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ANDY CHANGO  

31/05/01

Andy Chango se traviste en El Capitán Angustia para ofrecer su mirada irónica y desenfadada sobre la vida misma

"EL HUMOR ES MI ÚNICA FE"

"Aquella semana me quebré un hueso del pie haciendo una pirueta para mis amigos; me pusieron mal la escayola comprimiendo el nervio ciático y el doctor me dijo que podía quedar paralítico para toda la vida; fui a ver a un especialista -montado en mi silla de ruedas- y me dijo que la parálisis era parcial y duraría cuatro meses; salí a festejar que la parálisis no sería permanente y me explotó la bomba de ETA de Callao a cincuenta metros; un oculista me recetó gafas para leer; sufría problemas de amor y, además, cumplí los treinta años y para celebrarlo con los amigos compré 18 botellas de champagne que en el momento del brindis revelaron no tener burbujas. Evidentemente, pensé que mi suerte se había terminado para siempre... Sin embargo, la tarde siguiente, mientras me encontraba abatido y desesperanzado, experimenté una extraña metamorfosis: una nueva fuerza emergió de mi interior, un deseo irresistible de reír, bailar y festejar todas mis desgracias: el Capitán Angustia se había apoderado de mí".

Quien así se presenta es Andy Chango, bonaerense del barrio de Palermo (como Ariel, como Calamaro, incluso Fito recién se mudó allí) aunque afincado en Madrid que hace un par de años entregara uno de los discos más refrescantes de la temporada. Era su primer álbum en solitario (en Argentina firmó otro anterior con su grupo Superchango) y que ahora regresa travestido de superantihéroe y con un nuevo trabajo -Las aventuras del Capitán Angustia- imaginativo, chispeante, atrevido, desbordante de ingenio y plagado de buenas canciones. El 2 de junio las presenta en Cieza, hoy mismo habla para MurciaRock. "¿Qué cómo fue lo de venir a España? Es sencillo. Por un lado había en Argentina factores negativos, como un incremento de la violencia y el hundimiento de la industria musical alternativa. El factor positivo es que tengo una hermana que exilió acá en el 76, cuando los militares, y siempre estuve en contacto con España. Siempre me gustó el aire que se respiraba aquí. Sigo yendo permanentemente, pero estoy una semana y vuelvo. Resido aquí".

Vaya, por según parece lo de la industria musical argentina va incluso a peor, pero hablemos de Andy Chango. Tanto Andrés Calamaro como Ariel Rot -a la postre el productor de Las aventuras del Capitán Angustia- llevaban un tiempo señalándole como poco menos que la gran esperanza del rock en español. ¿Ha supuesto esto alguna presión añadida? "No, imagínate que mi vida no transcurre por los comentarios de Andrés y de Ariel. Yo soy un ente individual, siempre lo fui, a ellos los conocí a los 25 años y siempre hice mis cosas, siempre compuse e hice mis propias locuras. Al contrario, como todavía jamás tuve un gran éxito mediático, para mí siempre fue un apoyo. Bien, me decía, al menos los músicos que a mí me parecen supertalentosos confían en mí".

Vayamos con Andy Chango, su disco anterior. Para todos supuso una muy grata sorpresa, un aire fresco en el panorama nacional. Pero aquella temática generalizada en torno a las drogas le acabó pasando factura por el lado comercial. Incomprensible que una canción como Neuronas no fuese un megahit de radiofórmula. O quizás no tanto, que uno tiende a olvidar que existen esos entes llamados "defensores de la moral". Puaj, oh, disculpen. Qué sería de nosotros, pequeños mortales, sin su espada protectora. ¿Te molestó esto especialmente? "Me sorprendió para mal. Porque tocando en sitios notaba que la gente se moría de risa con esas canciones, eran muy bien recibidas. Pensé que España era un sitio donde ese disco se podía trabajar perfectamente. Y me di cuenta que los que se tomaban el disco genial era la gente que es como yo, mis amigos o la gente de la calle, pero que los dueños de una cadena de radio, los anunciantes, los vendedores de zona, no les parecía lo mismo. Toda una franja de gente que son justamente los intermediarios entre lo que uno hace y el público. Pero igual me trajo compensaciones. Es un disco que no se pudo radiar, no se pudo hacer gira de verano, pero la gente que lo compró y me vio en concierto la sentí muy eufórica, muy cercana... Fue como un filtro, también".

Lo que no estoy muy seguro es si en este disco se redimió, Sr. Chango, los textos siguen manteniendo un, digamos, estado alterado de consciencia. Como poco. "Bueno, creo que sí hay un abismo. El viejo lexatín le canta a una droga legal, es una canción de amor a un medicamento que toman todas las amas de casa. Y por otro lado, el Capitán Angustia y el concepto de este disco está totalmente vinculado con la fantasía. Sin renegar de mi forma de ser, siempre poniendo un tono un poquito al costado de la realidad. Creo que es un disco menos provocador, es otra cosa".

