Miguel Ríos - Rock Boomerang

Jam Albarracín | 17.06.2011 - 18:48 | Conciertos

Miguel RíosEs la noche del adiós. Del hasta siempre a Murcia, ciudad que acogió sus conciertos y giras en tantas ocasiones. A Miguel Ríos, para muchos el padre del rock español, le toca despedirse del público murciano en una de las numerosas escalas de su extenso tour 'Bye bye Ríos', que se inició en su Granada natal el 17 de septiembre de 2010, precedido de otra gira previa con sabor similar, y del que tiene citas al menos hasta diciembre. Un largo adiós que brinda la posibilidad de tomarse la (pen)última con el 'hijo predilecto' de Granada. A los padres del rock and roll: bien hallados.

"Solo o en compañía de otros tipos como yo, he recorrido las carreteras de mi vida para llegar a la patria común de un escenario. Para llegar al tajo y, al mismo tiempo, al lugar de mi recreo. A la zona agridulce de luces y sombras. A la encrucijada. Al estanque de Narciso. A la tabla de salvación. Al potro del placer. Al emocionódromo”, afirmaba Ríos a propósito de los conciertos subsiguientes a su último disco de estudio 'Sólo o en compañía de otros' (2008), también con un cierto sabor a...

“Este disco nace de esa necesidad. La de dar una larga vuelta al ruedo como si fuera la última. La de ponerme debajo de la luz plateada del cañón, ahora que todavía puedo mostrarme con cierta dignidad y algo de gallardía antes del deterioro al que te lleva, implacable, la edad tardía que siento presionante en el DNI, aunque todavía no en mi corazón". De acuerdo, Miguel Ríos lleva despidiéndose más tiempo del aconsejable, pero en esta ocasión el enunciado no parece admitir dudas: 'Bye bye Ríos'. Y si no, a mí que me registren, que yo sólo soy el plumilla.

ESCUCHA, HERMANO
“La música tiene muchos registros y alguno de ellos no tiene, a veces, el reconocimiento que debería tener como hecho musical y como realidad social. Me refiero al rock. Con Miguel Ríos, el rock español alcanzó su autentica categoría como arte musical y su más plena expansión de una nueva realidad social, sin la cual es imposible entender nuestra historia más reciente”. No lo digo yo, sino su majestad Don Juan Carlos I, en 1993 y con motivo de la entrega de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes a Miguel Ríos.

Pero pese a que sin su figura resultaría difícil entender el rock en España, pese a su implicación y su influencia, me permito discrepar de opiniones tan reales. Miguel Ríos no fue nunca estrictamente un rockero, no nuestro Charly García, sino un cantante que flirteó entre otros muchos estilos, y de manera ciertamente abundante, con el rock. Como lo hizo con la canción romántica, con la francesa, con la italiana, con el surf o con las baladas.

Apenas había cumplido los 18 cuando se trasladó a Madrid, en 1962, para registrar su primer single: “pera madura”, un original del italiano Pino Donaggio. Le pagaron con 3.000 pesetas y una serie de promesas que se cumplirían sólo en parte hasta que, ya en el 68, firmó con Hispavox. Tras un single de notable éxito, “El río” / “Vuelvo a Granada”, llegaría su triunfante 'Himno a la alegría', versión vocal arreglada por Waldo de los Ríos del cuarto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven.

El acabose: nº 1 en España, desde luego, pero también zona alta en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, Suecia, Italia, Austria, Holanda, Canadá... Así hasta los siete millones de discos vendidos. Por cierto, ni ésta, ni ninguna de las dos anteriores tenían relación alguna con el rock.

STADIUM ROCK
En su primer elepé, los éxitos y de relleno una serie de versiones de clásicos del rock and roll, ahora sí. Ya saben, 'El rock de la cárcel', 'Popotitos', 'Titti Frutti' y esta onda. Después llegarían discos extraños (“Memorias de un ser humano”, “La huerta atómica”, “Al-Andalus”...) hasta que por fin en 1978 Ríos tomó una de esas decisiones empresariales que lo harían notable a finales de los setenta y en los ochenta: dirigir y producir el espectáculo 'La noche roja', un arena-show con varias bandas de rock -Triana, Iceberg, los argentinos Aquelarre- y con un patrocinador importante, la marca de vaqueros Red Box.

Sería la primera de una serie de giras en clave stadium-rock: 'Rock and Ríos', 'El rock en el ruedo', 'El rock de una noche de verano' -con Leño y Lus Casal en el programa-... en el que los medios técnicos eran abundantes, con escenarios giratorios y mucho humo, explosiones y alardes de aeróbic escénico, un tanto al modo de lo que hacían The Rolling Stones. Los conciertos solían saldarse con llenos, pero los montajes eran muy costosos y recuerdo que solía hablarse de pérdidas económicas. Vaya usted a saber. Buenas noches bienvenidos, hijos del rock and roll.

DE MIKE A DON MIGUEL
Estrenados los noventa Ríos es ya Don Miguel, presentador del TV show 'Qué noche la de aquél año', en la que se cantaba una o dos canciones con cada uno de los grupos invitados (¿has tenido suerte de llegarme a conocer?) y por la que recibió Ondas y premios diversos, además de la medalla de oro de su ciudad.

Si algo ha caracterizado al granadino ha sido hacerlo todo a lo grande. Como sus giras por Latinoamérica, sus discos dobles en directo, sus recopilatorios (“Así que pasen 30 años”), sus medallas de oro con introducciones reales, el doble 'Big Band Ríos', acompañadso de una big band de jazz, el también doble “Ana Belén, y Miguel Ríos: Cantan a Kurt Weill” y, por supuesto, su populosa gira con sus colegas Joan Manuel Serrat, Ana Belén y Víctor Manuel, “El gusto es nuestro”.

Más galardones, antes de marearme: la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales), la Medalla de Oro de Andalucía, el Premio de Honor de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música... Pero también la creación de un fallido sello discográfico para apoyar a artistas menos conocidos (Rock & Ríos Records), el dudoso espectáculo 'Miguel Ríos y las estrellas del rock latino', así como su participación en discos de homenaje a Enrique Urquijo, a Antonio Flores, a Carlos Cano.

Por fin volvió a Granada, como el título de la primera canción que compuso, supongo que con la intención de descansar y dedicarse a una de sus grandes aficiones: tomar café con amigos y poesía. Hasta que se le ocurrió la idea de despedirse. Y hasta hoy.


Quién: Miguel Ríos.
Qué: 'Bye bye Ríos'.
Cuándo: Viernes 17 de junio de 2011, a las 22 horas.
Dónde: Plaza de Toros de Murcia.
Cuánto: 30 euros.


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