Alondra Bentley: "El dolor no me inspira"

Jam Albarracín | 08.02.2013 - 17:09 | Entrevistas

Alondra Bentley [Foto: Blanca Galindo]Llevaba haciendo travesuras artísticas casi desde niña, pero la de Alondra Bentley -en la imagen de Blanca Galindo- en 2009 fue una irrupción sonada en el ámbito de la música nacional. Seguramente aupada por el boom del folk-pop femenino (Russian Red, Anni B. Sweet, La Bien Querida), lo cierto es que su debut-álbum, 'Ashfield Avenue', y la desbordante sensibilidad de sus directos, convirtieron a la murciana nacida en Lancaster, Inglaterra -aunque hay quien sostiene que en realidad escapó de un cuento de Charles Dickens- en una de las más felices revelaciones del pop español de los últimos años.

Las circunstancias personales -fallecimiento de su madre, traslado de residencia primero a Sigüenza, luego a Madrid-, así como el modo en que Alondra Bentley entiende la música, alejada de cualquier otra dictadura que no sea la exclusivamente artística, han hecho que hayan sido tres los años transcurridos hasta la publicación de su esperada continuación, 'The garden room'. No ha estado inactiva: hace unos meses publicó su disco para niños ('It's holidays!') y además ha escrito buena parte de la banda sonora de 'Buscando a Eimish', el filme de Ana Rodríguez Rosell.

Ahora llega el momento de presentar 'The garden room', un álbum que sigue teniendo el inconfundible aroma de la campiña inglesa, pero en el que se cuelan algunos ecos del desierto americano, probablemente debido a la producción de Josh Rouse. El encanto sigue siendo el aire que mueve las alas de Alondra.

Todos esperábamos lo nuevo de Alondra Bentley y, como aperitivo, este pasado verano publicó un disco para niños (It's holidays!'). ¿Por qué?

- Es algo que siempre había querido hacer pero que de repente se convirtió casi en una necesidad. Desde que vivo en Madrid empecé a hacer actividades para niños, clases, cuentacuentos en inglés, manualidades... Echaba en falta tener un repertorio propio que pudiera cantar para ellos, así que empecé a escribir algunas canciones, sin mayor pretensión. Hasta que en Gran Derby Records me propusieron publicarlas y acepté.

Tres años desde su anterior disco. Dada la expectación generada por su debut, ¿no es demasiado tiempo?

- Creo que las cosas tienen su propio ritmo. Me gusta cuando de repente ves a un artista que se toma su tiempo para publicar un disco, no quiere decir que sea una buena señal por el hecho de tardar, sino por el de esperar hasta tenerlo todo listo. Si piensas en Vashti Bunyan, publicó su primer disco en 1970 y hasta 2005 no volvió a grabar. No he estado parada, solo me he tomado el tiempo necesario.

Ha compuesto las canciones de una banda sonora ('Buscando a Eimish'). ¿Una experiencia satisfactoria?

- Es la primera vez que escribía canciones por encargo y me ha parecido muy interesante. Es un ejercicio un poco diferente, tienes que encontrar los elementos que encajen. Me pidieron que las canciones fueran como si las hubiera escrito la protagonista. Había leído el guión casi dos años antes del rodaje, luego vi las imágenes. Hay un par de canciones que son para escenas muy concretas que son bastante distintas a lo que suelo componer.

'The Garden Room'. El aire más americano de canciones como 'Motherhood' o 'My sister and me', ¿se debe fundamentalmente a Josh Rouse?

- En parte sí, porque Josh es el productor del disco y él está muy en contacto con músicos y sonidos de Nashville. Creo que lo que más hace pensar en la relación con la música country & western es el pedal steel, cuyo sonido directamente te trasporta a un rancho [ríe]. Meter ese instrumento sí fue idea de Josh, él conoce a Joe Pisapia, que es una eminencia del pedal steel en Nasville y fue él quien grabó las pistas allí. Pero a mí la música C&W me vuelve absolutamente loca, de hecho me gustaría hacer un disco de versiones de canciones C&W.

