R.E.M. - The one i love

Jam Albarracín | 26.09.2008 - 12:28 | Conciertos

Peter Buck (i), Michael Stipe y Mike Mills (d) son R.E.M.¿Se puede ser un grupo de culto y multiventas al mismo tiempo? Está claro que por definición resulta algo contradictorio, pero si hay una banda que pudiera aglutinar ambos apartados, ésta sería R.E.M., una de las más grandes leyendas de la música popular de los últimos 30 años que, en su flamante último álbum, un Accelerate que fue publicado hace sólo seis meses, muestra una energía que remite a sus momentos álgidos. La banda encabezada por Michael Stipe lo presenta en Murcia, en una de esas escasas citas que se califican con diez letras: ineludible.

Empiezo por el final, es decir por Accelerate, el último disco de la banda creada en 1980 por Michael Stipe (voz), Peter Buck (guitarra), Mike Mills (bajo, piano) y Bill Berry, el baterista que abandonó el grupo por problemas de salud en 1997. Y lo hago porque el disco ha sido unánimemente saludado por la crítica como una (deseada) vuelta a los orígenes. Error general: un grupo tan grande y longevo como R.E.M., sencillamente no puede -ni creo que lo intente- fingir una inmersión en el túnel del tiempo como si de un juego de consola se tratase.

Lo que sí es cierto es que había un deseo general en la banda por retomar la simplicidad, la crudeza y el lenguaje directo tras varios álbumes de pop adulto, excesivamente elaborados y pulimentados, aunque no exentos de notables canciones. Buck lo explicaba en la revista Mondosonoro apelando a términos formales: “Avisé varias veces a Michael y Mike que no estaba dispuesto a volver a pasarme ocho meses en el estudio dándole vueltas y más vueltas a cada tema. Quería un disco directo, sin perfume a su alrededor, corto” .

Stipe entiende la reacción desde una óptica más filosófica. “El siglo XX significaba progreso, íbamos a cambiar el mundo, pero, ¿y el XXI? Parece que las esperanzas se hayan perdido. Cuando queremos recuperar la ilusión, miramos al pasado en vez de al futuro. Es algo que me deprime profundamente. “Accelerate” es la descripción y reacción a ese sentimiento”.

Por su parte, Mills pasa y se pide una caña. “Yo sigo estando muy contento con “Around the sun” [su disco previo], creo que contiene muy buenos temas”. Mi opinión: Accelerate no es un buen disco, pero sí un disco que promete un buen directo.

DOS ÉPOCAS QUE SON TRES
Bien, R.E.M. es la banda más grande de las últimas décadas, junto a U2. Y, como en el caso de los irlandeses, una de esas escasas formaciones que han marcado profundamente a, al menos, dos generaciones. No es una cuestión sólo de longevidad. Por ejemplo, aunque The Rolling Stones, hayan perdurado y hecho disfrutar a tantos, su gran influyo recayó sobre la generación de jóvenes de la segunda mitad de los sesenta, ahí fueron decisivos. Pero en el caso de R.E.M. hay dos épocas en las que resultaron tremendamente influyentes.

Si tuviera que quedarme con una, lo haría con la inicial. Porque su irrupción supuso un acontecimiento definitivo para el rock alternativo estadounidense y, posteriormente, para el internacional. Murmur, su debut-álbum de 1983, es una obra capital para toda una generación de jóvenes norteamericanos que necesitaban algo diferente. Tomando el ímpetu del jangle-pop que haría furor en las college-radios, unas pinceladas de la tradición sonora estadounidense más melancólica y con un oído enfocado hacia lo que se cocía en el Reino Unido y otro hacia algún oscuro rincón de su propia alma, R.E.M. entregó uno de los discos más arrolladoramente románticos, desgarradores y hermosos de los años ochenta.

LA INFLUENCIA DE LAS COLLEGE-RADIOS
Fue un fenómeno típicamente norteamericano y su mayor auge se produjo entre el ecuador de los ochenta y el de los noventa, pero las college-radios se convirtieron en una gran influencia para la música alternativa en los Estados Unidos de América. Sin duda esto ayudó notablemente a Stipe y compañía, cuyo primer single (Radio free Europe), editado por un minúsculo sello creado para la ocasión, fue radiado hasta la saciedad en estas emisoras de cuyo dial no apartaban el oído los principales sellos independientes.

Ello posibilitó su fichaje por IRS, que publicó tanto el citado Murmur -ojo, que el disco escaló hasta el top 36 en la lista de ventas de EEUU- como sus siguientes cuatro álbumes, aquellos que los convertirían en el mejor amigo de tantos jóvenes americanos y entre los que conviene destacar Life’s rich pageant (1986) y Document (1987), un disco magnífico que no obstante ha sido calificado recientemente por Peter Buck como 'demasiado épico'.

Incluiría en esta primera etapa Green (1988), su siguiente (gran) álbum, ya para Warner, que les abrillantaría la escalera del trampolín desde el que iban a saltar a continuación, iniciando así su segunda etapa de enorme influencia generacional: la que se inicia con Out of time.

