Maldita Nerea - El cantante que ganó a las discográficas

Jam Albarracín | 13.12.2010 - 16:26 | Entrevistas

Jorge Ruiz conversa [Foto: Nacho García]Improvisemos un guión definitivo que no tengamos más remedio que olvidar. Así reza una estrofa de 'El secreto de las tortugas', la canción más emblemática de Maldita Nerea, la banda murciana liderada por Jorge Ruiz convertida en uno de los fenómenos más insolitos del pop español de la última década. Cuando todo apuntaba a que se convertirían en otro juguete roto en las manos de la voraz industria discográfica, Jorge -inteligente, analítico, tenaz- decidió tomar las riendas e invertir lo que tenía -su talento, grandes dosis de convicción y esfuerzo- y lo que no -pidió un crédito de los que hoy ya no se conceden- y dos años más tarde, Maldita Nerea saluda sin desdén desde lo más alto podio del pop español.

Los datos son incontestables: líder en Spotify y en 40 Principales, gran triunfador en los premios de esta emisora -mejor grupo, mejor canción y artista revelación- y el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid -aforo: 15.000- con el cartel de 'localidades agotadas'. Todo ello explotando un modelo nuevo y por tanto moldeable, el de las posibilidades que ofrece Internet y el de la comunicación directa con sus numerosos seguidores, tan implicados con el grupo hasta el punto de sentirlo como algo propio. El próximo sábado 18 Maldita Nerea pone fin a su gira de 2010 con un concierto en el Palacio de Deportes de Murcia.

Me cito con Jorge en un lugar apartado de la ciudad. Nos conocemos el tiempo suficiente como para saber que no es así, pero el cantante de Maldita Nerea tiene fama de difícil con la prensa. Es, esto sí, un tipo especial. Se niega a hacerse fotos posando, no aparece en las portadas de sus discos, rehusa hacer demasiadas entrevistas y suele decir no a la frivolidad de las televisiones: teme que su mensaje sea manipulado y no está dispuesto a asumir el supuesto precio del éxito. Pero cara a cara es todo amabilidad.

Después de conquistar tantos palacios (Madrid, Barcelona, ahora Murcia), tendremos que llamarle Su Majestad.

- [primera carcajada, camarero, dos zumos de naranja] Nada más lejos de la realidad. Quienes conquistan los palacios, y para mí no es un tópico, es la gente. Van a ver el espectáculo, sí, pero el espectáculo acaban siendo ellos y ellas. Es lo único que tal vez nos pueda diferenciar, porque a fin de cuentas hacemos lo mismo que todos: música, canciones de cuatro minutos ejecutadas lo mejor posible, pero en el público es donde está la diferencia. Si hay que llamar a alguien majestades es a ellos.

Claro, pero todos intentan llenar pabellones y muy pocos los consiguen, así que alguna 'culpa' tendrá.

- Todo el mundo dice que la música atraviesa un momento difícil, pero yo le encuentro más facilidad que antes. Aunque haya menos presupuesto y aunque la crisis de la industria sea muy acuciada, si lo sabes orientar bien ahora es más sencillo porque la comunicación es más directa. La clave está en cuidar mucho el contenido en función de a quién va dirigido.

Por si faltara algo, acaba de derrotar a Alejandro Sanz en los Premios 40 Principales, él un artista internacionalmente consagrado y usted un recién llegado, casi un intruso en este ámbito.

- [ríe de nuevo] No he derrotado a nadie, si acaso ha sido una confrontación entre dos modelos. Él representa un modelo anterior, el del gran artista; y nosotros venimos de ir accediendo a los medios desde la base, desde Internet. No es comparable. Agradezco mucho al público que nos ha votado, pero con las cinco nominaciones ya me sentía muy satisfecho.

¿Qué se siente al colocar el micro frente al público y que 15.000 personas canten sus canciones? Máxime habiéndolo logrado sin una gran campaña promocional. ¿Se siente algo parecido al poder?

- No, se siente gratitud. Si te lo tomas de otro modo te equivocas. Gracias a Dios esto me ha llegado de manera natural, si me hubiera ocurrido siendo más joven no sé si lo hubiera sabido asimilar tan bien. Me parece genial pero cuando bajo del escenario vuelvo a mi vida normal.

¿Sólo gratitud? No sé si voy a creerle.

- Bueno, y también un cierto orgullo, claro. Porque hemos pasado momentos buenos y también otros muy duros y te das cuentas de que ha merecido la pena. Pero no sólo por el aspecto profesional, sino porque cuando los ves cantando sabes que están felices. Hay cuatro o cinco cosas que sólo se pueden hacer cuando se está feliz. Ver a 15.000 personas felices con tu música es algo alucinante. Hay muy pocas profesiones en que se pueda vivir algo así.

¿Hasta dónde pretende llegar Maldita Nerea, hay una meta?
- La meta es la que le planteé al equipo recientemente, les dije que teníamos que pasarlo aún mejor, tanto a nivel de productividad como en el ámbito emocional. En cuanto a lo estrictamente profesional, me haría mucha ilusión entrar en Latinoamérica.

