Fleet Foxes - Don't worry, be hippie

Jam Albarracín | 25.11.2011 - 14:07 | Conciertos

Fleet FoxesEs el concierto menos jazz de todo el Cartagena Jazz y sin embargo el más solicitado y el que mayor expectación despertó desde el primer momento. Fleet Foxes, la banda indiefolk de Seattle, clausurará la cualitativamente notable trigesimoprimera edición del festival con su “baroque harmonic pop jams” -no lo digo yo, lo dicen ellos-, el mismo que embelesó a la crítica americana y europea, y por extensión a la española, convirtiéndoles en objeto de adoración de la clientela indie. ¿Hay para tanto? En breve lo sabremos.

El asunto es que nadie en su sano juicio de modernidad quiere perderse el concierto de estos chavales con aspecto de recién duchados tras escapar de la furgoneta de 'La matanza de Texas' (versión twin peaks), capaces de obtener elogios desmesurados de publicaciones como Uncut o Pitchfork y al mismo tiempo alcanzar el disco de platino (más de 200.000 copias vendidas) por un debut-álbum en todo caso mejor acogido en Europa que en su país.

Capaces igualmente de facturar venturosas armonías vocales captadas en algún viaje astral a las comunas hippies de los años sesenta, mientras muestran un desaliño sólo comparable con su aparente desinterés por el mundo comercial: apenas hacen videoclips y los realizados, casi mejor si se los hubieran ahorrado.

Intentamos ubicarlos y para ello ponemos cara de estar de vuelta y citamos a America y a los Beach Boys, a Herman's Hermits y a Crosby, Still & Nash, a Fairport Convention, a Wilco tras una noche fumando demasiado y a sus coetáneos y paisanos del Noroeste Band of Horses. Y sólo nos aproximamos, claro. ¿Truco o trato? De momento, parece que magia y buena estrella.

Formados en 2006 por los amigos de instituto Robin Pecknold y Skyler Skjelset, Fleet Foxes tuvo que cambiar su enunciado inicial (Pinneaple) y ese mismo año ya habían llamado la atención del productor experto en indie y americana Phil Ek (Modest Mouse, Built To Spill, The Shins, los citados Band of Horses), a la sazón paisano de Seattle e indudable ayuda en sus inicios, por más que un productor sólo pueda pulir el talento, pero jamás crearlo.

Ya había algo natural en su primer EP, publicado ese mismo año, que señalaba 'el resplandor'. “El talento le fluía a borbotones, era imposible no darse cuenta”, señaló poco después Ek con respecto de Pecknold, principal compositor de Fleet Foxes.

Algo parecido debió detectar el hippismo universal, que abandonó sus bucólicos protectores de pantalla para hacer click en 'me gusta': 250.000 reproducciones en dos meses y fichaje por la poderosa Sub Pop en 2007. Cuando por fin vio la luz su álbum de título homónimo ya eran el secreto mejor guardado de la música de coros entre místicos, misteriosos y al tiempo reconocibles como poco probables. Fleet Foxes son cool, dijo la crítica en una liturgia de unanimidad pocas veces vista. Y el público dijo amén, sobre todo en la vieja Europa.

No faltaban motivos tangibles en forma de canción. 'Your protector', 'Quite houses', la nana de 'Tigger mountain peasant song' o la indiscutible 'White winter hymnal' no sólo son bonitas canciones sostenidad por nubes de bellas armonías vocales, también atesoran ese cierto misterio que siempre puntúa a favor. “Una obra de arte, un hito en la historia de la música americana”, escribió una tarde iluminada un redactor de 'The Guardian'.

El siguiente paso después de un gran debut es el inevitable 'el primero era mejor'. Y lo era, supongo. Aunque 'Helplessness Blues' (2011) no deja de ser un notable trabajo, algo menos enigmático, seguramente más concreto en su folk vocal, pero igualmente rodeado de aura.

Canciones como 'Lorelei', la apertura de 'Montezuma' y la rara 'The shrine / an argument' (“una canción en la que buscamos transmitir esa sensación extraña que envuelve algunos filmes de David Lynch”) no desmerecen a su predecesor y sirven para mantener la esperanza de degustar esa nueva magia -etérea, inexplicable- que todo el mundo parece detectar en sus canciones.

 

 

Quién: Fleet Foxes. / Qué: Clausura del XXXI Cartagena Jazz. / Cuándo: Sábado 26/11/2011, a las 21.30 horas. / Dónde: Auditorio El Batel. Cuánto: 30 / 25 / 20 euros (según localidad). / Completa: Vetiver. 

 

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