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TEENAGE FANCLUB  

20/02/08

 
Teenage Fanclub

COMERCIAL ALTERNATIVO

Cierto que su mejor momento ya pasó. Cierto que la presente década ha resultado mucho menos productiva. Cierto que sus últimos discos ya no deslumbran. Pero no menos verdadero es que, si tuviera que elegir una sola como la mejor banda pop de los noventa, el galardón recaería en Teenage Fanclub.

Hace un par de años, Teenage Fanclub -el grupo del tridente escocés: Norman Blake, Raymond McGinley y Gerard Love- aceptó la oferta para realizar dos únicos shows, con las localidades agotadas en Londres y Glasgow, en los que reprodujo en su totalidad las canciones de Bandwagonesque, el álbum con el que en 1991 asombraron al mundo de la música popular.

Aquel disco, publicado en Estados Unidos por Geffen y en Europa por Creation -el sello de Alan McGee- sería una de las joyas de la corona de unos aún debutantes años noventa. En la época en que Sonic Youth y Nirvana dominaban el mundo -bueno, el 'otro' mundo-, unos chavales de Glasgow demostraban que se podía aunar la intensidad de los segundos y el ruidismo de los primeros, con las mejores armonías vocales que se habían escuchado en años.

Títulos como "The concept", "December", "Alcoholiday", "Metal baby", "Sidewinder" y desde luego "What you do to me", su primer single de (moderado) éxito, hicieron girar la vista hacia el Reino Unido, en un momento en que el rock parecía tener denominación de origen norteamericana.

Pincho mi desgastado vinilo y cierro los ojos y me veo bailando encima de la barra del Madre de Dios. Cosa rara, pues yo jamás hice algo así, que me aspen.

POLE POSITION
En 1992 Teenage Fanclub visitaron por primera vez España, en una inolvidable gira como teloneros nada menos que de los Nirvana del "Nervermind". Y cuando un año después vio la luz su siguiente álbum, Thirteen, cualquier posible duda acerca de su grandeza quedó despejada. Pese a tratarse de un álbum de (brillante) transición entre sus dos obras maestras, el citado Bandwagonesque y el excelente Grand Prix (1995), un disco que llegó al número siete de las listas británicas y que es el paradigma del disco pop perfecto. Insisto, si de pop hablamos, tal vez se pueda hacer igual, pero no mejor.

La producción es más precisa, Paul Quinn había sustituido al voluntarioso Brendan O’Hare a la batería, y la colección de canciones es magnífica desde la pista uno -ahí es nada "About you", con un inicio vocal que es toda una declaración de intenciones- hasta la rareza final de "Hardcore/Ballad". Un disco que, sencillamente, hay que tener.

Después llegaría Songs from northern Britain (1997) y aunque fue un disco notable que supuso su momento de esplendor comercial -Top 3 en el Reino Unido- y elogios de la talla de "son la segunda mejor banda del planeta" (lo dijo el bocazas Gallagher, de Oasis), la verdad es que su bonito folk-rock a la Byrds / Graham Parsons no ocultaba un ligero pero apreciable descenso en el nivel compositivo. Pese a temazos como "Start again" y "Planets" -aunque el hit fue "Ain’t that enough"-.

Después llegaría el fin del mundo del siglo XXI y, aunque han sobrevivido dignamente al holocausto, ni con Howdy (2000) ni tampoco con Man-made (2005) han logrado a acercarse a la altura de sus obras cumbre. Aquellas que les otorgan el honorífico título de 'mejor grupo pop de los noventa'. Ya sabes que nunca te engaño.

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- Teenage Fanclub actúa el jueves 28 de febrero de 2008 en la Sala Audio del Auditorio Víctor Villegas (Av. Primero de Mayo, Murcia). A las 21.30 horas. Precio: 15 euros.

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