Lorca Rock - Que siga el show

Rafa Llorente-Berreiros | 25.07.2008 - 17:44 | Conciertos

Nightwish, el beso de la mujer metaleraSería ridículo no reconocerlo: Lorca Rock 2008 carece de un cabeza de cartel de tronío, realmente atractivo y de tirón mayoritario. Eso es obvio. Así que se podría considerar una virtud por parte de la organización, el haber sabido adaptarse a la situación. Esa por la cual este verano nos ha deparado un sinfín de festivales a todo trapo, algunos de ellos coronados por cabezas de cartel estratosféricamente mediáticos. En Lorca estará la nobleza del metal.

Lorca Rock no es Electric, Kobetasonik, Metalway o Monsters Of Rock. Lorca Rock no ha podido atrapar nombres tan populares como los de Metallica, Rage Against The Machine, Kiss, ZZ Top o Judas Priest. Lorca Rock, sin embargo, lleva entre nosotros más de diez años.
Los otros festivales no. Y ello ha conferido a la organización lorquina un estatus de 'con los pies en la suelo' que otorga la sabiduría necesaria para seguir el ritmo, reconociendo la situación, y esgrimiendo los argumentos de la clase media. Sabiendo que continuar es ya un gran mérito. Que tirar la casa por la ventana hoy puede tener fatales consecuencias mañana.

Así pues, en esta edición no habrá whitesnakes, ni iron-maidens y tampoco marilyn-mansons. Pero a cambio el festival suma un día más y completa una atractiva nómina de bandas de calado medio. Esta vez no hay reyes. Pero sí miembros de la nobleza metálica y hardrockera, los cuales quizás no por sí mismos, sino en conjunto, conforman un atrayente paquete. Y por supuesto vuelve el hard and heavy de amplio espectro a Lorca, como de costumbre. Dejando de alguna forma como excepción, la alternativa versión construida para el pasado año. Señoras y señores: ¡Que siga el show!.

Un espectáculo abierto de par en par en el ocaso del viernes 24 de julio, con la actuación de AMON AMARTH (20 horas): nombre tolkeniano envuelto en death metal melódico de impecable factura, trayectoria sólida y temática centrada en leyendas y mitología nórdicas.

Luego, el abrigo de las sombras será el mejor aliado para que Mr. Blackie Lawless y sus W.A.S.P (21.30 horas) nos presenten su particular danza alocada de lo bizarro. Quizás no tanto como en sus inicios, allá por 1983, cuando ponían en jaque a las asociaciones integristas cristianas de EEUU, quienes se escandalizaban con textos como los de su primer hit-single (“Animal Fuck Like A Beast”), y repudiaban las exhibiciones sangrientas de un grupo, que todo insolencia, solo pretendía llevar más allá los aquelarres de un icono como Alice Cooper, de quien emulaban maneras, además de imprimir a su música un plus de inequívoca rotundidad y jolgorio.

Blackie, ya es mayor. Atrás quedó aquello, y aún más su fugaz paso por unos moribundos New York Dolls. El estigma de lo conceptual lo atrapó, agravó su música y la hizo más templada, pero no peor. Aún así, no podrá escaparse del pasado, ni quiere, y por eso sonará “I Wanna Be Somebody” mientras dará vueltas a su cabeza. Garantizado.

POWER METAL
Lo de HELLOWEEN (23 horas) es un seguro de vida. Ya lo sabemos. Son un grupo trabajador. Incansables jornaleros de la música, y por supuesto de los directos. Ahí casi nunca fallan. Discutiblemente inventaron un subgénero tan manido como el power metal europeo. Pero fueron ellos y no otros. Por eso no temen utilizar sin complejos el doble bombo y las melodías a dos guitarras. Porque son suyos, como sus guardianes y sus siete llaves. Como su manojo imprescindible de clásicos contemporáneos del heavy metal continental. “Gambling With The Devil”, publicado hace menos de un año, no los ha hecho mejores. Y es que lo de agrandar su legado es cosa de sus directos.

Pero "no se vayan todavía, aún hay más", que diría el ínclito Superratón. Porque un poco más tarde se dará respuesta a una extraña pregunta: ¿Se puede ser tan heavy como el que más, empuñando entre las manos ilustres instrumentos de cuerda clásica?... Y la respuesta es un rotundo sí. Un exótico por supuesto. La respuesta la dieron hace ya quince años un cuarteto de chelos finlandés, llamados APOCALYPTICA (00.45 horas). La actitud no lo es todo. Pero ayuda, y mucho.

Estos estudiantes de conservatorio, que comenzaron su andadura siendo un curioso grupo que versionaba a Metallica con total rotundidad, han tallado su nombre a fuego y acero, por derecho propio, en la escena actual. Son diferentes. Lo bastante como para llamar la atención en primera estancia. Pero además han tenido el criterio suficiente para construir una carrera profesional muy respetable, utilizando como base el trampolín de lo anecdótico.

En sus últimos discos, como es el caso de “Worlds Collide” (2007), la preponderancia instrumental sinfónica de sus inicios ha dado paso a una dirección algo más convencional, en busca de la normalización de su mercado. Pero aún existen esos pasajes de contundente avalancha sónica, cargada de intensidad y propulsada con total dramatismo por las cuerdas sacras, a punto de fundirse en el calor de su propia fiebre. O sea: para no perdérselos.