Por cierto que Andrés Calamaro participa en dos canciones y en ambas firma como coautor. Permítame la suspicacia, ¿no serán exigencias de superstar? "No, en absoluto. Con Andrés siempre, como la gente se junta a ver el fútbol, nos reunimos para grabar canciones, en mi casa o en la suya. En estos cuatro años hicimos más de 40. Las componemos en un momento, divirtiéndonos y las cantamos juntos. En el disco quise reflejar lo mejor de esos encuentros. Entonces no, mis colaboraciones con Andrés son totalmente espontáneas y sin pensar en discos. Grabamos por amistad y por divertimento y las guardamos en un cajón. Y después fui yo quien dije 'estas dos las quiero, porque me molan y porque son Capitán Angustia".

Va, ¿y qué hay de cierto en todo el previo a la aparición del Capitán Angustia? Ya sabes, lo de la escayola mal colocada, el nervio ciático, el atentado de Callao... "Todo. Es totalmente cierto. Si hubiese querido inventar una ficción te aseguro que hubiese sido más estrambótica todavía. Todo lo que escribo siempre suele ser cierto. Cuando escribía en Diario 16, los redactores cuando leían mi columna de los domingos no lo podían creer, pensaban que era ficción. Hasta que empezaron a conocerme bien...". Ya desapareció esa columna, desgraciadamente. "Sí, fueron dos años, fue un milagro que un diario que está dentro de la normalidad de los telediarios incorporase a unos locos, a unos freaks y no nos impusiese ninguna regla. Luego hubo un cambio de dirección y nos fuimos".

Las aventuras del Capitán Angustia es un disco sin desperdicio. 12 cortes como 12 soles. Con letras imaginativas, con notables melodías pop, con actitud desenfadada y mucho sentido del humor. Y con canciones tan redondas y acertadas como El stress del año 2000, la preciosa Queda muy poco de mí, el factor funk de Murió mirando la luna y Bailando con Mr. Hyde... En definitiva, un disco bien disfrutable y con la desbordante imaginación de su autor como hilo conductor. Vean si no. ¿Legales, pues, o ilegales, Andy? "No, yo... Hablando en serio siempre voy a ser partidario de la legalización. Pero hablando un poco en nuestros códigos, ahora tengo una nueva teoría que quiero que la droga legal sea ilegal. Es decir, me gustaría que haya camellos de lexatín, camellos de valium, que las amas de casa, nuestras madres, tengan que ir a un poblado a pillar el medicamento. Meterse a un garito para poder consumirlo... Incorporar el placer de lo prohibido a la droga legal".

Miles de amas de casa no pueden estar equivocadas, que reza el eslogan. "Sí, millones de amas de casa, más bien". Pues una curiosidad más, que esto de los superantihéroes resulta algo resbaladizo. ¿Pasan mono? "No, en absoluto. Los superantihéroes como el Capitán Angustia no tiene ningún problema ni físico ni mental. Es un ser etéreo que sólo aparece para cantar y en todo caso para hacerse unas fotos. Pero Andy Chango tampoco lo pasa, afortunadamente el caballo es una de las drogas a la que no soy aficionado".

No, pero lo decía sin mala fe. Es que estoy pensando que no está nada mal esto de crearse un superantihéroe, me lo estoy pensando seriamente. "Ja, ja... Sí, sí, yo estoy convirtiendo a mis amigos también. Ya tengo al Doctor Catástrofe y al Hombre Flor, así que serás bien venido. De a poquito me gustaría hacer toda una banda de superantihéroes, el Palacio de la Injusticia".

Bien, bromas aparte, lo que resulta innegable es que todo el disco, toda su obra incluso, está salpicada por la ironía. ¿Es el sentido del humor la mejor de las drogas? "Para mí es el mejor remedio. Lo que más me importa es divertirme, cuando hay épocas complicadas y con problemas trato de sacar el humor de donde sea. Siempre en las peores situaciones de mi vida, una risa o un pensamiento cómico, incluso riéndome de mi propia desgracia. Es un poco el mensaje del Capitán Angustia, que se dedica a reírse de los problemas de Andy Chango. Para mí el humor es fundamental en todo. Me gusta vincularme con personas que tengan sentido del humor, me gusta reírme de todo, me gusta reírme de mí mismo. El humor es mi única fe".

Andy Chango presenta Las aventuras del Capitán Angustia en el Auditorio de verano Gabriel Celaya, de Cieza, el sábado 2 de junio, en velada compartida con Kiko Veneno. Será a partir de las 22 horas a un precio de 1.000 pts (anticipada) o 1.500 (taquilla).