Chick Corea - Peace Jazz

Jam Albarracín | 01.12.2012 - 09:19 | Conciertos

Chick CoreaSon insondables los caminos del Señor, es algo conocido. Y aunque él sitúe a Miles Davis, con quien compartió momentos decisivos para la historia del género, a la cabeza de las divinidades del jazz, los vericuetos por los que discurre su música también suelen resultar poco predecibles. Hablo de Chick Corea, una de las figuras más relevantes del jazz moderno, quien el sábado cerrará la trigesimosegunda edición del festival Cartagena Jazz.

Apuntaba lo de la imprevisibilidad porque, aunque esto no sea extraño en un mundo como el del jazz, en el que la improvisación y los cambios de formato y repertorio suelan ser frecuentes, Chick Corea mantiene actualmente abiertos varios frentes en directo. Por un lado junto a Gary Burton, por otro con Bobby McFerrin, también suele dejarse ver en dúo junto a Stefano Bollani.

Pero en Cartagena Corea actuará en uno de sus formatos predilectos, el de trío. Lo hará en la magnífica compañía de dos excelentes músicos como son el bajista Christian McBride (Sting, Pat Metheny, McCoy Tyner) y el baterista Brian Blade, quien ha puesto sus baquetas a la disposición, entre otros, de Bob Dylan, Herbie Hancock o Joni Mitchell, además de ser durante largo tiempo miembro del cuarteto de Wayne Shorter. Con toda probabilidad, en el repertorio no faltarán piezas como 'How deep is the ocean?', 'Fingerprints', 'All blues' o su clásico 'Spain' aunque, esto sí, interpretadas en base a la inspiración del momento. “Improvisar es como pensar. Mi único consejo a los músicos jóvenes es que no intenten parecerse a nadie, que sean ellos mismos”, ha señalado Chick.

La formación con la que dialogará en el Cartagena Jazz no es sino la base rítmica de The Five Peace Band, el ensemble que Chick Corea montó junto a su viejo colega John McLaughlin en 2008. “El proyecto funcionó muy bien, teníamos dos largas giras por delante pero para la segunda el baterista original, Vinnie Colaiuta, no podía acompañarnos. Vinnie tiene un estilo muy personal, es un maestro de la fusión, así que no me apetecía reemplazarlo por alguien que se acercara a la música de un modo similar, sino buscar un impacto y una sonoridad diferente”.

Y pensó en el excomponente del Wayne Shorter Quartet. “Había admirado su peculiar enfoque rítmico cuando lo vi por primera vez tocando en el grupo de Josh Redman. Pensé que podría tocar el repertorio de 5PB de un modo completamente diferente y aportar un impulso extra. El resultado incluso superó mis expectativas”.

Para Christian McBride, integrante ya de la formación original de The Five Peace Band, tampoco escatima elogios. “Christian es un músico magistral. De él destacaría su faceta en la composición, siempre aporta grandes idea rítmicas a cualquier situación a la que te lleve la música. Pero por encima de todo, su capacidad de diálogo y comunicación es asombrosa. Es muy divertido tocar con él”. De aquel grupo de cinco miembros “que no descarto retomar en algún momento” ha quedado el núcleo, la esencia. Preparados para la improvisación. Una de las claves del mejor jazz.

EL ARTE ES LIBRE
Nacido el 12 de junio de 1941 en la ciudad de Chelsea, Massachusetts, Chick Corea pareció predestinado para el jazz ya desde corta edad. “De niño sonaban continuamente en casa singles a 78RPM de Dizzy Gillespie, Horace Silver, Bud Powell, de Thelonious Monk, Art Blakey, de Sarah Vaughan con la banda de Billy Eckstine, de Miles Davis a los 17 años tocando en el quinteto de Charlie Parker. A todos les debo mucho, pero definitivamente mi primer maestro fue mi padre, Armando, que además tocaba la trompeta jazz”.

Chick Corea se convertiría en uno de los máximos exponentes del jazz-rock de los primeros 70 al frente de Return to Forever. Un estilo caracterizado por sus endiablados cambios de ritmo e intensidad, así como por un ánimo innovador que no obstante se desgastó pronto debido principalmente a las veleidades de algunos músicos con las posibilidades que ofrecían los entonces jóvenes sintetizadores. Un estilo al que el paso del tiempo ha vuelto a poner en su merecido buen lugar y del que Corea es uno de los padres.

Antes, su primera experiencia profesional reseñable fue en 1963, con Mongo Santamaria y Willie Bobo, con apenas 21 años, y a continuación en grupos más propiamente jazz, con Blue Mitchell, Herbie Mann y Stan Getz, con quien volvería  a tocar ya más adelante. Sus dos primeros discos como líder, 'Tones for Joan's Bones' e 'Inner Space', ambos de 1966 y hoy auténticas piezas de colección, pasaron completamente desapercibidos, pero no así su estreno discográfico para el sello Blue Note, el no menos impresionante 'Now he sings, now he sobs' (1968). Tras un breve período junto a la cantante Sarah Vaughan, se produjo el gran momento: su entrada en el grupo de Miles Davis, reemplazando nada menos que a Herbie Hancock. Los discos 'In a silent way' (1969) y aún más 'Bitches brew' (1970) iban a dinamitar lo que hasta entonces se conocía como jazz. Y Chick Corea estaba allí.

No es habitual que se extienda hablando sobre aquella época, pero en 2010 declaró a Esteban Linés, en La Vanguardia: “Era una época de actividad muy intensa y con Miles las cosas eran bastante cambiantes e imprevisibles. Era muy típico de él en aquellos años reunir a músicos jóvenes como John [McLaughlin], Herbie [Hancock], Joe [Zawinul], Lenny [White] o yo mismo y experimentar con sonoridades hasta entonces nada habituales en el mundo del jazz. En aquellas sesiones se establecieron algunas de las bases de lo que iba a ser parte de la música del futuro, porque supo juntar elementos del free jazz con dosis de funk, rock o blues, a lo que se sumaba las innovadoras técnicas de grabación del productor Teo Macero. El resultado fue inevitablemente explosivo y abrió unos caminos insospechados para el jazz progresivo. Miles era realmente como un dios, algo más allá de la dimensión humana”.

Tras semejante experiencia, y tras lograr escapar de la misma, a la que otros músicos implicados han tildado de tan vanguardista y creativa como inestable y claustrofóbica, Chick Corea sentaría con Return to Forever, y junto a otros grupos como los Weather Report de Joe Zawinul y Wayne Shorter o la Mahavishnu Orchestra de John McLaughlin, las bases del jazz rock. El resto es (extensa, variada y a menudo brillante) historia. Así que fin del flashback. La actualidad comienza por el principio del artículo. Y por el fin del XXXII Cartagena Jazz.

 

Chick Corea Trio actúa el sábado 1 de diciembre de 2012 en la velada de clausura del XXXII Cartagena Jazz. Auditorio El Batel. 21.30 horas. 25 / 18 euros (según localidad).

 

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