Yuck y Herbert lo mejor de la segunda del SOS4.8

Jam Albarracín | 07.05.2012 - 08:03 | Críticas

The Flaming Lips en el SOS4.8Fue la noche en que Selene más se acercó a Gea de todo el año, quién sabe si para intentar declararle su amor prohibido por las celosas Parcas, quién si para iluminar el bello rostro de la satisfacción, personificado en los casi 30.000 asistentes a un festival cómodo, dinámico y moderno, diseñado para gente moderna, dinámica y bien dispuesta. Si al final se imponen los indeseables Dei Lucrii, será tras abatir la resistencia de Apolo. Vamos, que el Estrella de Levante SOS4.8 mola. En español y en latín.

La del sábado fue otra notable velada, artísiticamente un poco inferior a la sobresaliente del viernes, pero con varios denominadores comunes. A saber, buenos conciertos, un apartado de arte “actual, divertido y cualitativamente muy interesante”, según la crítica de arte de La Verdad, Mara Mira, buenas sesiones DJ en el SOS Club y esa sensación general de tiempo y dinero bien invertido (en Murcia) por parte de un público entusiasta.

A ver, aburridos también los hubo, en torno a la media docena, pero estaban todos en la zona VIP. Ah, como no quiero que se me pase, lo digo ya: el sonido y la realización audiovisual durante las dos noches fue excelente, poco menos que inmejorable y porque sabemos que la perfección no existe.

Musicalmente, el mejor concierto fue el de los jovenzuelos Yuck, aunque objetivamente hay que convenir que el de los veteranos The Flaming Lips fue el más espectacular. De hecho fue eso, su abrumadora espectacularidad, lo más destacable de un show apabullante. Las pantallas gigantes emitiendo auténticas explosiones de color, una pantalla central emitiendo imágenes de la banda, fundamentalmente de su líder Wayne Coyne, quien apareció dentro de una gran bola transparente rodando sobre el público, con un formato que evocaba tiempos pretéritos -el final de los sesenta y los primeros setenta, también musicalmente su principales fuentes de inspiración- y un elevado número de personajes en escena (¿30, 40?) recién salidos de cuentos clásicos, desde El Mago de Oz a Alicia en el país de las maravillas.

Será discutible su evolución musical, qué sería de Flaming Lips sin tanto impacto visual -hasta el punto de hacer dudar si no es la música el decorado de la imagen-, pero lo cierto es que en directo resultan si cabe aún más impactantes que hace 15 años, cuando empezaron con el show de los globos de colores. 'She don't use jelly' y 'Yoshimi battles the pink robots #1' fueron algunos de sus momentos destacados, aunque insisto en que lo mejor fue el espectáculo visual.

Yuck en el SOS4.8La apertura del escenario Estrella de Levante corrió a cargo de Yuck, la formación  londinense encabezada por Daniel Blumberg -en la imagen- y Max Bloom, aunque Jonny Rogolft, el baterista de peinado improbable, sea de Nueva Jersey y la bajista Mariko Doi de la misma Hiroshima.

Mostrando sin prejuicios todas su influencias, fundamentalmente del noise pop y el shoegaze de los primeros noventa (Dinosaur Jr, Pavement, My Bloody Valentine) pero pasando por The Jesus and Mary Chain ('Rubber') y Sonic Youth -la sobredosis de feedback en la despedida-, Fuck demuestra ser una banda 'on fire' esencialmente por sus estupendas canciones y por su actitud escénica.

Aprovecho para apuntar que la actitud no es algo fotografiable ni definible de un modo único, no se trata de ser más rock o de tirarse al suelo, sino que radica en la coherencia entre lo propuesto y lo mostrado, en respetar tu propia música en directo. Yuck en escena transmiten la esencia de sus canciones. Y menudos temazos los de su álbum homónimo, con 'Get away', 'Holing out' y 'The wall' en cabeza. Todos, pero especialmente Blumberg, tienen magnetismo. Y qué gusto da ver a unos guitarristas rasgueando al modo downstrumming (hacia abajo). Con un par de glóbulos rojos.

Grandísimo comienzo que no se vería reforzado con el directo de Mogwai. Su ruidismo sinfónico esta vez ni siquiera logró sonar demasiado bien -fueron los únicos, así que como para culpar al equipo-, aunque sus contrastes quietud-ruido sigan teniendo impacto. No voy a desmerecer las conocidas virtudes de los de Glasgow, pero por algún motivo (igual fui yo) me parecieron un poco fuera de lugar.

También me pareció un poco tostón, aunque me consta que el público estaba encantado, el concierto de Love of Lesbian. No faltó 'Club de fans de John Boy' y fue una sorpresa agradable su final con 'Algunas plantas', pero el tono general me pareció un poco grave, incluso tristón.

O quizá fuera que el contraste con La Casa Azul me los hizo parecer más apagados, porque lo de Guille Milkyway y sus acompañantes mutantes fue la exaltación de la alegría y el positivismo. Algunos de sus textos muestran heridas y otros son incluso inteligentemente reivindicativos ('Europa superstar' no podría estar más 'in'), pero su directo es puro júbilo y celebración bailable. Pura orgía pop. Un placer escuchar 'Colisión inminente', 'Superguay' o aquél 'Cerca de Shibuya' de sus inicios en el underground y que personalmente tan buenos recuerdos me trae. ¡Danzad, benditos!

Interesante el brit pop de Delorentos, melódicamente brillante y no exento de ritmo. A uno le invade la sensación 'día de la marmota' (¿seguro que no lo he visto ya?), pero en cualquier caso es un tiempo bien invertido. Como lo fue el divertidísimo 'live act' de Meneo, quienes con su 'techno de play station' provocaron una pequeña revolución en el SOS Club. Está mal que yo lo escriba, pero debutaron en Murcia hace tres años en el ciclo 'Deja de bailar', al igual que lo hizo The Leadings.

No tan afortunado, por no tildarlo directamente de decepcionante, resultó el directo de Cansei de Ser Sexy. Su debut hace unos años fue la bomba, pero no, CSS ya no suxxx, ahora más bien sucks. Mal.

Matthew Herbert en el SOS4.8El que estuvo fenomenal, sorprendente y mejor de lo esperado -por mí- fue la extraordinaria performance de Matthew Herbert. Siempre me ha parecido que el inglés tenía más morro que genialidad -que también- pero con 'One pig' me calló la boca y me la dejó boquiabierta. Puro arte contemporáneo en torno al concepto de la vida y muerte de un cerdo, con diferentes actos salpicados de electrónica nunca evidente y esquemas que podrían remitir a un actualizado Stockhausen, en lo sonoro, y a un (moderado) Hermann Nitsch en lo artístico y conceptual.

Al final el sonrosado Babe acabó en el estómago de  los espectadores de las primeras filas, por cortesía del cocinero Javier Vidal, a la sazón un performer más. Qué gran pieza y qué bueno contar con un espacio como el Auditorio para poder presentar estas propuestas.

Y así, como CSS no me convencía, Buffet Libre -los sustitutos en la sesión final del escenario principal de los ausentes Feed Me- me parecían resultones pero algo chundas de más y las 4AM hacía tiempo que habían sonado en todas mis alarmas interiores, me encaminé a la salida, donde todos los taxis del mundo hacían su agosto en mayo. Oiga, qué gusto. Espero que las grandes empresas murcianas se mojen por su Región -la visibilidad y buena imagen que obtendrán sería máxima- y dentro de un año este escriba  pueda seguir acusando una falta de sueño tan bien invertida. Un placer.

 

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