? "Cuando Alejandro -guitarrista que sigue colaborando con ellos- dejó el grupo nos planteamos la posibilidad del cambio de nombre. No se trata de mitología griega ni de ninguna chica que nos rompiera el corazón, Nerea es el nombre que le damos a la música. Ya sabes, ¿Dónde vas, otra vez a perder el tiempo en vez de estudiar? Maldita porque no te puedes librar de ella. Hemos tenido todos el mismo problema, tener que ir a ensayar a las nueve de la mañana, no ganar un duro, pero cuando estás tocando sobra todo", contesta ahora Sergio.

¿Y lo de salir desde Salamanca? "Eso fue algo casual. Yo estaba estudiando allí -comenta Jorge- y es una ciudad en la que hay muchos sitios donde tocar. Conseguimos un concierto, empezamos a repartir maquetas, nos volvieron a llamar y en definitiva tuvimos muy buena aceptación. Ahí nos dimos cuenta del peso que podía tener el grupo".

"Cuando fichamos por Warner Chapel -Sergio al habla- nos buscaron varios 'showcases' en Madrid. Nosotros ensayábamos aquí, Jorge venía unos días antes y ya lo redondeábamos todo".

Precisamente en uno de estos conciertos para profesionales del medio fue donde llegó el flechazo de Rosa Lagarrigue (RLM), ¿es así? "Sí, fue en la sala Moby Dick. Fue gracioso, porque era lo típico, había un montón de managers apalancados en la barra, tomándoselas y hablando con los A&Rs. Y Rosa estaba ahí, viendo el concierto atentamente. Cuando nos entró, ya el resto de los agentes ni se acercaron. Es un lujo, es cierto que estar en su agencia te da crédito".

LA PRUEBA DEL ALGODÓN
¿Y qué resultados arroja esa prueba del algodón que se llama escucha atenta? Pues en primer lugar que estamos ante un grupo joven pero solvente técnicamente, que se mueve en ese espectro amplio que es la cubeta del pop-rock español, que Jorge es un compositor muy interesante y capaz de aportar una personalidad propia a unas canciones de notable potencial comercial, entre las que destacaría Se está haciendo tarde y el bonito dúo con la actriz Lucía Jiménez de Te hablaré.

Además parecen tener la cabeza bien amueblada, sabiendo lo que quieren -tener éxito, lógicamente-, pero también donde están. Los grandes nombres no parecen haberles mareado. Al menos de momento. "Nos gustó una cosa que nos dijeron a la firma del contrato y era que llevaban una política de desarrollo del grupo, de ir poco a poco haciendo una carrera. Eso nos tranquilizó, por lo menos en cuanto a saber que no te la juegas a una carta" (Sergio).

"Con sólo echar un vistazo te das cuenta de que las cosas han cambiado y que ahora los que están vendiendo son artistas con tres o cuatro discos. Los grupos nuevos somos el futuro. De toda la vida ha habido ciclos en la música y ahora mismo está claro que esto tiene que petar por algún lado. Las compañías tienen que reciclarse y los grupos también. Entonces Maldita Nerea estamos funcionando, aunque estemos en una multi, como hemos funcionado toda la vida. Con un poquito más de medios, pero nada más. Ahora mismo no somos un grupo que dé dinero, nuestro único patrimonio es el disco, pero tenemos la confianza de sentirnos arropados y de ver que nuestros conciertos funcionan", apostilla Jorge.

Un aspecto que habla bien de Maldita Nerea y que los aleja del estereotipo de grupo jovencito, pop y manipulable es el hecho de que durante la grabación tuvieran algo más que desacuerdos con uno de los productores, Jacobo Calderón (sí, el hijo del eterno Juan Carlos). No me lo han dicho ellos, pero uno es perro viejo y conoce a mucha gente en el mundillo. "Vaya, bueno, pues... Sí, así fue. Nosotros preferimos decir que con Juan González -el otro productor acreditado, además de ingeniero de grabación- tuvimos una conexión excelente pero con Jacobo no tanto. Pero tampoco tiene más, simple cuestión de incompatibilidades".

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- "Cuarto creciente" está publicado por Universal

- Visita la web de Maldita Nerea