Loquillo: "Las emisoras comerciales son Matrix"

Jam Albarracín | 05.11.2010 - 14:04 | Entrevistas

José María Sanz, Loquillo“Has tenido suerte de llegarme a conocer / creo que a nadie le gusta el nacer para perder / abrirás una revista y me encontrarás a mí / debo ser algo payaso pero eso me hace feliz / uh, nena, voy a ser una rock'n'roll star”. Conoces la estrofa, interpretada en su primer disco por un chaval insolente, larguirucho y con tupé del barrio barcelonés de El Clot. Han pasado 30 años y ni sus detractores más irascibles podrían negar la evidencia: Loquillo es una rock'n'roll star. Una de las más grandes de este país, más allá o acá de los altibajos propios de una carrera tan extensa y fructífera.

'Balmoral', la banda sonora de 'Vindicación', su segunda novela 'Barcelona ciudad' y la preparación de un álbum sobre la obra poética de Luis Alberto de Cuenca son sus útimas obras. Además de la edición de la definitiva caja 'Rock'n'roll star. 30 años', que incluye cinco álbumes, varios DVDs, documentales y un extenso y jugoso libreto. La misma cuya gira le traerá hasta el Auditorio de Murcia. Conozco al Loco tantos años y tan de cerca que lo primero es preguntarnos por la familia.

La publicación de esta caja era de ley, un merecido homenaje. ¿Lo entiende así?

- Creo que cada 10 o 15 años tienes que volver sobre tus pasos, ver lo que has hecho. No se trata de un recopilatorio sin más, en mi carrera ha habido diferentes etapas y me parece un buen trabajo de la compañía el haberlas separado por partes. Pero esta es sólo la primera parte, la de rock. Habrá una continuación, más centrada en la poesía. No he querido mezclar los dos términos, subirme a un escenario de rock haciendo poesía, cada cosa en su contexto y en su escenario. La segunda coincidirá con la salida del disco sobre Luis Alberto.

¿Y cómo lo está viviendo? Porque sus conciertos siempre han tenido un algo de liturgia, pero esto es todo un solera 30 años.

- Hay mucho también de compromiso de la compañía, que han entendido que había que ofrecer una caja con todo el material que estaba desperdigado y por otro lado dándole importancia a lo audiovisual que, así a lo tonto, creo que he sido el artista que más vídeos ha hecho en este país. También lo documental... Es lo que tenía que ser, las cosas han de estar bien hechas o no me interesan.

Desde hace tiempo maneja los discos como conceptos de obra. Me consta.

- Así es. Yo diría que desde 'Arte y ensayo' (2004) el concepto que he utilizado en los discos es distinto al habitual. Creo que el formato típico del CD se ha quedado obsoleto, lo que la gente quiere son obras. Se trata de diferenciar entre 'nosotros' y 'ellos', me refiero a ese tipo de música de usar y tirar. Creo más en el concepto de obra que en el de música de consumo rápido.

El reconocimiento hacia su figura ha pasado a ser prácticamente unánime. Me explico: hasta los sectores indie-guay, tan reaciamente cool, han acabado plegándose ante la evidencia.

- [se ríe] ¿Sabes? Es que yo lo veo un poco a toro pasado. Era muy fácil cepillarse a los artistas de los ochenta en un momento determinado, pero nunca me he dejado llevar por eso y tú lo sabes bien. Siempre he creído en el trabajo diario, en no dormirte en los laureles o creerte que cualquier tiempo pasado fue mejor, en aprender y descubrir. Y lo que quería un poco con esta caja era precisamente cerrar una etapa. Si 'A por ellos...' fue un disco para cerrar una etapa, éste también lo es. Todas las piezas del puzzle ya están puestas, entonces ahora es el momento de desarrollar todo lo que he aprendido.

Y empezar una nueva etapa. Cuerda para rato, Loco.

- No sólo empezar una nueva etapa sino empezar la etapa más importante. Hasta ahora creo que ha sido un aprendizaje continuo, he dejado muchas cosas atrás, he dejado a Los Troglos en el momento que creo que tenía que dejarlos y he tomado decisiones que eran incómodas pero que creía que debía de tomarlas. Yo estoy muy contento con mi carrera, con cómo ha sido y bueno, este reconocimiento pues a mí me gusta mucho. Que te pongan como modelo a seguir o como modelo de actitud, eso siempre es bueno. Lo nunca será discutible es el trabajo que hay detrás.

¿Siguen siendo la ciudad, el individualismo, el cine, la literatura... los grandes referentes?

- Sí, deben serlo. Lo que ocurre es que ahora estamos en un momento de transición entre el siglo XX y el XXI, como suele ocurrir en todos los periodos entre siglos, en pocos años muchas cosas van a desaparecer tal y como las conocemos. La Red, por ejemplo, es un lenguaje nuevo que apenas hemos empezado a descubrir y que ofrece unas posibilidades tremendas. A  mí me ha ayudado muchísimo, sobre todo en etapas en las que mi música no estaba en niguna parte. Ha sido el vehículo que me ha permitido comunicarme con el público en una etapa muy oscura. Los que nos dedicamos a esto debemos estar muy preparados y ojo avizor, estamos en una etapa de transición y el mundo ya no va a ser igual a nivel creativo. Sí que se mantendrán determinados soportes porque siempre habrá quien quiera tener la obra de un artista. No es incompatible.

Siempre le he considerado un superviviente, pero no niego que me sorprende verle tan entusiasta con las nuevas tecnologías.

