Carlos Goñi: "Comité Cisne fue un grupo muy autodestructivo"

Jam Albarracín | 15.02.2013 - 16:04 | Entrevistas

Carlos GoñiA Carlos Goñi se le podrá acusar de muchas cosas, pero desde luego nunca de no ser honesto y coherente con su propia música hasta el extremo. Después de un notable, aunque incomprendido, álbum como fue 'Argán', al propietario de Revólver le apeteció recuperar las canciones que un día escribiera para Comité Cisne (1985-1990), adaptarlas al formato de trío rock, y llevarlas a escena.

No ha sido extensa la gira de Comité y de hecho ya no habrá más: el último de ellos lo ofrecerá esta noche en Murcia, en el Teatro Romea. Canciones como 'Ana Frank', 'Dulces horas' o 'Balas de tranquilidad' nunca volverán a sonar en directo. Una ocasión propicia, pues, para charlar con Goñi.

Le pillo en el estudio de grabación. ¿En qué anda?

- Estamos preparando los últimos retoques para la grabación del disco en directo de Revólver, que fíjate, con todos los años que llevo, tengo tres básicos pero jamás había grabado un directo en eléctrico. Será el 27 de febrero en Madrid, en la Joy Eslava.

¿En qué consiste este Comité, cómo surgió la idea de retomar las canciones de su antigua banda?

- Pues esto es un capricho, en realidad. Una mañana me levanté pensando que en 25 años tenía un montón de canciones que estaban guardadas en un cajón y que muchas de ellas me apetecía volverlas a tocar. Ya que tenía lo que yo llamo la banda de mi vida, me parecíó perfecto y esto fue lo que hice. Las modificamos completamente para poder adaptarlas a trío. Cogí la parte más setentera y más rock y me dejé a un lado la que no me gusta, que era la del pop inglés de los 80.

No ha durado mucho. El de esta noche será el último directo de Comité.

- Así es, oficialmente el de Murcia será el último concierto. Lo de Comité tiene muchos inconvenientes. Aunque en la memoria lo tengamos como algo más grande, la realidad es que la proyección que tuvo Comité Cisne fue pequeña, lo cual no significa que no fuera importante para cierta gente. En Valencia fue diferente, pero en Madrid y otras ciudades quien viene a vernos es público de Revólver. Las canciones están completamente adaptadas, no tienen nada que ver. No hay teclados, es muy duro, muy setentero, muy Bowie. Pero la gente quiere conocer lo que va a escuchar.

Parece comprensible. El momento económico no es boyante, las entradas no suelen ser baratas. Mal momento para el riesgo.

- El poder de convocatoria es muy pequeño, lo cual hace inviable el proyecto. Por eso he empezado diciéndote que era un capricho. Algo que me apetecía hacer porque es un repertorio maravilloso, son canciones que no voy a volver a tocar nunca más y que me parece fantástico ponerlas sobre un escenario. Pero hasta aquí. Lo que tenía claro es que no iba a componer nuevas canciones para Comité, porque no tendría ningún sentido y porque además sonarían a Revólver.

¿Ha habido alguna canción, durante esta gira de Comité, que le haya tocado la fibra de una manera especial?

- Sí. Una canción que siempre me ha parecido de lo mejor que he escrito en mi vida, y estos conciertos me lo han ratificado, es 'Beber el viento'. Y con 'Licor' me lo paso muy bien. Hay canciones que no he podido recuperar porque sentía un poco de pudor y las he descartado. A estas alturas de mi vida cantar “Lágrimas en un pañuelo que en el aire volarán”, pues como que no... [se ríe]. Pero hay otras como la de 'Hay locos sueltos' que, después de 25 años, siguen teniendo una vigencia absoluta.

Carlos Goñi es más que Revolver. Pero caray, qué peso tiene Revólver. Lo estamos viendo con esta gira de Comité.

- Lo cierto es que yo, que no tengo excesiva vida social ni me relaciono demasiado con el resto de músicos, nunca sé exactamente cuánto de alargada es la sombra de Revolver. Hasta que de pronto pasan cosas que te hacen pensar que tiene más proyección de la que uno mismo pudiera pensar, lo cual me hace sentir muy bien, claro. Pero no es algo en lo que suela pensar. Yo hago mi trabajo lo mejor que sé. De lo que se trata es de ser feliz con él y si además hago feliz a alguien, pues eso que la vida me regala.

Gustos al margen, la coherencia y la pasión son dos compañeras imprescindibles en su carrera.
- Lo que más satisfactorio me resulta de mi trabajo es que puedo coger cualquiera de los discos que he hecho, especialmente de Revolver, porque son de mi exclusiva responsabilidad, y sentirme orgulloso de él sin tener que esconderme o excusarme. Me gustan todos, eso es lo mejor que lo supe hacer en ese momento. Para eso es imprescindible que te dejes llevar por el corazón, porque si no luego puede ocurrir que ni tú mismo lo puedas defender.

Mire que a mí 'Argán' [su último álbum como Revólver] me pareció un trabajo, tal vez incomprendido, pero arriesgado y bien resuelto.

- Yo estoy orgullosísimo de 'Argán', es probablemente el disco del que más orgulloso me siento. Siempre me dejo el alma en cada disco, pero con éste es que tuve que estudiar mucho, aprender mucho, escuchar mucho. Y después lo conseguí plasmar lo mejor que supe. Yo también creo que ha sido muy incomprendido pero confío en que con los años ese disco vaya cogiendo el lugar que le pertenece. Pero si no fuera así, me remito a lo que dije cuando lo acabé: ocurra lo que ocurra, yo ya he ganado.

¿Qué diferencias hay entre la época de Comité Cisne y la actual?

- A nivel industrial, no tenía nada que ver. Entonces el problema era grabar, se grababa mal y era muy caro, pero había poco producto. Era sencillo que te pusiesen un disco en la radio, era difícil que sonara bien. O que se grabase en condiciones, porque no teníamos ni idea. Soy optimista por naturaleza pese a lo que puedan sugerir algunas de mis letras. Hoy todo ha cambiado de manera tan radical que no es que esté mal o bien, es que está todo por hacer de nuevo desde otro prisma. Ya no vale lo aprendido: las reglas del juego son distintas.

Cerramos el Comité Cisne. Un grupo que no dejó una huella grande, pero sí profunda.

- La realidad de Comité Cisne es que todos teníamos un amor desmedido por el rock de los setenta, que era lo que nos unía. Pero había un vector que nos separaba, que era que varios miembros de la banda estaban locos por el pop inglés de los 80, ya sabes, Japan y esa onda que a mí no me gustaba nada. A mí me gustaba Neil Young, Tom Petty y el blues. Eso fue definitivo. Bueno, eso y otras cosas, porque Comité Cisne fue un grupo absolutamente autodestructivo. Nunca necesitamos a nadie para mandarnos al carajo. No hay que buscar culpables.

 

Carlos Goñi pone fin a su gira 'Comité' el viernes 15 de febrero de 2013 en Murcia. Teatro Romea. 21 horas. 20 / 18 / 15 euros (según localidad).

 

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