Maez: "Estamos muy lejos de ser libres"

Jam Albarracín | 27.04.2012 - 21:27 | Entrevistas

MaezQuizá se equivocase Gabriel Celaya cuando señaló aquello de que la poesía era un arma cargada de futuro y tal vez yerre yo cuando afirmo que el futuro, en este país y en el ámbito de la música de autor, se escribe con cuatro letras: Maez. Porque si el talento, la capacidad de transmisión y la sensibilidad individual (o personalidad) son importantes en cualquier estilo, en un cantautor resultan esenciales, definitivos. Y las canciones del joven murciano (San Javier, 1988) son un perfecto muestrario de todo ello, tanto como de calidez, ternura y encanto.

Con sus dos primeros directos ganó en 2010 el Cantigas de Mayo, un certamen nacional de canción de autor que nunca había ganado alguien cantando en inglés, y cuando en marzo de 2011 abrió para Christina Rosenvinge, crítica murciana y nacional coincidimos al señalar que lo mejor había sido su telonero.

Poco antes yo mismo pinché una de sus canciones en Radio 3, en un 'Hoy empieza todo' que se emitió desde Murcia, y la web de RTVE se llenó de mensajes preguntando por el nombre de “ese cantautor con ángel”.

Ya había firmado con Warner y poco después finalizó su primer álbum, grabado en Cartagena y que por fin un año más tarde -cosas del marketing- verá la luz en un par de semanas. Pero es mañana cuando Maez presenta en Murcia su inmenso 'We’ll never make it home'. Folk americano acústico, sosegado, embaucador. Abran paso.

“Nunca llegaremos a casa” (We’ll never make it home). ¿A qué casa?

- A ninguna, precisamente. Hoy en día parece imposible crearse o buscarse un hogar, ya sea en sentido figurado o literal. De hecho yo hace años que no siento que tengo un hogar, pero la verdad que no es una sensación tan mala, estoy empezando a acostumbrarme.

Con solo dos conciertos ganó el Cantigas de Mayo, los especialistas nos deshicimos en elogios, Warner le ofreció un contrato. Todo tan rápido y de pronto... casi un año de espera. ¿Cómo lo ha llevado?

- Mal. No me imaginaba que los tiempos creativos y los burocráticos iban a ser tan dispares. Las canciones de ese disco tienen casi tres años y todavía nos queda moverlo en directo y un trabajo de promoción importantísimo. No me quejo, el disco va a salir que es lo importante y la gente por fin va a poder escucharlo y comprarlo. Quizás los tiempos burocráticos sean buenos y la impaciencia me esté jugando una mala pasada [sonríe].

Sus canciones en general son amables, pero en 'When i was a kid' canta: “¿Religión? Mierda. ¿Libertad? Mierda. ¿Políticos? Mierda”. ¿Qué motivó tan vehementes exclamaciones?

- Es la única canción 'polémica' del disco [vuelve a sonreír]. La compuse en muy poco tiempo y el estribillo salió casi solo. Es un tema que habla de la ignorancia propia de la infancia, esa ignorancia que nos deja ser felices, sin preocuparnos por la política, las guerras, y en definitiva el mundo de mierda en el que vivimos. Yo soy ateo, y aunque nací en una familia con mucha afición política, creo que ésta abandonó al pueblo hace mucho tiempo. Y bueno, lo de la libertad es simplemente que creo firmemente que estamos muy lejos de ser libres. Hay gente que vive feliz en la ignorancia, yo no puedo. Sentía que en alguna de mis canciones tenía que dejar esto claro y así escribí "When i was a kid".

Y ahora, desde sus 24 años, ¿qué sensaciones le produce el panorama social?

- Cada vez que me preguntan algo así me dan ganas de ponerme a despotricar y no parar nunca [ríe a carcajadas]. ¿Por donde empezar? Seguimos confundiendo crecimiento con progreso, con lo que eso conlleva. Además de crisis económica, la cual no tiene solución por mucho que digan ya que es culpa de un sistema obsoleto como el capitalismo, tenemos una crisis de conciencia, y ésta es la más grave de todas. Vivimos en un mundo orientado hacia el egoísmo absoluto. Cualquier definición de éxito no es sino algo puntual, cosas que atañen a poquísimas personas, no tenemos un objetivo común que nos ayude a todos... Un desastre monumental, vaya.

¿Qué espera Maez de la música? A escala profesional, personal, emocional...

- La verdad es que todavía estoy por descubrir esto. A nivel personal la mayor satisfacción para mí es el estudio y terminar las canciones, tener algo intemporal para escucharlo siempre que quiera: trozos de mí que en diferentes momentos me cuentan distintas historias. A nivel profesional, pues a lo que aspira cualquier artista, poder vivir de ello. No tengo grandes aspiraciones ni sueños, una casita en Menorca es todo lo que necesito [vuelve a mostrar su risa contagiosa, sincera].

¿Le ha tentado ya la musa comercial del castellano? Intuyo que ya habrá escuchado eso de “esto en español rompería”.

- No se me ocurre ni por asomo componer en castellano, es algo que no me nace. Creo que no sabría de qué hablar ni cómo escribir esas letras. Es algo extraño pero en español siento que tendría que hacer muchas más concesiones de las que hago en inglés. Sentiría que pueden juzgarme con más facilidad y acabaría escribiendo letras totalmente caóticas y oscuras, con tintes casi misántropos.

El disco está producido por el gran Suso Saiz. ¿Cuál fue su mayor aportación?

- La mayor aportación de Suso fue ser Suso, simple y sencillamente. Llegó, nos escuchó, nos respetó y nos enseñó a interpretar. Hasta entonces sólo tocábamos, hay una diferencia abismal.

¿Cómo fue el proceso de grabación? Tengo entendido que se creó un ambiente muy especial, casi 'de comuna' o así. Cuente, cuente...

- Estábamos todos metidos en la sala grande del estudio Mirage, de Cartagena, tocando los temas como si de un directo se tratara. Fue una semana increíble. A nivel musical y profesional, posiblemente lo mejor que me ha pasado y lo que más me ha enseñado. Y a nivel personal creó un rollo entre la banda que se acabó plasmando en el disco, toda una experiencia.

Todo el disco destila intimidad (sentimientos propios), pero también creo detectar un cierto deseo de huída o de búsqueda de libertad, de pureza, de “otro tipo de vida”. ¿Es así?

- Es totalmente así. Precisamente el hecho de no tener una casa nos obliga a estar buscando constantemente un hueco en el mundo. Pero esta situación es un arma de doble filo, ya que te permite explorar y experimentar pero también te puede llegar a agotar y hacerte sentir muy desamparado. Creo que yo estoy precisamente en ese segundo proceso, de ahí que los nuevos temas que estoy componiendo sean tan tristes y personales.

¿Cree en esa sentencia que afirma que “el arte -la música- nos hará libres”?

- Creo que si hay algo que se parece más a la libertad, eso es el arte. Pero el dinero lo ensucia todo y a cualquier cosa se le llama arte hoy en día, y esas expresiones de libertad no me parecen tan válidas como otras más auténticas y genuinas. Es un asunto muy delicado. Incluso yo, si algún día puedo vivir de esto, probablemente deje de hacer arte, en el sentido más estricto y apegado a libertad de la palabra.

¿Ha abandonado ya la tentación de tocar la batería en una banda de rock? 

- ¡No! Estoy deseando tener un dinero ahorrado para poder volver a tener una batería. Me sigue encantando.

 

'We'll never make it home' está publicado por Warner. Maez lo presenta el sábado 28 de abril de 2012 en el Teatro Circo Murcia. 21.30 horas. 10 euros.

 

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