Amaral: "Hacer música debe ser algo que te divierta"

Jam Albarracín | 25.11.2011 - 13:43 | Entrevistas

AmaralNo cabe duda de que Amaral es uno de los grupos de éxito masivo más respetados por el oyente no conformista. Cada uno de sus discos ha sido mejor que el anterior, lo que habla bien del grupo zaragozano propiedad de Juan Aguirre y Eva Amaral. Pero además lo que con su anterior álbum, 'Gato negro, dragón rojo', fue un tímido primer acercamiento hacia presupuestos sonoros y artísticos más complejos y ambiciosos, en 'Hacia lo salvaje', su nueva entrega, se traduce en un evidente paso adelante.

Sin dejar de sonar pop y asequibles, sin perder esa reconocible personalidad que a unos enamora y a otros chirría, Amaral ha logrado entregar canciones de mayor calado y profundidad. Antes lo señalaban en las entrevistas, pero las canciones les contradecían.

Ahora las influencias se pueden rastrear: 'Antártida' tiene una rítmica que remite a la scallydelia de Stone Roses y Charlatans; el airado texto de 'Como un martillo en la pared' fluye sobre ecos de Steve Miller Band; 'Robin Hood' se mece en la poética heredada de su admirado Lapido; la guitarra de 'Montaña rusa' tiene algo de Peter Buck (REM) y mi favorita 'Esperando un resplandor' demuestra que conocen el underground neoyorkino liderado por The Strokes.

¿Son indies? Pues a su modo (producen sus discos, que editan en su propio sello y editorial). ¿Son mainstream? Por supuesto: disco de oro de salida, dos noches agotadas en el Víctor Villegas, y porque no hace tiempo de plaza de toros. Pero por encima de todo son ellos.  Hago salir a Eva Amaral del estudio de grabación porque su móvil se entrecorta. Si carraspea esta noche o mañana en el auditorio, la culpa será mía.

Ni indie, ni mainstream, ni todo lo contrario. Hay que ver cómo somos los periodistas musicales. Parece casi un debate nacional. 

- La verdad es que sí [ríe]. Hombre, yo entiendo que los términos y las etiquetas son necesarios como un primer filtro. Pero ni Juan ni yo somos muy amigos de las clasificaciones.

Lo cierto es que todos hablan de ese giro hacia la independencia, pero ya 'Gato negro, dragón rojo' se publicó con su propio sello.

- Sí, 'Gato negro' fue el primer paso que dimos ya claramente hacia la autogestión, pero es una idea que llevábamos en la cabeza mucho tiempo, yo creo que casi desde los inicios. Cocinar nuestra música nosotros mismos, pero también todo lo que la rodea, lo que la envuelve.

¿Es muy diferente? Quiero decir, al final hay una distribuidora, una agencia...

- Claro, hombre, el anterior lo distribuía EMI y en este caso ya hemos optado por una distribuidora española. Es pronto para que apreciemos bien las diferencias, tendrá que pasar más tiempo para que podamos valorar.

Recuerdo a Juan decir que de algún modo 'Conconde' era la canción que estructuraba 'Gato negro'. ¿Cuál es la canción, si la hay, que estructura o hace de eje en 'Hacia lo salvaje'?

- Bueno, pues eso es que a Juan le gustaba mucho 'Concorde' [ríe a carcajadas, está muy simpática, amable]. No, sí que es verdad que es la primera canción que definía una idea parecida de lo que ambos queríamos, quizás por eso él guarda ese recuerdo como de la canción que abrió el fuego del resto del disco. Y en este caso... tendría que pensar un poco cuál fue... Pero sí que recuerdo algunas canciones que tenía Juan, como 'Riazor', como 'Si las calles pudieran hablar', que fueron de las primeras que pusimos en común. Y  'Hacia lo salvaje', que para nosotros es una canción especial, por eso decidimos sacarla como carta de presentación del disco, porque tenía algo que a los dos nos conmovía, lo cual entendimos que era un buen punto de partida.

Me parece un disco muy 'de canciones'. En realidad todos los de Amaral lo son, pero quiero decir, muy abierto estilísticamente hablando.

- Sí, pero es verdad que todos lo son. Estéticamente también nos parece muy importante el sonido, pero por encima de todas las cosas están las canciones. Los discos de los que nos hemos convertido en devotos seguidores, los que nos han hecho dedicarnos a esto, están basados en ese tipo de canciones que son capaces de emocionarte. Es nuestra idea de la música. Intentamos hacer eso, a veces nos sale y otras no tanto [vuelve a reír].

¿Había unos deseos de evolución, una intención de cambio? ¿Cúal fue el planteamiento previo, el punto de partida, ante el nuevo disco?

- Sí que había deseos de evolucionar, pero uno de los planteamientos previos que nos hicimos fue el de intentar conseguir de una vez transmitir lo que transmitimos en el escenario. Una cierta energía que todavía no habíamos sido capaces de plasmar en disco. Nos paramos a reflexionar sobre cuáles eran los ingredientes que había en el escenario que hasta ahora no habían entrado en los discos. Y concluimos que las guitarras eran muy importantes, que debían estar altas, presentes, porque son guitarras muy personales, Juan tiene una manera muy propia de tocar, que es parte importante de la personalidad del grupo, un elemento diferenciador. También las bases rítmicas tienen más contundencia en este trabajo. Nos hemos juntado a tocar todos dentro de la 'pecera' del estudio para lograr que fluyera esa energía.