R-E.M., muy guapos y muy bien presentadosCOMERCIAL ALTERNATIVO
Out of time
(1991) supuso un bombazo comercial de onda tan desmesurada (e inesperada) que primero fue alabado por sus seguidores y, tras el primer millón de discos vendidos -¡llegaría hasta los 10!- se convirtió en el primer motivo para torcer el gesto con aquella boba excusa del ‘yo era más de los R.E.M. de “Murmur” y “Document”’.

Efectivamente, habían nacido los noventa y a aquellos fans ya no les tocaba la varita mágica de lo generacional. Ahora era el momento de la abducción vía “Doolittle” (Pixies), “Nevermind” (Nirvana) y nuestro disco de marras, el de las Losing my religion, Shiny happy people, Radio song

Bien, R.E.M. siempre han sido un tanto rarillos, lo que suele puntuar en positivo en el score alternativo. No lo digo por las faldas tibetanas de Michael Stipe, sino porque a ver quién es el guapo que, tras pulir 10 millones de copias de su último disco y convertirse en la banda, decide no salir de gira, pudiendo pedir poco menos que cheques en blanco por actuación. ¿Quién? R.E.M.

Para colmo, su siguiente trabajo, el que tocaba fusilar por comercial -sí, los críticos tendemos a ser así de previsibles-, fue nada menos que Automatic for the people (1992), para muchos la obra cumbre de los de Athens, Georgia.

Automatic for the people fue el “Murmur” de la generación de los noventa. Un disco con grandes canciones -Man on the Moon, Everybody hurts, Drive, The sidewinder sleeps tonite…- que no solo colocaba a sus autores en el definitivo olimpo del rock, sino que los volvía poco menos que invulnerables: tras el éxito obtenido con el pop luminoso de “Out of time”, R.E.M. se atrevía, en un gesto de pura audacia, a dar un giro hacia el folk y la melancolía.

Textos sobre el paso del tiempo, la muerte y la pérdida narrados por un Stipe pletórico y sostenidos sobre majestuosos colchones de cuerdas y oleadas de teclados reverberados. Nadie podría volver a hacer insinuación alguna sobre venderse al universo de la facturación comercial. Qué jefazos.

La segunda gran etapa de R.E.M. finaliza con Monster (1994, su vuelta al rock crudo) y New adventures in hi-fi (1996), un buen disco que gira en torno a los viajes y que, coherentemente, es un poco frankenstein, con grabaciones en diferentes estudios, en directo, en pruebas de sonido… Es lo que tiene girar tanto, hasta el punto que a Bill Berry le dio un jamacuco que acabó con su salida de la banda. “¿Si echo de menos a R.E.M.? No, porque si estuviera con ellos a quien echaría de menos es a mi familia”, ha declarado en diversas ocasiones.

CUALQUIERA TIEMPO PASADO
Lo escribía Jorge Manrique en las “Coplas por la muerte de su padre”, pero aunque los poetas suelen equivocarse (benditas equivocaciones), lo de 'cualquiera tiempo pasado fue mejor' lamentablemente se empezó a cumplir desde entonces en la trayectoria de R.E.M. Stipe, Buck y Mills, siempre bien acompañados, mantuvieron esa constante de intentar virar, de sorprender/sorprenderse a cada nuevo álbum.

Ahora uno más rock de tempo alto (Up, 1998), ahora uno de texturas más elaboradas (Reveal, 2001 y uno de los preferidos de Peter Buck), ahora un grandes éxitos (¡gigantes, gigantes!), ahora la pulida y faraónica obra de la gran madurez (Around the sun, 2004), ahora un disco en directo (¡dinosaurios, dinosaurios!)… Y ahora, hace seis meses, el disco del 'necesitamos reencontrarnos y volver a ser nosotros mismos': Accelerate (2008).

Pero reencontrarte con tus orígenes es saludable para no perder el norte, mas uno mismo no es quien fue, sino quien es: quien traza su camino actual siguiendo sus propios parámetros actuales. Filosofía barata para intentar decir que quizá a los actuales R.E.M. lo que les vaya sea hacer discos como Reveal y como Around the sun, no como Accelerate.

No lo sé, son suposiciones, y en todo caso ya apuntaba al inicio que se trata de un disco que promete mucho más en directo de lo que ofrece en el estéreo. Y bueno, aunque a R.E.M. nunca le ha gustado ofrecer repertorios de grandes éxitos (“Odiaría acabar como los Rolling Stones”, ha señalado en alguna ocasión Peter Buck), son tantas y tan buenas las canciones que tienen que me temo resulta imposible no ofrecer una relación impresionante.

Son R.E.M., hermano, y han venido a tocar aquí, al lado de tu casa.


R.E.M. actúa el martes 30 de septiembre de 2008 en la Plaza de Toros de Murcia. A las 21 comenzarán los teloneros We Are Scientists y a las 22 horas lo hará R.E.M.. Precio: 65 euros. / Venta anticipada en FNAC, Carrefour, Cafetería Havana, Tráfico, Comix y Carrots (Cartagena), además de las habituales Servicam, y Tick Tack Ticket. 

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