Daniel Cavanagh (Anathema): "Me gusta el otoño"

Rafa Llorente-Berreiros | 19.10.2012 - 16:06 | Entrevistas

AnathemaComenzaron en los primeros noventa siendo representantes de una generación de heavy-doom venido desde las islas británicas, pero en poco tiempo cambiaron su universo pesado y claustrofóbico por los parajes melancólicos y meditabundos de la música pausada, en ocasiones casi acústica y de comparaciones progresivas. Así han seguido creciendo hasta llegar a nuestros días en la plenitud de su carrera, justificando una extensa gira europea la cual recala este lunes en Murcia. Daniel Cavanagh, líder espiritual y musical de Anathema, contesta amablemente a nuestras preguntas.

Esta es la  gira más larga de vuestra carrera. Habéis estado en Hungría, Polonia, Austria... y ahora estáis tocando en España. Siendo vuestra música tan emotiva y hasta casi sensitiva, supongo que la respuesta por parte de las distintas audiencias será muy desigual. 

- La forma de expresión en cada sitio es diferente, pero creo que todas son buenas, cada cual con su propia personalidad. Acabamos de tocar en Italia. Es increíble la forma que tienen de vivir las canciones allí, cantándolas una por una de forma emocionada, de tal manera que sus propias voces terminan convirtiéndose en parte de la música del concierto. Son muy expresivos, da gusto tocar para ellos. En Holanda son muy intensos, se nota que lo están viviendo... Cuanto más te diriges al norte de Europa las  audiencias se hacen más silenciosas, pero es un placer tocar allí de igual manera, porque percibes la atención y la pasión con la que te están escuchando. Nosotros disfrutamos con cada público en cada lugar. 

Debido a lo extenso de la gira, y con la intención de preservar vuestro estado de forma hasta el final, habéis acortado los maratonianos conciertos de más dos horas y media que soléis hacer, para dejarlo en unas dos horas. 

- En realidad dos horas sigue siendo más de lo que suelen hacer la mayoría de las bandas, y lo cierto es que está funcionando muy bien. Creo que hemos conseguido montar un repertorio bien balanceado. Estamos tocando baladas como “Dreaming Light” o “A Natural Disaster” y canciones intensas como “Closer” o “Thin Air”. Es un show que creo que mantiene el interés en todo momento.

Siendo la música de Anathema tan introspectiva y etérea, ¿necesitas estar en un estado psicológico determinado para componer?

- Es difícil de describir como me siento, o como tengo que sentirme para componer. Lo que sí sé es que el resultado final, cuando la canción va tomando forma, es realmente estimulante. De repente notas como los acordes se van acomodando armónicamente, y luego viene el estribillo para redondearlo todo, y tú percibes que está surgiendo algo especial... es un sentimiento positivo, optimista. Aunque se trate de una canción muy emotiva o incluso triste, el resultado final, tal y como yo lo siento, es siempre hermoso. Yo diría que escribir música es siempre una experiencia positiva.

En el pasado habéis trabajado con Steven Wilson (Porcupine Tree), y lo cierto es que se podrían llegar a detectar ciertos puntos en común, al igual que con Radiohead o Pink Floyd. ¿Son estos, nombres importantes para vosotros?

- No sé que decirte a cerca de Steven Wilson. Puede parecerlo, pero no te creas. Radiohead sin duda es una influencia. Lo ha sido y todavía lo es. Pero con Steven Wilson es algo diferente. Le respetamos enormemente y nos llevamos con él de maravilla, pero en términos estrictamente musicales no es una influencia. Indudablemente su sello está en nuestra música por la forma en la que ha mezclado nuestros trabajos. Lo hizo estupendamente y nos encanta el resultado. Definitivamente ahora mismo me quedo con Radiohead. En el pasado desde luego Pink Floyd han estado muy presentes. Todavía, cada vez que me pongo practicar con la guitarra, termino interpretando alguna de sus canciones.

K-scope, vuestra compañía discográfica, se describe a sí misma como un sello de “sonidos post-progresivos”. ¿Os hace eso sentiros más cómodos?

- Nos gusta cómo llevan el sello. Son gente honrada que siempre intenta hacer todo por el bien del grupo, sin entrometerse, y eso es lo máximo que le puedes pedir a tu discográfica. Tenemos una muy buena relación con ellos. Y nosotros también les caemos bien, ya que les hacemos ganar dinero porque vendemos una cantidad considerable de discos (risas). El hecho de que no sean un sello especializado en metal es, en parte, beneficioso para nosotros. 

Si los Beach Boys eran una banda sonora perfecta para los soleados días de verano, ¿lo es Anathema para el melancólico e inestable otoño?