También aprecio un más ambicioso trabajo vocal, registros novedosos en su modo de entonar.

- Sí, es un trabajo que ya iniciamos en el disco anterior, el de buscar estructuras de voz que fuesen más aproximadas a esto que hablamos, con algunos registro vocales más graves, pero sobre todo intentando que me resultase más creíble todo lo que cuento, todo lo que escribo. Luego lhay momentos en los que rompes, tomas la expresión de un grito o lo que sea y ahí has ganado 'riendas' ahí. Perro sí, nos apetecía probar nuevos registros, utilizar la distrosión en la voz, incluso. En definitiva, buscar una mayor expresividad. Y podría esta toda la tarde hablando de ello [ríe, con cierta timidez ahora].

Varias canciones están protagonizadas por personajes femeninos de vida un tanto turbulenta ('Hacia lo salvaje', 'Si las calles pudieran hablar'...). ¿Cuánto tienen de imaginación y cuánto de observación de la realidad?

- Pues hay de todo un poco. Hay cosas que vives en tus carnes, cosas que te gustaría vivir, cosas que ves a tu alrededor, cosas que le han pasado a gente cercana e historias imaginarias que te conmueven también. Yo creo que cuando haces una canción o escribes algo, te inspiras en lo que tienes alrededor, pero al final la veracidad de las canciones, de las palabras, consiste en la capacidad de hacerlas tuyas.

¿El proceso creativo tiene algo de sufrimiento implícito, de catarsis tal vez? Si me paso de filosófico me corta, eh, que detesto tanto resultar pedante como tópico o vacío. 

- [ríe ahora de manera tiernísima, casi una caricia]. No sé, la verdad es que nosotros nos juntamos aquí en el estudio, Juan y yo, y empezamos a poner en común ideas y somos muy desordenados, o sea que no sé si es catarsis, pero caos, seguro [más risas]. Cuando escribes una canción con un determinado sentimiento, ese sentimiento te invade, se adueña de ti. Pero bueno, yo creo que hacer música tiene que ser algo que te divierta. Empezamos en esto como una forma de diversión y de liberación y no me gustaría perder eso.

 

Sensibilidad femenina

El síndrome de Estocolmo del periodista. Algo que me ocurre pocas veces pero casi siempre con chicas. Con Alondra Bentley, con Olvido Alaska, a quienes conozco mejor que a Eva Amaral, claro. Juraría que nada tiene que ver mi heterosexualidad, es más, probablemente sea mi lado femenino el que se conmueve ante esa sensación que, más que cordial o amistosa, me sabe cariñosa. Pero me dejo de vainas, que es su música y son sus palabras las que tienen peso.

Precisamente en un concierto de MTV en Cartagena, en 2009, invitaron a Alondra Bentley. ¿Le gusta su propuesta?

- Me encanta Alondra. Me acuerdo que quedamos en nuestro estudio, aquí en Madrid, para ensayar lo que luego íbamos a hacer en el escenario. No había visto cantar a alguien tan bien y tan de cerca en mi vida. Me parece que tiene una sensibilidad espectacular. Me quedé impresionada.

'Robin Hood', una de mis canciones preferidas de 'Hacia lo salvaje', me recuerda al gran José Ignacio Lapido, un artista que me consta también tienen en alta estima.

- Muy alta. Lapido me parece un grande, así que te agradezco la comparación. Realmente es una canción más de Juan que mía, pero José Ignacio es uno de nuestros más grandes referentes y seguramente de los más válidos.

¿El éxito es una trampa cuyos efectos colaterales Amaral, hábilmente, ha sabido ir sorteando?

- [duda] Pues no sé... Es que el concepto de éxito que tiene la gente yo no lo acabo de comprender...

A ver, han vendido más de cuatro millones de discos, Eva...

- [vuelve a reír, somos amigos] Bueno, pero yo siento que hemos tenido éxito porque de alguna manera estamos haciendo lo que nos gusta hacer y como nos gusta hacerlo. Pero yo esto lo siento desde la primera maqueta, desde los primeros conciertos y desde el primer disco. Me siento feliz con lo que estamos haciendo y que haya gente que le guste lo que haces, eso ya es un éxito, vengan cuatro o cuatro mil. 

Sin el éxito comercial previo, ¿esta evolución habría sido tal?

- Supongo que todo lo que vives te influye, pero es difícil adivinar qué hubiera sucedido en otras circunstancias. Pero ya te digo, para mí es que en los últimos 10 años hemos hecho tantas cosas, tantos conciertos, todo tan a la carrera siempre, que se me han pasado volando y me siento de la misma manera que al principio.

Finalmente el estilo va a ser la personalidad, ¿no?

- Supongo que sí. Tenemos nuestras influencias, que nos encantan, pero hemos intentado ser nosotros mismos siempre. Eso me parece importante.

 

Amaral presenta 'Hacia lo salvaje' en Murcia. Viernes 25 y sábado 26 de noviembre de 2011. Auditorio Víctor Villegas. Precio: 30 / 25 euros (según localidad). Entradas agotadas ambos días.

 

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