SOBRIEDAD Y ESPECTÁCULO
El comienzo de la jornada del sábado será en la más pura tradición del Lorca Rock. Cuando media España se esté preparando para los placeres de la siesta estival, con el run run del Tour de Francia de fondo sonoro, en el Huerto de la Rueda se desperezarán nuestros vecinos ANGELUS APATRIDA (15.30  horas). Albacete no es la bahía de San Francisco y no estamos en 1985, pero no creo que existan mejores lugares que La Mancha, severa y cruda, para que germine el espíritu extremo del thrash metal seminal, con bandas referenciales como Metallica, Testament o Exodus encabezando la lista. No, no es San Francisco, pero Angelus Apatrida harán que el Valle del Guadalentín, y aunque sea solo por espacio de sesenta minutos, se parezca mucho. Música dura para condiciones climatológicas duras.

Veremos como salen del envite TURISAS (17 horas), otros finlandeses que a buen seguro sufrirán las altas temperaturas con no poco sofoco. ¿Serán capaces de aparecer vestidos con sus habituales pieles vikingas? Quién sabe. Lo que es seguro es que divertirán con su particular versión de “Rasputin” de Boney M, y con el resto de su repertorio folk-metalero.

Será un poco más tarde cuando el hard rock se apodere del escenario lorquino. Para empezar, unos insignes representantes del rock duro melódico que hacía las delicias de las listas americanas (llegaron al número once con “Pride”) hace veinte años: WHITE LION (18.30 horas). Sólo queda de aquellos el nombre, y la inconfundible voz de Mike Tramp. Al fin y al cabo era su banda. Su equipo. Así que, nada que objetar. Aunque se echarán de menos los sutiles paseos guitarreros con los que Vito Bratta, saltimbanqui colorista de las seis cuerdas, se ganó la medalla de la comparación con Eddie Van Halen. Vito no está, pero sus canciones, las que firmó con Mike, perduran en la memoria de todos los que recordamos aquellos años. A eso se le llama un punto de distinción.

Como el que desplegará sobre las tablas un poco después un personaje ilustre del panorama continental como MICHAEL SCHENKER (20.15 horas), acompañado además por el compañero de sus mejores viajes, el cantante británico Gary Barden. Juntos escribieron algunas páginas doradas del hard rock al principio de los ochenta. A base de melodías contenidas, fuerza y buenas canciones, esta dupla firmó trabajos ejemplares de hard rock sin más. No hizo falta buscar etiquetas más rimbombantes que definieran su música, porque la elegancia de su estilo partía de forma natural, directamente de su talento.

Michael Schenker, un artista genial, y como tal, excéntrico y divagador, nunca ha dejado de estar ahí. Desde sus momentos inmortales en la época más álgida de UFO, pasando por su rúbrica particular y  momentánea en el sello de Scorpions, y por supuesto labrando una carrera en solitario, la cual, aún en nuestros día es capaz de depararnos álbumes como el meritorio “In The Midst Of Beauty”, recién llegado al cajón de novedades de las tiendas de discos (si es que aún existen), y en el que codo con codo con el propio Gary Barden han hecho reverdecer los laureles más aromáticos.

Tras la conquista de la sobriedad, volverá al escenario el espectáculo en sí. O quizás no tanto, y es que LORDI (22 horas) han demostrado con creces ser algo más que un número circense. Detrás de sus maquillajes exagerados, al margen de su vitola de “Ganadores de Eurovisión 2006”, los monstruos infernales salidos de las entrañas de las pesadillas más siniestras, saben lo que hacen. Nacieron como concepto visual cuando su líder, Lordi, fusionó dos de sus pasiones, una musical: Kiss, y la otra profesional: la de diseñador de maquillajes para efectos especiales. El concepto Lordi había nacido. Los buenos estribillos y el heavy rock digerible y bien estructurado hicieron el resto, hasta llegar a la euro-cima de la popularidad. Hasta nuestros días no dejan de recoger galardones y discos de oro en toda Escandinavia. Horror show en Lorca.

DUDA O CONFIRMACIÓN
La de NIGHTWISH (00 horas) ha sido una evolución gradual. De su nacimiento en clave minoritaria y casi recóndita en 1997, a la antesala de lo discretamente mayoritario. En esas se encontraban cuando el encanto de su anterior vocalista Tarja Turunen creció aún más que la propia banda. Pecado mortal si no eres el líder de un grupo. Como consecuencia, Tarja enfiló la salida de su carrera en solitario, y los Nightwish, ya sin diva operística, anunciaban a bombo y platillo su búsqueda para encontrar una sustituta.

Al final la decisión fue discutible, y Anette Olzon proveniente de los hard melódicos Alyson Avenue, fue a cubrir una vacante arriesgada, la cual todavía se percibe impregnada por la aristocrática sombra de Tarja. Los más pesimistas anunciaban una desviación estilística, dando la espalda a los pasajes más épicos y sinfónicos que los habían hecho triunfar. A decir verdad “Dark Passion Play” (2007) ha aprovechado notablemente la brecha del éxito abierto por sus predecesores. Sin embargo el fantasma de la duda sigue sobrevolando al grupo finlandés, todavía debatiéndose entre el pasado y su nueva dirección, si no tajantemente rompedora, sí con un claro giro hacia lo comercial. El escenario de Lorca será un lugar de excepción para comprobar de primera mano el estado de una banda a la que sería triste perder para la credibilidad.

Como fin de fiesta los asturianos WARCRY (02.15 horas) harán un hueco en las sesiones de grabación de su nuevo disco, y volverán por estas tierras, donde ya son unos habituales. Con ellos, a poner en marcha los mecanismos vitales de descompresión festivalera. Con su eficaz power-metal patrio y su enérgica puesta en escena, el Lorca Rock 2008 pondrá su colofón final. Su “hasta el año que viene”, porque en el caso del Lorca, afortunadamente, eso está casi, casi, asegurado.

- Más info sobre el Lorca Rock 2008.

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