- El otoño me gusta mucho, sin duda. Es toda una explosión de colores y sensaciones. Me encanta como cambia el tiempo, el color del cielo y de los árboles. Puedes sentir como la tierra comienza a enfriarse... Seguramente es mi estación favorita, y probablemente eso se traslada a nuestra música, pero curiosamente nuestros últimos dos discos han sido publicados en primavera. Pensándolo bien, creo que nuestro anterior trabajo era más primaveral, y quizás el más reciente, “Weather Systems”, sí que posea un carácter más otoñal.

Previamente a la consecución de vuestras últimas dos obras, habéis estado ocupados revisitando discos del pasado para actualizar ciertas canciones y darles un aire más cercano a lo que sois en el presente. ¿Se trataba de buscar la unión de diferentes épocas, o fue cuestión de demostrar que ciertos temas estaban perfectamente vigentes?

- Realmente cuando hicimos “Hindsight” y “Falling Deeper” no nos detuvimos a pensar en las razones por las que los hacíamos, simplemente pensamos que sería una buena idea. En principio la intención era hacer algunas canciones con sus arreglos orquestales y demás, para incluirlas como caras B de algún lanzamiento, en plan rarezas. Lo que pasa es que la cosa comenzó a crecer y a crecer desde ahí. “Hindsight” pretendía ser una forma de retomar nuestra carrera discográfica, ya que llevábamos cinco años sin sacar nada, aunque estamos más satisfechos con el resultado de “Falling Deeper”, creo que quedó más logrado.

Pensando en vuestro inicios y en vuestros discos más antiguos (“Serenades” y “The Silent Enigma”), ¿qué contribución tienen a lo que sois hoy en día?

- La música que hacemos ahora está tan alejada de lo que hacíamos en aquella época... La forma de interpretar y la producción, son totalmente distintas, aunque es verdad que si hay algo que quedó probado en un disco como “Falling Deeper”, es que la manera de componer no es tan diferente. Las melodías estaban ahí desde el principio, las canciones ya existían y conseguimos demostrarlo. Era solo una cuestión de cambiar la perspectiva. Lo que pasa es que en mitad de las voces death o en medio de las guitarras doom resulta fácil no advertir el hecho de que esas melodías siempre fueron buenas. Hay una conexión entre aquellos discos y lo que somos ahora, pero más que nada en cuanto al punto de partida que significaron para nuestro crecimiento, aunque al decir verdad somos una banda completamente diferente, de hecho nos podríamos haber llamado de otra manera.

“Weather Systems”, vuestro último álbum, posee canciones que fueron escritas hace algunos años, mientras otras, como los dos primeros cortes del disco, las grabasteis prácticamente nada más ser compuestas, sin embargo no se detecta en ningún caso falta de continuidad. ¿Cómo se consigue?

- En realidad la respuesta es fácil: lo que hay que hacer es elegir las canciones apropiadas y producirlas adecuadamente. Disponíamos de un gran productor y de una ideas muy claras respecto a qué queríamos conseguir. Se trata de observar el disco como un cuadro completo, desde fuera, para que todos sus elementos aparezcan de forma equilibrada. Para mí es algo muy natural y el resto del grupo contribuye decisivamente en que todo vaya muy fluido. 

Al parecer grabar con Christer-André Cederberg (cinco veces nominado a los premios Grammy noruegos) como productor ha significado un antes y un después para la banda. 

- Así es. Él es el primer productor con el que trabajamos y al que hemos sentido como parte del grupo. Tiene nuestra misma edad y una mentalidad muy parecida. Lo mejor de él es su tremenda visión y su gran capacidad de trabajo, además tiene muy buen carácter, es un tipo estupendo. Al final terminamos como amigos, casi como parte de la familia. Le hemos cogido mucho cariño, y es algo mutuo. Profesionalmente ha sido un placer trabajar con él. No sólo organizó todo el proceso de grabación, sino que añadió montones de ideas en cuanto a sonido, y consiguió sacar de cada uno de nosotros nuestra mejor forma de interpretar, de una manera que nadie antes había hecho. Nunca habíamos alcanzado este nivel de producción. El anterior disco, de hecho, lo produjimos nosotros mismos y  anteriormente habíamos contado con productores de otra generación, y no estuvo mal, pero esta vez ha sido mucho mejor.

Desde luego Anathema ha sido siempre un grupo muy familiar. Desde el principio con tu hermano Vince a tu lado. ¿Cómo es vuestra relación profesional?

- Para mí es un placer trabajar con Vince. Es muy trabajador y solvente. Alguien muy centrado en intentar ser mejor músico y mejor cantante cada día. Reconozco que hemos tenido problemas en el pasado, pero eso ya es historia. Ahora no sé qué haría sin él.

 

 

Anathema actúa en Murcia el lunes 22 de octubre de 2012. Sala Gamma. 20 horas. 25 / 30 euros. Abre: Astra.

 

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