Carnaval te quiero
Acababa de finalizar la sesión de aeróbic brasileño a cargo de Carlinhos Brown cuando ocurrió. Fue un momento cargado de un simbolismo tan poderoso que erizó la piel. El primer cohete de los fuegos artificiales de despedida coincidió con el primer acorde de 'Malos tiempos para la lírica'. La canción de Golpes Bajos nunca sonó tan oportuna y el público la jaleó junto a los cromáticos estallidos de la pirotecnia. Al finalizar, una sirena de alarma introdujo 'I will survive' y la emoción tornó en éxtasis de esperanza.Fueron solo unos minutos, los tiempos seguirán siendo malos para la lírica, para la ética y para la 'humanística' -con permiso de la RAE-, pero si en ese momento aparece la troika nos la cenamos con patatas de la huerta murciana.
Con un gran floripondio de fondo, la mitad de sus músicos vestidos de blanco con gorros... ¿de pistilos? y la otra mitad de esqueleto, Brown comenzó con un par de baladas en clave MPB (Música Popular Brasileña). Fue una broma porque a la tercera se colocó su plumaje de jefe indio, se arrancó por la rumba de 'Carlito Marrón' y comenzó su comunicación primitiva y visceral con un público que acabó haciendo más palmas que en un show de Fofó y Miliki (con Fofito).
La línea argumental ya no varió: samba, batucada y carnaval. Fiesta, positivismo y liberación de energía. Brazos arriba, a un lado y al otro, gritos que ni Lennon en su terapia del 'primal scream'. ¡Si hasta puso al graderío a hacer el trenecito! Pura celebración, en definitiva, algo más saludable desde la óptica anímica que de la musical. Carlinhos es un supercrack de la comunicación directa.
Buen Baloji
Tras el momento de los fuegos artificiales, sin anunciar país alguno que ya veremos si los mercados nos permiten otra cosa que no sea limpiar los zapatos a los guiris, el congoleño Baloji y su Orquesta de la Katuba ofrecieron un destacado directo en el Castillo Árabe, con un sonido basado en la mezcla de funk, rap y soukous, convenientemente modernizado, esgrimido en francés y realmente atractivo.
Con canciones tan logradas como la orgullosa 'Karibou ya bintou' o la groovie 'Nazongui ndako', que de algún modo recuerda a aquel hip hop de los primeros noventa, pero con fragmento funk en directo en vez de sampleado. Costó hacerse con su rítmica tras la desmesura de Carlinhos, pero valió la pena. Como siempre la valdrá La Mar de Música y todos aquellos que apuestan por la música, el arte y la cultura de calidad. ¡Sobreviviremos!
Conciertos: Carlinhos Brown / Baloji et la Orchestre de la Katuba. Lugar: Auditorio Parque Torres, 28 de julio. Calificación: Explosivo / Bueno.