- Mi música en Latinoamérica se conoce gracias a la Red. Mis discos jamás se editaron allí pero de pronto te das cuenta de que mis discos en Uruguay son codiciadísimos. Y cuando tocamos en Argentina o México y hay mucha más gente que sabe de tu trayectoria de lo que puedas imaginar. Esto es gracias exclusivamente a la Red. Para mí ver lo que ha ocurrido conmigo en los últimos dos, tres años ha sido impresionante, porque ninguna compañía me había editado nunca nada. Y por otro lado en las emisoras comerciales de este país desde hace 10 años que ni existo ni existiré. Como muchos otros. Pero es alucinante que un festival como Sonorama aglutine a 30.000 personas con grupos que no suenan en ninguna emisora comercial, eso quiere decir que hay otra manera de hacer las cosas y que desde luego las emisoras comerciales lo que reflejan no es la realidad musical del país, sino una especie de Matrix [ríe]. Todo está yendo muy deprisa pero los tiempos van a cambiar aún más.

El directo hoy se aprecia más decisivo que nunca. Buena noticia para el rock.

- Sin duda. Aquí el que no se lo curre en directo tiene muy poco que hacer. Todos los booms comerciales que existían antes, que se aguantaban simplemente con una buena campaña de promoción y un machaque constante de radio, eso se ha terminado. Ahora funcionan los artistas que son de verdad y los que hacen un buen trabajo. Un poco se está poniendo todo en su sitio, como debe ser: el creador crea, el público asume lo que hace ese creador, lo compra o no, va a verlo en directo o no y punto. Lo demás sobra.

Carlos Zanón, en Avui, escribió: “Barcelona musicalmente sólo ha dado dos estrellas: Serrat y Loquillo”. Tela marinera.

- [Vuelve a reír] Bueno, bueno, bueno... Yo no te voy a decir que no. Si lo miramos desde un aspecto global, como representativos de una ciudad, no le falta razón. Porque ambos somos de Barcelona, nacidos en barrios. En su caso es universal, pero tampoco es fácil llevar tres décadas en esto con dignidad y seguir editando discos, sin necesidad de recurrir a los típicos trucos de retirarte, volver, etc.

¿Se ha deteriorado mucho el tatuaje que te hiciste durante  la mili en Cartagena, ya sabes, el de Eddie (Cochran) + Sid (Vicious)?

- Se ha deteriorado tanto que me puse encima uno de Silver Surfer. Puedo empeorar con los años y volverme más gruñón, pero sigo molestando igual, eso no ha cambiado ni creo que cambie nunca. Sigo manteniendo cierta furia y la manía de poner toda la pasión en lo que hago. Pero el adolescente que era cuando 'Los tiempos están cambiando' ya llevaba el germen de lo que soy ahora.

El R'n'R 50, el punk e incluso el grunge surgieron en momentos de crisis social y económica. ¿Qué hace falta para que surja un nuevo movimiento juvenil realmente rompedor?

- Bueno, ya tarda. También me lo pregunto yo, qué pasa que nadie dice nada. Es evidente que en épocas de crisis el rock'n'roll y sus variantes, del punk al heavy o el grunge, representan ese sentimiento de hastío y de rebeldía, de odio incluso. Cuando todo va bien es cuando viene el pop.

¿No le parece interesante el movimiento musical que se vive en España actualmente?

- ¡Al contrario, me parece muy interesante! En España estamos en un momento musical que podríamos comparar con el de los 80. Hay muchas bandas nuevas y se están tratando de hacer las cosas de una manera distinta y esto es muy bueno para todos. ¡Ya está bien de hablar sólo de la generación de los ochenta! Son bandas muy jóvenes que aunque lleven ese apelativo de indie, nosotros también nos llamábamos independientes. Y quizá sean mucho más abiertas de lo que fuimos nosotros. Eso es bueno para la música de este país.

Vivimos en la sociedad de la información, pero quizá también en la de un cierto conformismo. ¿La utopía murió por falta de interés?

- No, no, no, de eso nada. El histórico retraso musical que había en España es cada vez menor. Ahora mismo el rock es una cultura clara, no es minoritaria sino que ya ha marcado a varias generaciones y es una cultura que influye en todo el devenir social. Aún quedan rémoras de esa España tardofranquista, como fue Operación Triunfo, que rememoraba a los setenta y a los cantantes melódicos de turno, pero yo creo que eso en poco tiempo va a ser residual.

En una antigua entrevista me dijiste que los 80 habían sido para ti el rock'n'roll way of life, y los noventa, años de búsqueda y aprendizaje. ¿Qué ha sido la década del 2000 para Loquillo?

- La de poner las cosas en su sitio.

El otro día leí que Teddy Bautista cobrará una pensión mensual de jubilación de 24.500 euros (más de 4 millones de pesetas). ¿Qué te parece?

- Pues lo que nos parece a todos. Qué vamos a hacer, si estamos en el cementerio de elefantes. Soy partidario de que la SGAE sea llevada por unos gestores y punto. Todo esto son lastres del pasado. Y me sabe mal por Ramoncín, porque se ha llevado unas hostias que no le correspondían a él, que hace cuatro años que no está en la SGAE.

La bomba final: en los mentideros musicales corre el rumor de una próxima gira conjunta de Loquillo, Calamaro, Bunbury y Jaime Urrutia. Si quiere me lo niega, pero mirándome a los ojos.

- No te lo voy a negar, pero tampoco puedo añadir mucho más. ¿Cómo era aquello...? No estoy autorizado para decir más sobre el tema, pero espero que haya noticias pronto. Es algo que a todos nos hace mucha ilusión y creo que sería muy importante para la música en España. De llevarse a cabo sería en 2011.


Quién: Loquillo.
Cuándo: Sábado 6 de noviembre de 2010, a las 21.30 horas.
Dónde: Auditorio Víctor Villegas (Av. Primero de Mayo, Murcia).
Cuánto: 25 euros. (Reservas: 968 343080).


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