Ni ópera ni punk

Jam Albarracín | 21.07.2012 - 18:57 | Críticas

 

Ni fue ópera ni fue punk, pero esto era algo que ya cabía suponer a poco que se conociera a Emir Kusturica y sin necesidad de ser un lince. En la inauguración de La Mar de Músicas y en su estreno en España, 'El tiempo de los gitanos' demostró ser un musical de gran formato -lo que supuestamente lo emparenta con la ópera-, mientras que el caos -técnico, escénico, formal y argumental- y el inconmensurable morro de su autor serían los únicos elementos que lo acercarían ligeramente al punk. Pero no.

'El tiempo de los gitanos' es una bulliciosa y atropellada comedia musical mal resuelta, con voces en directo y música enlatada -al menos en Cartagena-, de libreto básico -como casi todos los musicales, por otra parte-, que acaba resultando amena y divertida pero que soporta mal el análisis.

Una interpretación teatral con música que se escuda en un caos que supuestamente justifica el 'todo vale' y que juega a avasallar al espectador en base a incluir muchos elementos muy diversos: caravanas, enanos, bañeras, barcas, balones de fútbol, pavos gigantes, gansos -sí, al final hubo gansada-, malabaristas, gigantes, cajas de cartón que se mueven, gitanos, pitonisas, casas con tejados flotantes, indumentarias kitsch... y armas, muchas armas. Que el asunto va de mafia cutre y dinero fácil, acaso para ahondar en el lado menos noble de la condición humana.

No faltan los subtítulos, en lo alto de la escena, para que entendamos unos textos que inciden en los iconos de la superstición. Religiosa, desde luego, pero también popular. Tal vez eso justifique las imágenes ralentizadas del gol de Maradona a Inglaterra sobre fondo de vals o las de Robert de Niro en 'Taxi driver' con música musulmana. ¿Qué diablos pintan en una historia que parte de un poblado gitano de los Balcanes, que incide en una miseria -física y moral- que ni siquera el amor es capaz de superar? La única respuesta: Kusturica es así. El universo personal del autor y esos tópicos no inciertos que se utilizan para justificar lo poco justificable.

Musicalmente, el batiburrillo es igualmente considerable: folk balcánico, música clásica, pop gitano, discofunk y rock bailable -en el mejor momento sonoro de toda la obra, cuando por fin el cabra loca del tío del protagonista consigue llevar a la chica a la discoteca-, fanfarria... Lo que no hubo fue punk-rock, eso seguro. Otro fragmento culminante, escénica y musicalmente, fue el 'momento ángel', cuando la chica se eleva mientras un coro femenino canta de manera celestial. Lástima que ni en un momento tan señalado hubiera tratamiento lumínico alguno. ¡Por Dios, un foco sobre la chica y el resto a oscuras, Sr. Kusturica, parece mentira!

Aunque sí el más flagrante, el lumínico no es el único aspecto sin resolver en esta comedia dramática muy ligeramente crítica desde la óptica social (el mafioso gritando 'la democracia es mi rollo, colega'; todos cantando 'gracias Europa, por la democracia, la Fox y la MTV'... y poco más). Escénicamente la dirección es un auténtico desastre, no justificable desde el fácil argumento del caos que domina conceptualmente toda la obra. Caos es caos y desastre es desastre, no son sinónimos. Escénicamente, 'El tiempo de los gitanos' muestra un trazo tan amateur que resultaría adorable si se tratase de una representación de fin de curso, pero no si al frente está Emir Kusturica y su presupuesto obliga a poner las entradas a 55 euros. Es así.

Vuelvo sobre la música para destacar, además de las ya señaladas, 'Nostalgia', una pieza en clave de rock balcánico, y por supuesto un 'Ederlezi' interpretado hasta en tres ocasiones y que, aunque ligeramente modificado, mantiene el inconfundible sello de Goran Bregovic, autor de la banda sonora del filme original de Kusturica (1989) y hoy su enemigo íntimo. Se firme como se firme, 'Help' siempre será de Lennon / McCartney.

¿Saben lo mejor de todo? Que a mí 'El tiempo de los gitanos' me gustó. Si no hubiera tenido que analizarlo le contaría a mis amigos que está bien, que es entretenido y encantadoramente caótico. Que, pese a su conocida autocomplacencia, el sello de Kusturica -quien al final salió a recibir su ovación- sigue teniendo algo especial. Que mejor vayan a verlo con expectativas cortas. Y que por una vez, y esto supongo que es bueno, el todo vale más que las partes.

 

LA MAR DE MÚSICAS 2012
Espectáculo: 'El tiempo de los gitanos', de Emir Kusturica. Velada inaugural de la XVIII edición de La Mar de Músicas. Lugar: Auditorio El Batel, 19 de julio. Calificación: Irregular.

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