[Uno de los grandes logros de Maldita Nerea es el de haber logrando una complicidad con su público sin apenas precedentes en nuestro país. Más que conciertos, lo suyo es casi litúrgico. Acude gente de diferentes ciudades, organizan quedadas, pasan el día juntos y su identificación es tal que se hacen llamar 'tortugas'. Jorge contribuye a ello, de hecho para este último concierto ha invitado a comer a algunos seguidores].

La identificación del público es tal que por momentos no se sabe bien donde empieza y donde acaba Maldita Nerea. ¿Cómo lo ha logrado, era un objetivo premeditado?

- El objetivo es que el peso de la atención esté en la canción y no en ti. Por eso no nos gusta salir en las fotos, por eso no aparecemos en las portadas de los discos. Eso ya nos distinguía. Cuando dijimos que la portada del disco iba a ser tortuga, ya vas mal para el mundo de la promoción estándar. Un artista novel no suele tener una portada conceptual. Pero si consigues que el peso no esté en ti sino en la canción, si ésta cala por su contenido, ya está hecho todo. Lo demás es cuestión de tiempo y de no cagarla. Es así de sencillo.

Y así de complicado. En todo caso ya conocemos el secreto de las tortugas -no es importante llegar el primero sino no dejar de caminar- pero, ¿cuál es el secreto de las canciones de Jorge Ruiz?

- Un día me hice esa pregunta. Sabes que me interesa mucho el lenguaje, así que analicé las canciones desde un punto de vista lingüístico. Y me di cuenta de que casi todas tienen muchas más palabras con carga positiva que negativa. Eso marca una línea clara, es mucho más fácil encontrar discos negativos, enfocados desde el punto de vista del pesimismo, del dolor o de la ausencia.

Le aprecio muy analítico, casi matemático. ¿Se puede componer desde estos presupuestos y llegar al corazón?

- No. Al final en la música todo son emociones, pero todo lo que se pueda objetivizar es positivo hacerlo. Es genial ver los datos, aunque sea para luego cargártelos. Mira, 'El secreto de las tortugas' es una canción sin estribillo, la letra es tan larga que no cabe en un folio, el solo inicial es demasiado extenso, esto no va a funcionar en radio nunca.... Y sin embargo ha sido nuestro tema más emblemático.

No sé si me estoy liando. Si el análisis dice no, ¿por qué seguir adelante?

- Porque la canción tenía vida propia así. Lo que pasa es que hoy tienes todos los datos, la tecnología ofrece inmensas posibilidades. Dedico mucho tiempo a componer y a pulir mis canciones y por eso mismo no quiero que acaben en la basura. Google, por ejemplo, te permite la posibilidad de hacer un rastreo y ver si una idea se le ha ocurrido ya a alguien antes que a ti. ¿Por qué no hacerlo? Me gusta investigar y contrastar datos.

Pero al final entonces todo se reduce a una misma cosa: la canción.

- Efectivamente. Podemos estar aquí hablando de marketing y de lo que quieras, pero al final manda la canción. Sin ella nada funciona, sin ella no hay nada. La canción tiene una vocación universal, siempre. Por lo menos yo quiero pensar así, si no no te subes a un escenario. Es comunicación, estamos hablando de comunicación. Entonces, ¿cuál es la mayor herramienta de comunicación que hay? Internet. Es perfecto para los músicos, para los creadores.

En los momentos de zozobra, cuando todas las puertas se le cerraban, ¿llegó a pensar en arrojar la toalla?

- [duda] Hubo un momento... Llevaba ya un año o más sin manager, haciendo de road manager en la carretera, encargándome de la gestión, de la promoción, de todo... Estaba agotado y me estaba afectando psicológicamente, pero por otro lado observaba que estábamos ya haciendo ruido en Internet. No podía seguir, pero no podía dejarlo.

Y apareció Javier Tomás [su mánager, el dueño de Darlalata].

- Así es, y el cambio fue bestial. No sólo entendió mi planteamiento y mi modo de hacer las cosas, sino que lo reforzó, llegó donde yo no llegaba. Tiene una gran visión empresarial y sobre todo tiene la capacidad de que si se tiene que quitar los zapatos para meterse al agua contigo, antes de que lo hagas tú ya lo ha hecho él. Lo lleva dentro, es un tío que ama la música y que respeta mucho al artista, pero al artista entendido como trabajador.

Jorge, con franqueza, no me diga que no ha sentido en algún momento ganas de hacer un corte de mangas y mandar callar a la industria, al modo de Raúl en el Camp Nou.

- Sí, pero aprendí pronto a hacerlo sin despecho. No merece la pena y además es antimarketing total. Lo que sí hicimos fue ser exigentes con las compañías. Universal quiso volver a ficharnos y a Sony le pedimos algunas cosas que nos parecían justas porque eran inherentes al espíritu de Maldita Nerea. Claro que lo celebras, pero de manera positiva, sin reproches.

>> ver 'Jorge Ruiz en corto'.


Maldita Nerea cierra su gira 2010 el sábado 18 de diciembre en el Palacio de Deportes de Murcia, a las 21 horas. Previamente actuará Funambulista. Venta anticipada: El Corte Inglés. Precio: 15 euros (10 euros con compra superior a 30 euros). 


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