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LO MEJOR DE 2004  

30/12/04

Lhasa, mejor concierto de 2004 en la Comunidad de Murcia

CONCIERTOS (Top 20)

[el mejor]

LHASA (La Mar de Músicas, 13 julio)
Planeó levemente oteando la bahía, sonrío a las intrépidas aves marinas de los acantilados de Cabo Tiñoso y finalmente aterrizó sobre el escenario del Parque de Artillería. Lhasa de Sela llegó volando a Cartagena porque es un ángel y los ángeles tienen estas cosas. Se quitó las alas en el camerino y, una vez sobre las tablas, nos regaló los 100 minutos más intensos, bellos y estremecedores que este comentarista recuerda haberse echado a los sentidos en los últimos años. / (crítica completa) /

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[por orden cronológico]

JANE BIRKIN (Auditorio Víctor Villegas, 22 enero)
Birkin tiende un próspero puente entre la decadente y bohemia Francia de Gainsbourg y el Magreb más arenoso. Con un marcado acento dramático, en contraste con su incorruptible delicadeza. Es tal su clase que la música parece convertirse en un aderezo, en un pañuelo de seda cuyo único fin sea acariciar a la dama. Que la declaren patrimonio de la humanidad. O algo.

ALBERT PLA (Auditorio Víctor Villegas, 29 enero)
Con magnífica dirección escénica a cargo de Álex Rigola -elocuente en su minimalismo-, Pla presenta un show emocionante, desgarrador, durísimo, que narra con absolutas crudeza y desnudez las peripecias vitales de Pepe Sales, poeta, pintor, iconoclasta y vividor fallecido por sida. Su gran logro es conseguir que durante 90 minutos todos seamos Sales. Y eso duele.

12TWELVE (Garaje de la Tía María, 6 marzo)
Repitieron los postrockers barceloneses, de nuevo por cortesía del Colectivo Moog y de nuevo mostraron las cualidades por las que sus directos son tan elogiados. Esa capacidad para generar tensión y manipularla como si de plastilina se tratase. Este año trajeron un nuevo invitado, ese jazz-rock que les ha servido de pasaporte a otros horizontes sonoros. [Billy Murcia]

REFREE (La Puerta Falsa, 12 marzo)
Vino en un momento de especial crispación política -lo que se reflejó en su actuación- y se dejó al baterista por el camino, con lo cual su concierto resultó diferente, extraño y encantador. Susurros melancólicos con aroma mediterráneo. Reflexiones a media voz armadas en noches de insomnio que hablan de sentimientos tan imprecisos como inevitables. Tierno.

DAVID BYRNE (Teatro Guerra de Lorca, 21 marzo)
Inconfundible en su personalidad y nada autocomplaciente, Mr. Groove continúa siendo osado y razonablemente vanguardista, agradeciéndose que lo sea con más ánimo de seducir que de epatar. En directo hay que añadir esa expresividad suya tan desbordante, ya sea interpretando, ejerciendo como hombre de goma o simplemente a través de su mirada de rayos X.

CHRIS BROKAW (La Yesería, 16 abril)
El que fuera miembro original de Come y Codeine, entre otros, confirmó su condición de francotirador de los sentimientos. De creador inquieto e intérprete certero, justificando plenamente su prestigio como figura esencial del indierock de los noventa. Pero también mostró una capacidad de comunicación que amplifica el eco de su talento.

CASSANDRA WILSON (Auditorio Víctor Villegas, 29 mayo)
América profunda, calor húmedo. Suena jazz, suena soul, suena blues. No sabes qué diablos haces allí, pero comprendes que no puedes escapar. La voluntad se desvanece confundida entre espejismos de carretera secundaria. Canta suave, casi a media voz, pero lo inunda todo. Te dejas llevar, posesión inevitable. Debe ser una nueva variante de vudú.

FERNANDA PORTO (La Mar de Músicas, 9 julio)
Porto no se limita a ofrecer la habitual mezcla de cadencias brasileñas con ritmos electrónicos, sino que su oferta es un versátil compendio en el que caben funk, soul, rock, MPB, bossa nova, samba, maracatú, drum'n'bass, jazz y hasta un encantador toque de excentricidad art-pop que entronca con la new wave. Un show vibrante, ameno, colorista y rítmicamente imparable.

SOLOMON BURKE (Jazz San Javier, 11 julio)
Nadie cree en los extraterrestres hasta que se le cruza un enanito verde. En San Javier ocurrió. Creímos acudir a un concierto, pero era una liturgia, un encuentro para elegidos en la tercera fase. Nadie avisó que se estremecerían los cielos y se abrirían los mares. Que veríamos la luz y sentiríamos la llamada. Que seríamos testigos de la gran revelación. Solomon Burke vino para inocularnos el virus de la verdad: ¡El soul nos hará libres!

