Llum: "La vida es una caricia y una broma"

Jam Albarracín | 23.02.2013 - 10:02 | Entrevistas

LlumA finales de 2012 por fin vio la luz 'Limelight', el deseado debut-álbum de Llum -en la imagen de Nadieshda-, enunciado del proyecto de Jesús Sáez, uno de esos músicos que, sin afán de protagonismo, ha sido protagonista de algunos de los mejores momentos del indie nacional. Excomponente de Polar, el murciano residente en Valencia ha ido mostrando desde hace unos años pequeñas pincelada de un proyecto que prometía y que finalmente incluso superó lo esperado.

Seguramente porque el propio Jesús ha ido adquiriendo confianza hasta encontrar el registro que mejor se adapta a su, por otra parte, variado registro formal: swing, crooner, jazz, lounge, cabaret, rock'n'roll. Mañana sábado lo presenta en Murcia, con anfitrión de lujo: Parade. Nivelazo.

Se ha tomado su tiempo. Teniendo en cuenta su pasado como miembro de un respetado grupo indie, ¿era importante ir dando a conocer el proyecto poco a poco?

- No ha sido una cuestión de dar el conocer el proyecto poco a poco, como de ir dándole la forma “a fuego lento”. Cuando decidí lanzarme con el proyecto en solitario, hace casi seis años, tenía una idea de lo que quería hacer, pero conforme ha ido pasando el tiempo he ido teniendo una mentalidad más abierta, contemplando más posibilidades. Casi diría que el hecho de que el disco haya sido así tiene algo de casualidad. Grabé 15 canciones, y solo en el último momento decidí cuáles iban al disco y cuáles no.

El disco se llama 'Limelight' (Chaplin) y una canción 'Stanley' (por Donen). Los títulos no engañan: referencias musicales y cinematográficas o a ese punto donde ambos artes se encuentran.

- Cuando me planteé ponerme en primera línea de escenario, necesitaba creerme lo que iba a hacer, no podía pensar en actuar o en crear un personaje, por lo que siempre tuve claro que el disco iba a ser una extensión, o un reflejo, de lo que soy yo. Y el cine es algo vital en mi vida. Pero cuando hago este tipo de homenajes, no lo hago desde una perspectiva referencial, sino que busco la intertextualidad: el oyente que conozca dichas referencias encontrará que hay un sentido, algo que complementa la historia. Para mí no hay nada más poderoso artísticamente que cine y música juntos.

¿Cuándo encontró al crooner que había dentro de usted? Al final parece haberse impuesto a otros registros presentes en los inicios de Llum.

- Lo cierto es que creo que es algo que tiene más ver con mi voz que con una vocación estilística. No niego mi pasión por los crooners, reflejada en el disco, pero otro de los procesos clave y que ha ralentizado la salida del disco, fue la búsqueda de mi voz. Al principio no creía en ella, pensaba que sería un punto débil, y finalmente creo que he encontrado en ella una seña de identidad. Y el sitio en el que me he encontrado cómodo han sido unos registros graves y unas inflexiones que recuerdan a aquellos cantantes de los años 50. Pero estilísticamente mis ambiciones son más amplias y diversas.

En 'Limelight' hay diversas referencias gastronómicas. No es que no le hiciera yo un buen gourmet, tratándose de un sibarita de las artes, pero no deja de llamarme la atención.

- El caso de la gastronomía es similar al del cine: una extensión de mí mismo, de mi forma de entender la vida. Pero además, en este caso, me ha servido como una de las metáforas más potentes que hay en el disco. 'Tragón' lo refleja perfectamente: hay muchas cosas en la vida para tan solo probar lo que sabes que te gusta.

El disco vio la luz el pasado otoño. ¿Cómo han ido las presentaciones? ¿Se siente cómodo en directo como frontman?

- La verdad es que sí, aunque reconozco que me queda mucho que aprender para agitar apropiadamente al personal. Pero me gusta mucho el escenario, me redescubro cada vez que subo a él y, como buen músico, tengo mono cuando paso cierto tiempo sin actuar. Para mí la música es una necesidad, nada más y nada menos. No es una forma de vida, ni un hobby, ni siquiera diría que es algo para realizarme personalmente. Es algo que necesito hacer. Si no lo hiciera, me sentiría muerto.

Broadway, Sinatra, Richard Hawley... pero si tuviera que quedarme con un solo referente optaría por Neil Hannon, por esa mezcla de gravedad, elegancia y sentido del humor. Ahora me dice que no le gusta Divine Comedy y me arruina.

- [Ríe] Es tentador, pero no lo haré. En efecto, creo que esos tres elementos han sido clave, representan mi manera de entender la música: emoción, sutileza e ironía, como proyección de esa gravedad, elegancia y sentido del humor que comentas. La emoción es necesaria en la música, sin ella está vacía. La elegancia es algo que define a una persona, la que dice si es alguien con quien se puede vivir un mundo mejor. Y el sentido del humor es un ingrediente que no puede faltar nunca en cualquier receta que se precie, algo necesario para entender la vida, se vea de manera optimista o pesimista. El humor y la emoción son los dos componentes clave de la pedagogía vital, a mi forma de ver. O dicho de otro modo: la vida es una caricia y una broma.

¿Qué hace un veterano del indie montando un nuevo proyecto justo ahora, cuando la economía insiste en aniquilar la cultura?

- Como decía antes, la imperiosa necesidad de hacer música. Independientemente de que la actitud del gobierno deba ser denunciada y explicada a la gente, creo que estas situaciones de crisis ayudan a recolocar las cosas en su sitio, o al menos a replantear la situación. Hay mucha gente ahora echando mano de medios mínimos, haciendo uso de la inventiva para poder sacar un disco, para hacer un directo creíble, para con los justos recursos hacer lo máximo. Hay una escena underground por debajo del 'indie', de gente grabando discos maravillosos, que pasan desapercibidos, pero que sin duda enriquecen ostensiblemente la escena musical de su ciudad. Y que puede que algún día el tiempo haga justicia con ellos.

O no.

- O no, de acuerdo. Pero habrán jugado su papel, aunque sean pocos los protagonistas que lo reconozcan. Pero estos discos serán los primeros peldaños para reconstruir una nueva creatividad en este país. Las condiciones favorecen que esto ocurra. Creo en la cultura como una necesidad legítima de la gente y no tiene que ser necesariamente global o reconocible. Un tío que se dedique a tocar sus canciones con su guitarra, cada sábado, cada vez en un bar diferente de la ciudad, puede hacer la identidad y la cultura de una comunidad mucho más auténtica y propia que un concierto de U2 en el estadio de turno.

 

Llum presenta 'Limelight' el sábado 23 de febrero de 2013 en Murcia. Sala Musik. 23 horas. 10 euros. Completa: Parade.

 

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