Juan Antonio Ross: "El pop nos hace libres y esclavos"

Jam Albarracín | 27.01.2013 - 13:52 | Entrevistas

Juan Antonio RossDesde mediados de los noventa, aunque en realidad desde antes con otros proyectos, Juan Antonio Ross -en la imagen, de Joaquín Zamora- ha ido modelando una carrera plagada de canciones modélicas y discos esquivos, con extensos espacios de silencio. En la última década ha trabajado como productor (Second, Octubre), formó parte del supergrupo powerpop Rumor, publicó un cuidado doble recopilatorio ('A collection for enemies and friends'), pero no ha sido hasta final de 2012 cuando ha visto la luz 'Durante el fin del mundo' su nuevo álbum de estudio, once años después.

Un disco que por primera vez firma con su nombre -antes lo hacía como Ross a secas-, en el que por primera vez aparece en la portada, en el que por primera vez canta todo en castellano y un disco que es un compendio de sus filias musicales. En 'Durante el fin del mundo' hay puro pop ('Magia'), collages de acento funkie ('Extraterrestre'), respetuosos acercamientos al post-bop ('Música de jazz'), elegancia deudora de Burt Bacharach ('Espiral'), ecos pinkfloydianos, gotas de psicodelia... Un disco enorme, una colección de canciones compuestas durante los últimos diez años, con las que ha conseguido cerrar una puerta necesaria y que, según afirma, llegó a dudar de si volvería a abrir.

Creo que ha definido 'Durante el fin del mundo' como “un álbum de fotos familiar”. ¿A qué se refiere?

- Bien, me di cuenta de que casi todos los temas están dedicados a alguien concreto, ya sea como homenaje, despedida... También es un capítulo de mi vida el que se cierra con este disco, acabo de empezar a grabar el nuevo, que va a tener una concepto muy diferente. Cada canción tenía una persona detrás y dos o tres a la misma. Lo veía como un viejo álbum de fotos, donde tienes recuerdos de viajes, de amigos, de amantes, de tu familia... me parece una buena analogía.

Siempre se alude a Wilson y a McCartney para hablar de Ross, y aunque en muchas canciones su influencia no sea directa, sí es cierto que queda un poso inevitable.

- E inevitado. Lo que sí hay es un global -como ocurre en los discos de Beatles y Beach Boys- de melodias luminosas y armonías vocales y arreglos preciosistas que acaban remitiendo a aquello con lo que me inicié en la música. De niño aprendí a amar la magia de la música con los discos de los Beatles, cantaba encima. Es como la escuela, es donde aprendiste a hacer las raíces cuadradas y eso siempre se te queda. Hay muchas maneras de multiplicar, pero tú aprendes con una. No me molesta, en todo caso me halaga. ¡De vaya dos estamos hablando!

'Durante el fin del mundo' no tiene nada que ver con los mayas. Vaya brasa con el tema.

- No, lo de los mayas me coincidía, es una casualidad. Lo que sí es cierto es que yo estoy en un proceso muy existencialista de mi vida. Veía las noticias, todo catástrofes, el cambio climático y el colofón de la crisis económica. Esa sensación de 'el mundo se va a acabar y yo quiero sacar mi disco antes'. O algo así. Ese era un poco el juego.

La referencia, antes, sería la novela de Richard Matheson ('Soy leyenda').

- Matheson me gusta mucho, como en general la ciencia-ficción retro. Estamos en una época muy vampírica y muy apocalíptica. No puedo evitar tener la sensación de que yo no quiero viajar al espacio porque ya estoy viajando por el espacio. En una nave muy grande que va a toda hostia alrededor de una estrella. Tener un poquito de conciencia universal es fantástico.

¿La nave es la música?

- La nave es la Tierra. El planeta donde vivimos y donde hacemos música, donde el ser humano ha encontrado cómo ordenar y reunir sonidos que nos provocan emociones infinitas una y otra vez. Canciones que hemos oído mil veces y nunca te cansas. ¿Qué misterio hay ahí? Llevamos haciendo pop 60 años y parece que con siete notas y cinco semitonos todo se acabaría pronto, pero al final las combinaciones son tan infinitas como las emociones que provocan.

[Juan Antonio Ross se queda pensativo. Opto por guardar silencio como mejor pregunta].

- Yo... es por si me iba a morir, también. Durante el proceso del disco me estaba divorciando, todo era muy caótico a mi alrededor y tenía una sensación como de 'me quiero ir ya'. Lo digo sin ningún tipo de morbo. Tenía que terminar este disco de una vez porque llevaba mucho tiempo con esas canciones, me parecían lo suficientemente buenas. Era un disco que necesitaba hacer, sentía que era como dejar una especie de testamento.

Hablar de la muerte es bastante tabú, pero solo en nuestra cultura.

- He leído 'El mito de Sísifo', de Albert Camus, o a Carlo Michelstaedter, un filósofo italiano que se suicidó a los 23 años nada más terminar su tesis sobre la persuasión y la retórica, en donde analiza la decepción que supone la existencia. El carpe diem está muy vigente pero en el fondo el hedonismo parte de una decepción. Es una conclusión del propio fracaso. Bueno, algunas de estas cosas rondaban mi cabeza durante el proceso del disco.

Los conocedores le adoran, el público general le ignora. No es nada nuevo, pero el largo silencio tampoco ayuda.

- Me dediqué a mi familia, a mi hijo, llegué a dudar si dejar definitivamente la música. Pero luego me di cuenta de que era absurdo. Lo intentas dejar porque el mundo te empuja, pero no tiene sentido abandonar, porque tampoco hay tantas cosas buenas en la vida. No creo que mi música sea tan compleja como para gustar solo a los muy musiqueros, pero bien, es algo que me dejó de importar hace mucho tiempo.

Hay una canción dedicada a Balibrea, inolvidado gran amigo común, repentinamente fallecido.

- Ya la puedo cantar, pero me ha costado. Yo quiero emocionar con mi música, no poniéndome a llorar en directo. Escribí los primeros versos de la canción al día siguiente, cuando Jose Filemón me llamó para comunicarme su muerte. Bali era muy alegre como para hacerle esta canción, así que le debo otra. Pero quise ser fiel a lo que sentí justo en ese momento.

'Durante el fin del mundo' se anuncia como un disco autobiográfico, pero en el fondo sus canciones siempre lo han sido. Quizás el hecho de cantar en castellano...

- Puede ser. Siempre hablas de tus sensaciones, pero al componer en inglés tienes esa zona de nadie donde te puedes permitir ciertas licencias que quizá no sean del todo correctas. A menudo escribía letras buscando la sensación de la canción: esta canción es psicodélica, voy a buscar frases y aspectos psicodélicos. Tal vez era un poco más poético en inglés. En castellano lo que he hecho ha sido desnudarme totalmente, decir exactamente lo que sentía, con palabras sencillas y huyendo de lo críptico. Me estaba pasando algo y lo estaba contando tan francamente que a veces me acojonaba un poco, pensaba que todo el mundo se daría cuenta. Para mí hacer canciones antes era un dilema y ahora es casi una necesidad. El pop nos hace libres y esclavos, ambas cosas.

 

* 'Durante el fin del mundo' puede adquirirse en formato vinilo + CD a través de Clifford Records.

 

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