CHARLY GARCÍA (La Mar de Músicas, 15 julio)
Un concierto de Charly García se debe valorar bajo cualquier criterio, siempre que sea parcial, subjetivo y apasionado. Con el árbol tapando lo más posible el bosque. Charly cantó como el culo, en un concierto tan irregular como una pista de motocross. Pero su show fue vibrante, imprevisible y tan excéntrico como cabe esperar de la mayor leyenda del rock argentino.

KEVIN JOHANSEN (La Mar de Músicas, 21 julio)
Pequeños guiones rodados desde enfoques siempre distintos, siempre originales y a menudo sorprendentes, interpretados con énfasis e indumentarias diversos. Así son las canciones -barnizadas con una capa de cinismo e ironía- de esa encantadora 'rara avis' que responde por Kevin Johansen, cuyo concierto cerró la notable participación argentina en La Mar de Músicas 2004.

CARLINHOS BROWN (La Mar de Músicas, 24 julio)
Lo de Carlinhos sobrepasa lo estrictamente musical. Nunca vi a nadie tan directo en la comunicación. Pura visceralidad, pasión desbordada, corazón y fuego. El auditorio volcado desde la segunda canción, bailando, levantando las manos, coreando o gritando, en una especie de ejercicio catártico para exorcizar malas vibraciones y atraer a los espíritus positivos.

E.S.T. (Jazz San Javier, 28 julio)
El trío sueco ofrece una propuesta en donde la electrónica sólo se infiltra de una manera tan sutil como puntual. Tampoco hay esa sensación de frialdad polar y sí a cambio un importante sustrato melódico, ora luminoso, ora inquietante. EST trasciende el jazz desde el propio jazz, concediendo gran importancia a la atmósfera. Los sonidos son clásicos, el resultado innovador.

EUROPE (Lorca Rock, 14 agosto)
Convencieron a propios y extraños. Hasta aquellos que en su momento denostaron su pasado, tuvieron que rendirse ante semejante avalancha sónica, rotunda y elegante. Un grupo de rock duro estilista, pero lejos de las poses y amaneramientos que involuntariamente marcaron su éxito. Sin fisuras, transmitiendo calor, sencillez y credibilidad musical. Los mejores de un festival convertido ya en referente nacional. [Rafa Llorente]

ATOM RHUMBA (Retrodelia, 18 septiembre)
Un poderoso combinado de puro rock and roll, en el que conviven ingredientes de funk rock, rhythm'n'blues, country seco, garage, no-wave, punk-rock, efluvios de blues loco a la Captain Beefheart y hasta gotas de free jazz. Todo ello esgrimido con una actitud que convierte sus directos en una experiencia apabullante.

DeJOHNETTE, GOLDINGS & SCOFIELD (Cartagena Jazz, 18 noviembr)
La sublimación del jazz-rock de finales de los sesenta, de la mano de tres sublimes músicos, desarrollando un repertorio sublime (Miles Davis, John Coltrane, Wayne Shorter, Tony Williams' Lifetime). Repartiéndose el volante de la nave, estos tres ases del jazz de vanguardia consiguieron llevarnos a estadios sonoros insospechados en su dificultad y belleza.

ERIK TRUFFAZ (Cartagena Jazz, 19 noviembre)
Un discurso que gravita sobre dos polos: el jazz intimista y el rock incómodo, disonante, casi perverso. Truffaz y sus músicos generan corrientes de sonido entre la introspección y la inquietud, de modo totalmente orgánico, con la trompeta asumiendo su rol principal siempre desde la contención y la búsqueda de un ambiente propio.

BABAMARS (Super 8, 26 noviembre)
¿Te imaginas a toda una sala bailando en un concierto como si de una pista de discofunk se tratase? Los franceses lo lograron gracias a una actitud adorable y a unas adictivas canciones, con vocación de himnos pop, en las que parecen darse la mano los espíritus de New Order, Beach Boys, Lightning Seeds y Andreas Dorau. Primera división indiepop.

LILA DOWNS (Auditorio Víctor Villegas, 28 noviembre)
Hay dos colores que dominan el lienzo sonoro tejido por Downs: el rojo de la pasión popular mexicana y el azul de mujer. Combinados lucen Lila. La resultante es una especie de moderna tradicionalista -o tradicional modernista-, vocalmente generosa, sutilmente reivindicativa y convincente como actriz. Y sí, se parece a Frida Khalo. Cada día más.