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ISMAEL SERRANO  

18/04/02

Ismael Serrano inicia la gira de presentación de "La traición de Wendy"

"UNA CANCIÓN DE AMOR PUEDE SER REVOLUCIONARIA"

"Crecer. Crecer y olvidar lo que fuimos. Renunciar a las utopías. A los sueños que de pequeños tuvimos. Olvidarse de NuncaJamás y convertirse en un completo idiota. Esta es la traición de Wendy. Para algunos una ley natural". Con estas palabras presenta Ismael Serrano, desde su página web, el que supone su flamante nuevo cuarto álbum, La traición de Wendy.

Un disco de orquestación sutil y romanticismo nada velado que no obstante incide en la habitual temática reivindicativa del cantautor madrileño. Un disco que vio la luz el 18 de marzo entrando directamente al nº 4 de las listas de venta de la Afyve-Alef y que, como todas sus anteriores entregas, anda en camino de superar las 100.000 copias vendidas. Un disco cuya gira de presentación hará escala en Murcia el jueves 18 abril.

Nos estamos acostumbrando a verle casi estrenar sus discos por aquí.
Pues sí, hemos estrenado dos años en Ceutí y también hemos estado en Murcia. Una cuestión casual que se empieza a convertir en un grato hábito.

¿Por qué conviene reivindicar hoy a Peter Pan, como parece sugerir el título de su último disco, La traición de Wendy?
No, no, yo no reivindico a Peter Pan en el sentido de ser un niño que no quiere crecer ni asumir responsabilidades, simplemente digo que hay que preservar ciertos sueños, preservar la fe en la utopía. Que crecer no suponga necesariamente traicionarse a uno mismo y convertirse en un completo idiota.

El pasado mes de diciembre pudimos verle en el concierto que cerró las manifestaciones contra la aprobación de la LOU, ya sabe, aquellos actos que el presidente del gobierno definió como "cuatro chavales armando un poco de jaleo".
Sí, también trató (Aznar) de criminalizar a los cientos de miles de personas que salieron a la calle en Barcelona en contra de la globalización neoliberal y en contra de aquella cumbre acorazada de líderes mundiales. Vivimos tiempos en los que se trata de ningunear cualquier movimiento ciudadano, cualquier tipo de movilización. Ésa era una de las causas por las que había que estar en aquella manifestación, la Universidad debiera estar antes al servicio de la sociedad que del mercado.

Bien, lo cierto es que cada vez se apela más a un supuesta "eficacia" mientras se invita a prescindir de las "ideologías desfasadas".
Ya, por eso cuando me dicen que estoy obsesionado con la memoria, antes que un reproche lo entiendo como un halago. No ya para que no se olvide, que lo del olvido es una mentira, sino para que no se tergiverse. Están intentando rescribir la historia. El ejemplo más claro es la transición española, cómo nos tratan de vender que fue obra de estrategas sesudos y de reyes capaces que llevaron al país a buen puerto, cuando en realidad fue la gente, saliendo a la calle, la que reivindicó lo que era suyo.

Vayamos con el disco. ¿Es La traición de Wendy un álbum más intimista y melancólico que anteriores trabajos?
Pues no sé, no lo creo. Es un disco que trata de retratar la realidad con toda su dureza, con sus claroscuros. No lo veo tan intimista, más aún cuando es la historia de los viajes que he hecho, interiores y también exteriores.

Lo decía por la sutileza en la instrumentación y los arreglos, por el lirismo a media voz. Permítame precisar. ¿Podemos hablar de un disco de canciones de amor ubicadas en unos marcos (Sahara, El Cairo, Buenos Aires) plagados de referentes reivindicativos?
Sí, efectivamente. Eso ocurre porque yo no sé desligar una faceta de mi vida de la otra. Creo que soy un animal político, como todos los somos, incluso los que se definen como apolíticos. Y esa faceta política influye en todas las facetas de la vida de uno. El escribir canciones de amor define también éticamente al artista. Una canción de amor, sin ser explícitamente combativa, puede ser revolucionaria, puede ser comprometida éticamente cuando se cuentan cosas veraces. Lo que ocurre es que la mayor parte de las canciones de amor, las que escuchamos en la radio, son ñoñas y poco creíbles.

No deja de ser usted un romántico, un Bogart sin el impermeable de (falso) nihilismo del protagonista de "Casablanca".
Sí, un sentimental, como Bogart. Me gustaría pensar que sí, pero yo no soy tan duro. Un tipo que se sube a un escenario se convierte en alguien vulnerable, una guitarra es protección escasa.

¿Resulta complicado mantener el contacto con la realidad y, más aún, con la esencia de uno mismo, cuando el éxito anda por ahí rondando, tentador?
Sí, claro que es difícil. Existe el peligro permanente de convertirse en un gilipollas, porque tu contacto con la realidad a veces se distorsiona. El reto está ahí, en ser capaz de seguir aprendiendo de lo que te rodea y no meterte en tu burbuja. Pero eso es posible, gente como Sabina ha sabido hacerlo perfectamente.

Hablando de realidad, ¿cree que vivimos un momento especialmente convulso?
Creo que los atentados contra las Torres Gemelas han cambiado los hábitos de una cuarta del mundo, las otras tres cuartas partes siguen igual de jodidas. Quizás un poco peor, porque ahora, bajo el argumento de la seguridad, se trata de criminalizar cualquier disidencia. Cualquiera que discrepe un poco con el mundo en el que vive es metido inmediatamente en el saco de los dudosos. Esto me parece terrible.

Ismael Serrano presenta en directo La traición de Wendy el jueves 18 de abril de 2002 en el Auditorio Región de Murcia. A las 21,30 horas. Precio: 12 euros.

Reserva de localidades: 968 343 080.