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CAMELOT 15º ANIVERSARIO  

24/08/04

Big Soul vuelve a Club Camelot

EL REINO DEL POP

Aún recuerdo, recién estrenados los noventa, la convulsión que causó la irrupción de Camelot, el discoclub situado en Santa Pola, convertido en una isla donde degustar las excelencias del mejor pop. Testigo del auge de la scallydelia mancuniana (The Charlatans, Inspiral Carpets, Happy Mondays), del pop bailable (The Silencers, Terry Ronald, la revolución que supuso el "Screamadelica" de Primal Scream), del primer brit-pop (Blur, Gene, Echobelly)...

Lo mejor de todo es que han transcurrido 15 años, cómo pasa el tiempo, y el 'Reino del Pop' sigue programando la mejor música imaginable, tanto en sus sesiones como en su prolífica programación de conciertos.
Todo un referente para la Nebulosa Sureste, al que conviene felicitar (¡larga vida!) y ya de paso disfrutar con las fiestas conmemorativas de tan señalado cumpleaños.

Serán dos sábados consecutivos, 28 de agosto y 4 de septiembre, los señalados para semejante ocasión. En el primero, y junto a las sesiones de interesantes pinchadiscos -que prometen hacer sonar una selección de lo más destacado de estos últimos 15 años-, actuarán los norteamericanos Big Soul, unos enamorados (amor mutuo) de Camelot, todo hay que decirlo. Siete días más tarde, segundo round con los prometedores The Sunday Drivers y los reyes de la electrónica gamberra, los germanos Le Hammond Inferno.

TRASHY FUNKY BEATS
Extravagantes, alocados, arrolladores... Lo de Big Soul es un eufórico compendio de funk blanqueado, pop ennegrecido, blues incoloro y rock polícromo. De ellos se han escrito cosas como: "Si los fans de Red Hot Chili Peppers viesen esto, se olvidarían de ellos para volverse locos con Big Soul" (Toni Castarnado, Mondo Sonoro); "Mucho tendrá que trabajárselo Beck si quiere recuperar el trono que le acaba de arrebatar Big Soul" (JF León, Tentaciones); "Un grupo con una capacidad, se diría que infinita, para confeccionar hits directos a la pista de baile" (Darío Manrique, Rolling Stone) o "Lo importante es su capacidad para hacer melodías pegadizas sin parar y esa impresión liviana que dan, como de personajes de una serie de dibujos animados musicales. Eso es lo que hace de Big Soul un grupo realmente diferente" (Fernando Martín, El País). Bien, pues me limitaré a añadir sólo cinco palabras: "Hay que verlos en directo".

Efectivamente, sobre un escenario es donde la propuesta de Big Soul se desarrolla en toda su magnitud. Siempre fue así, como prueban sus inicios en 1995 en pequeños clubes de San Francisco. Un día tras un concierto, un impresionado turista francés decidió hacerse con una copia de su debut-álbum autoeditado y, al regresar a Francia, se la prestó a su amigo Jacque Dumas, DJ para más señas, quien comienza a pinchar en su club dos de sus canciones, Hippy hippy shake y Le brio -ésta cantada en francés-, que al poco tiempo se convierten en los auténticos himnos del local. Un avispado ejecutivo discográfico se queda con la jugada y telefonea a la banda. Poco después, los norteamericanos son fichados por Sony France.

El disco, convenientemente reeditado, es todo un éxito en el país galo, si bien en el resto del planeta su repercusión se reduce a algunos clubes especializados, entre ellos y como ya habrás intuido, nuestro Camelot. Desde entonces, la fama del trío formado por Kelleth Chinn (voz, guitarra), Caroline Wampole (voz, bajo) y Dean Jenkins (batería) no ha dejado de crecer, publicando al menos tres álbumes más y obteniendo los encendidos elogios que hemos podido leer, muy especialmente gracias a su directo imparable y altamente contagioso.

LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL ÉXITO
Todo apunta a que The Sunday Drivers, quienes actuarán ya el 4 de septiembre, en lo que es el aniversario propiamente, podrían ser los sucesores de Sidonie y Deluxe en el asalto a la popularidad desde un punto de partida netamente independiente. Sus cartas están marcadas: no aportan nada nuevo -tampoco los citados, de hecho ésta parece una premisa básica para tener éxito-, pero lo que hacen lo hacen abrumadoramente bien.

La de su cantante Jero es una de las mejores voces que puedan escucharse en España y el resto del grupo de Toledo esgrime igualmente una gran solvencia instrumental, que abrillanta unas canciones de ese tipo de pop que suele apellidarse atemporal. Un poco power, un poco sixties, un poco psicodélico y un poco folk-rock. Dicen admirar a The Band. No lo dudo.

Su primer concierto en Madrid resultó decisivo. Entre el público se encontraba Pablo Carrero, el jefe de Rock Indiana -un sello que mantiene desde hace dos años una admirable política: vender todos sus discos a 5 euros, sean novedades o fondo de catálogo- y unos meses más tarde veía la luz The Sunday Drivers, una puesta de largo que acaparó encendidos elogios y cuyas virtudes se propagaron como la tinta a través de internet. Después llegó su fichaje por Mushroom Pillow, el sello que aupó a Deluxe, así como la publicación de Little Heart attacks, su flamante nuevo larga duración.

A continuación y en otro de los espacios de Camelot se adueñarán de la cabina los intrépidos Holger Beier y Marcus Liesenfeld, esto es, Le Hammond Inferno. Dueños del influyente sello Bungalow e inventores, o eso afirman, del término clubpop. Su política es el todo vale si sirve para bailar y su colección de 'samples' sólo es comparable con su habilidad para realizar mezclas improbables en las que caben desde pop hasta breakbeat, house, punk, hip hop, ska, dub o easy listening. Un seguro de baile y diversión.

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- Big Soul (28 de agosto), The Sunday Drivers y Le Hammond Inferno (04 de septiembre) festejan en directo el 15º aniversario de Club Camelot [Santa Pola]. En ambos casos a partir de la medianoche y con precios que oscilan entre los 20 y los 25 euros.