María de Medeiros: "Vengo como cantante y espectadora"

Antonio Arco | 12.11.2010 - 03:19 | Entrevistas

María de Medeiros Está -cara de ángel, cuerpo de pecado, voz que derrite lagos helados, ojos de otro mundo- en París. La portuguesa María de Medeiros habla con 'La Verdad' desde París, que no arde bajo sus pies y que ha puesto toda la belleza del otoño a su disposición. «En cuanto dejemos de hablar, termino el equipaje corriendo y salgo para el aeropuerto: ¡España, país que adoro, me espera!», dice esta actriz, cantante, guionista y directora de cine que el viernes aterrizará, con los seis idiomas que habla la señora, en el 30 Festival de Jazz de Cartagena.

Allí compartirá una noche muy recomendable con Sax Summit (único concierto en España). Medeiros cantará/interpretará los temas de su segundo disco, 'Penínsulas & Continentes', un viaje poético-musical rico en sugerencias que conduce al público por las penínsulas Ibérica e Itálica y los continentes Americano y Africano; todo flotando en un clima 'jazzístico' con tintes cinematográficos. «¡Ojalá consiga no dejar a nadie indiferente!», exclama.

¿Cómo será su concierto en el Festival de Jazz de Cartagena?

- Espero que muy especial, porque estoy deseando cantar allí. ¡Ojalá consiga no dejar a nadie indiferente! Haremos un largo viaje... espero que emocionante y divertido.

¿Qué sabe de este festival?

- Que es un grandísimo festival. Para mí es un gran honor formar parte de su programación. Vengo al Festival de Jazz de Cartagena como cantante y también como espectadora, porque quiero quedarme, después de mi concierto, para escuchar a Zenet, al que adoro, y a Raimundo Amador, que es un artista maravilloso (ambos actuarán el sábado, compartiendo noche con Howe Gelb & A Band of Gypsies). Voy a intentar aprovechar el festival todo lo posible.

¿Cómo resulta la experiencia de cantar en varias lenguas, incluida la 'kimbundu' de la que se quedó usted prendada en Angola?

- Sólo puedo decir cosas muy positivas. Poder pensar y comunicarme en varios idiomas jamás me ha resultado un agobio; al contrario, le estoy muy agradecida a mis padres por este enorme capital que me han dado: el gusto por las lenguas y por los viajes. Conocer sus lenguas te reconcilia con el mundo.

¿Cuál es la ventaja mayor que tiene ser políglota?

- Además de que te viene muy bien cuando, como yo, eres una persona muy curiosa, creo que lo fundamental es que te permite no tenerle miedo al mundo; yo vivo en él sin miedo, pero sé que hay mucha gente que vive atemorizada, con demasiados recelos, como en peligro permanente.

¿A qué lo atribuye?

- Vivir encerrado en uno mismo no es saludable. Creo que las ideas más peligrosas vienen cuando uno se encierra en sí mismo, vienen cuando uno se encierra sólo en su territorio, sólo en su país, en una sola lengua, en un solo barrio, en su habitación...; las grandes perversidades vienen cuando uno se cierra al mundo en su pequeño espacio.

¿No teme a sus semejantes?

- A mí no me dan miedo mis semejantes. Incluso la gente que es tremendamente distinta a mí no me provoca ningún temor; al contrario, lo que me despierta es una enorme curiosidad.

¿Siempre le gusto convivir con gente lo más diversa posible?

- Por supuesto, con gente de todas las religiones, de todas las culturas, de todas las formas de pensar, de todas las orientaciones sexuales, ¡claro que sí!

No crea que todo el mundo lo ve tan claro como usted.

- Bueno, pero es que yo no soy Berlusconi. Yo no rechazo a nadie.

¿Por qué cree que los rechazos 'al otro' se multiplican?

- Porque no aprendemos de los errores cometidos, porque tenemos poca memoria. Hay algo a lo que debemos estar muy atentos: las democracias se tienen que cuidar como un jardín, si no corremos el riesgo de perderlas. Y funcionan plenamente cuando la gente tiene realmente acceso al pensamiento crítico, a la educación y a la cultura. Y no parece que esto hoy sea así.

¿Por qué lo dice?

- Mucha gente está alienada, no quiere pensar, ni siquiera parece preocuparle que la democracia esté amenazada.

¿Qué ayuda a que así sea?

- La televisión ayuda mucho a que así sea, desde luego. Una televisión lamentable que tiene una presencia enorme en nuestras vidas. Y también tiene mucha responsabilidad en esto la industria del entretenimiento, que ayuda a alienar a la gente, a alejarla de la realidad. La gente vive encerrada frente a su ordenador o su televisión. Mientras, las cosas importantes, una de ellas la democracia, empiezan a oxidarse por falta de atención de todos.

¿De qué cree que no deberíamos olvidarnos?

- De que tenemos voz, de que somos seres inteligentes con capacidad para poder transformar las cosas, de que si nos unimos seremos más fuertes, de que podemos decir 'no', de que seguro que cada uno de nosotros, en nuestras familias, tenemos experiencias de emigración, de que no deberíamos volver a la Edad Media, de que es muy saludable conocer lo distinto.