¿Un disco de qué? ¡Alondra! Bien, ¿por qué Rouse? Supongo que la elección de productor era una decisión importante.

- Sí. Bueno, todo el mundo está muy pendiente de qué pasa con el segundo disco, pero yo no me he sentido presionada en ningún momento, he hecho lo que me apetecía. He tenido mucha suerte porque Josh es casi parte de la familia musical en la que me muevo, Caio y Xema tocan también con él desde hace un par de años. Y entre los tres decidieron montar un estudio de grabación en Valencia, Río Bravo. Así que fue como la forma ideal de grabar un disco, porque de repente estás rodeada de los músicos que has escogido, que mejor te entienden, con los que llevas tocando mucho tiempo...

¿Muy diferente a la grabación de 'Ashfield Avenue'?

- Lo que me sucedió con el primer disco es que, como era la primera vez, estaba un poco tensa, demasiado pendiente de hacer la toma perfecta. Eso es algo que percibo cuando escucho aquél y que no me ocurre con éste. Creo que la manera ideal de grabar un disco es con gente que conoces y en la que confías totalmente. Eso es crucial para poder interpretar una canción como se debe hacer. Y Josh es maravilloso para eso, porque es una especie de bálsamo, todo es superrelajado. Reúne la mezcla perfecta entre el autor, el músico y el productor y además ejerce también como un buen psicólogo.

Entiendo que la familia en general, y la pérdida de su madre en particular, impregna los surcos de 'The garden room'.

- Lo de hablar de la familia supongo que está directamente relacionado con el hecho de intentar reconocer qué ha pasado a tu alrededor. Cuando desaparece el pilar de tu familia... Bien, es un tema que me interesa y que se refleja en el disco. Es como si naciera una necesidad de conocerse mejor.

Pero no creo detectar decepción, dolor o desgarro. Sí ternura.

- Bueno, posiblemente el dolor no sea algo que me inspire para escribir, de ahí que no sean canciones muy amargas, ni se retrate mucho el dolor o la tristeza. Me resulta más fácil escribir sobre algo que no sea dolororo, o mejor, hacerlo en un momento en que no esté muy mal. Si estoy deprimida lo más probable es que me coma un pastel de chocolate e idee algún plan para intentar escapar, antes que intentar regocijarme en la desgracia, que es algo que no suelo hacer casi nunca.

¿Tiene alguna opinión o creencia acerca del más allá?

- La verdad es que no. No es que no lo piense, es algo que siempre está ahí, pero no tengo una opinión formada, tiendo a ser bastante escéptica al respecto. Pero si me preguntara mi padre o mi abuela intentaría ser lo más naíf posible al respecto [sonríe].

¿Sigue entendiendo el arte como un modo de vida?

- Sí, absolutamente. Ahora mismo es muy complicado por las circunstancias sociales, pero estoy totalmente a favor de esa afirmación. No hay que olvidar que uno quiere hacer determinadas cosas pero hay una realidad que te limita. Pero es un reto al que me enfrento todos los días.

En Murcia sabemos que no fue de un día para otro, pero su irrupción en el panorama musical fue muy sonada. ¿Cómo ve este mundo Alondra desde una cierta experiencia?

- Mi sensación es que tuve mucha suerte. Fue como una entrada por la alfombra roja, teniendo en cuenta la realidad de la música independiente en España. Quizá por el estilo y el momento que era, recibí más atención de la que esperaba. Más que nada porque cuando miraba a mi alrededor y veía los grupos que me gustaban y qué estaba sucediendo con ellos, tampoco es que estuvieran viviendo cómodamente de ello. Yo pude hacerlo, pero no deja de ser algo muy complicado y ahora todavía más. Socialmente han cambiado bastante las cosas en tres años y ha sido para peor.

 

Alondra Bentley presenta 'The garden room' el sábado 9 de febrero de 2013 en Murcia. Auditorio Víctor Villegas. 21.30 horas. 12 euros. Reservas: 968 343 080.

 

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