A la memoria de Don Enrique
En julio de 2008 escribí a propósito de un concierto suyo en La Mar de Músicas que Enrique Morente era “el mayor genio vivo de la música en España, estilos al margen". Justo cuatro años más tarde, en el mismo escenario del Parque Torres, la gran Carmen Linares y sus alumnos de Los Evangelistas, tributaron un merecido y sentido homenaje al granadino universal, con el añadido de la presencia en escena de su hija Soleá. Imposible alcanzar el clímax de los conciertos de Don Enrique, pero suficiente para trenzar una faena tan digna como notable y emotiva.“La luz que a mí me alumbraba / vino el viento y la apagó / no cabe en mí el desengaño / que el desengaño soy yo / sembré la flor del romero / y el romero se secó”. De semejante guisa arrancó la velada Carmen Linares, con un 'Canto de los desengaños' que dibujó con nitidez la majestuosidad de la cantaora jienense, cuya voz ya un poquito ajada no le impide mantener la profundidad y verdad en su canto que solo los grandes poseen.
Muy conocedora del flamenco, Doña Carmen ofreció un repertorio basado en los poetas del 27, con especial predilección por Miguel Hernández, musicado desde las malagueñas de 'El niño yuntero' y el martinete de 'El sol, la rosa y el niño' a esa maravilla a solas con el piano que fue 'Mis ojos sin tus ojos' (“Mis ojos sin tus ojos no son ojos / que son dos hormigueros solitarios / y son mis manos sin las tuyas varios / intratables espinos a manojos”).
Como culmen fue cada uno de los hasta cuatro bailes con que deleitó a la audiencia Belén Maya. No hace falta ser experto en danza para saber que es difícil bailar mejor y con más expresividad, ya cuando lo hacía con mayor clasicismo, ya cuando se expresaba al modo contemporáneo cercano a Pina Bausch o Martha Graham. Deslumbrante es poco.
El evangelio
Cambio de la luz a la oscuridad para la inmersión en la liturgia de Los Evangelistas, repertorio de Morente llevado a territorios aproximadamente after-punk. “Gloria a Dios”, le cantan en la apertura, en una clara invocación rodeados de velas. La comparación con 'Omega' sería injusta pero el recuerdo está ahí: no deja de ser flamenco llevado al rock -menos industrializado, menos rupturista, pero igualmente intenso y oscuro-, además de la presencia de los Lagartija Nick Antonio Arias y Eric Jiménez, quienes completan la apuesta con los miembros de Los Planetas Jota y Florent.
El recuerdo a 'Omega' llegó con una breve 'Ciudad sin sueño', con Carmen Linares como invitada, estatus que ocupó la hija de Don Enrique, la bella, prometedora e inmadura Soleá Morente, quien entonó 'Yo poeta decadente' y 'La estrella'. Que ninguna de las dos consiguiera brillar no habla bien de Los Evangelistas, ni de su propuesta interesante pero finalmente demasiado lineal y escasa de riesgo verdadero.