¿Qué es su vida?

- Un viaje constante. Acabo de regresar de Brasil, un país que me fascina. Su energía es impresionante, y su experiencia democrática está siendo un ejemplo de cómo se puede mejorar la vida en un país tan inmenso.

¿Qué busca en sus viajes?

- Encontrarme con la música. En todos los lugares la puedes encontrar, en todos los lugares te sorprende, en todos los lugares es capaz de hacerte más feliz; la música te provoca de verdad momentos de felicidad, no es un tópico.

¿Qué es lo último que ha descubierto sobre sí misma?

- Que cada día soy distinta, que cada día me transformo, que cada nueva experiencia influye en cómo soy. No soy siempre la misma. En Francia hay ahora mismo un debate que me parece espantoso: sobre la identidad nacional. La identidad no puede ser una cosa cerrada y excluyente, la identidad es algo que está siempre en movimiento. Nuestra identidad es móvil, es flexible, se mueve como las aguas de un río, que decía Heráclito.

¿Se siente cómoda en el mundo de hoy?

- Sí, sí, me parece fantástico vivir en el mundo de hoy: en el mundo de los antibióticos, de internet, de la facilidad en las comunicaciones, de los Derechos Humanos...; pero tengo muy claro que hay que trabajar mucho para mejorarlo. Pero no pensando en que deben ser otros los que tienen que hacerlo, soy yo la que tiene que hacerlo.

¿A veces se cruza de brazos?
- No tengo tiempo. Mi vida es el viaje, el contacto con gente distinta, pisar la realidad, ver también lo que no me gusta. No puedo quedarme quieta...; si me cruzo de brazos, me aburro.

¿Por qué canta?

- Amo la música desde que era niña. Mi padre es músico clásico, crecí en Viena, mi casa siempre ha estado llena de músicos...; la música siempre ha estado muy presente en mi vida, incluso como actriz -he hecho varios musicales- y ahora, de una forma bastante natural, está ocupando un mayor espacio en mi vida.

¿Qué ofrece al público?

- Ofrezco a una actriz que ama la música, y la interpreta en el escenario. En la línea de muchos actores cantantes que adoro, como Jeanne Moreau y... ¡Marilyn Monroe, fascinante como cantante! Pongo mi espíritu y mi técnica de actriz al servicio de la música.

¿Cómo elige usted las canciones de sus discos?

- Tengo tendencia a elegir las canciones no sólo por la música, sino también por la capacidad que tengan para ser convertidas en una pequeña película u obra de teatro.

¿Por qué eligió 'Te recuerdo Amanda', de Víctor Jara?

- Realmente es como una película, el oyente ve lo que está pasando. Su poder visual es extraordinario.

¿Qué le emociona?

- ¡La música, muchísimo ! No puedo escuchar a Manuel de Falla sin ponerme a llorar como una magdalena. Y también el flamenco siempre me hace llorar.

¿Qué no soporta?

- Los prejuicios, cada vez más los soporto mucho menos.

¿Combate contra ellos?

- Todo lo que puedo. Y también combato contra la ignorancia como bandera.

¿Qué defiende?

- La curiosidad por conocer a los que son distintos a ti.

¿Le gusta seducir?
-Tanto como ser seducida. Y para lo uno y para lo otro debe haber misterio. Sin una parte de misterio no hay seducción.

¿Consiguió ser una mujer libre?

- Conseguí intentarlo cada día. Y logré no tener que hacer demasiadas cosas que no quiera hacer; sólo alguna...

¿Sigue sin poder vivir fuera de una gran ciudad?

- Sigo volviendo siempre a ellas, no puedo vivir sin ellas, sí.

Tarantino

«Estoy por la revolución permanente», dice usted.

- Sí, es un guiño a Trotsky. Lo digo en el sentido de que no debemos dejar de estar atentos a cosas que ya creemos que están conquistadas, como la libertad y la justicia; pueden morir si no estamos atentos. Y nos conviene estarlo.

¿Trabajar con Tarantino en 'Pulp Fiction' es una de las cosas mejores que le han pasado en la vida?

- ¡Sí! Me encanta Tarantino, y me parece muy interesante su tratamiento de la violencia en un tiempo en el que cada vez hay más indiferencia ante la violencia, algo que me parece inmoral. Cuando él pone en sus películas una escena violenta, el espectador no se queda indiferente. Tarantino se dirige a un público que no esté adormecido, y ese público es también el que yo busco.

¿A qué huele usted?

- ¿Lo dice por la canción 'A jazmín'?

Así es.

- Yo no huelo a jazmín, pero no me importaría. Me encanta esa canción de El Último de La Fila.

Una canción que nos ofrece la imagen de una triste maleta para un triste caminar...

- Los artistas en gira conocemos bien la tristeza que llega en algunos momentos: en la habitación del hotel, de noche, solos...

¿Cómo supera esos momentos?

- Me acuerdo de mis dos niñas, y sonrío.



- María de Medeiros actúa el viernes 12 de noviembre de 2010 en el XXX Cartagena Jazz. Nuevo Teatro Circo. 21.30 horas. 18 euros. Completa la velada: Sax Summit. 


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