Pony Bravo: "Los artistas tienen que abrir nuevos caminos"

Jam Albarracín | 22.03.2013 - 18:51 | Entrevistas

Pony BravoNada descubro al señalar que Pony Bravo es una de las mejores bandas del rock nacional independiente actual. Pocas veces mejor empleado el término: graban para su propio sello, El Rancho, y ya han colgado para descarga gratuita su recién estrenado tercer álbum, 'De palmas y cacería'. Si luego te gusta y todavía no estás en paro, te lo compras.

Curioso asunto el de su creciente popularidad -incuestionable al mirar su agenda, sin fechas libres al menos hasta junio- cuando su discurso es tan cáustico como resbaladizo. Esta noche protagonizan la velada más esperada de Microsonidos 2013.

¿Qué música hace el grupo sevillano? Vale hablar de krautrock, también de psicodelia, de dreampop, de funk lisérgico, de dub, de afrobeat y desde luego de rock andaluz, pero la realidad es que Pony Bravo ha sido capaz de armar un discurso rotundamente propio. Y estimulante: su capacidad de experimentación solo es comparable a su sentido del humor y a una mala baba de la que no se libran ni las revistas totémicas del indie, ni los sellos más intocables, ni por supuesto ese 'establishment' al que en este disco disparan más a bocajarro que nunca. Los primeros versos de su primer single, 'El político neoliberal', rezan así: “Yo soy el político neoliberal / me gusta ir a las fiestas del Banco Central / vuela la cocaína por los despachos del capital / vótenme porque mi rumba está buena”.

La CIA ('Zambra de Guantánamo'), Dick Cheney, a quien dedican una canción con su nombre en la que lo llaman “cowboy de mierda que todo lo puede”, su propia ciudad ('Turista, ven a Sevilla') o la profética 'Eurovegas' (“Miedo y asco, Eurovegas / Elvis lolailo, Eurovegas”) tampoco se libran de sus dardos, tan alucinados como ponzoñosos. Pony Bravo ha politizado (aún más) su discurso, pero lo ha hecho con una personalidad inusual y con una propuesta que abruma, aún más en directo.

¿Era un punto de partida, lo de alcanzar un discurso propio?

- Cuando buscas tu estilo es cuando empiezan a salir las cosas mal, pasa con la música y el arte en general, tienes que ir con un poco de calma. El reto es intentar reflejar lo que sabes que escucha el público y tener en cuenta que el que escucha música antes tenía cien discos en casa y ahora tiene mil bajados de Internet. Hay que trabajar con  responsabilidad y con respeto a esa gente, no tratarlos como mongolos o incultos. Yo me siento así tratado a veces cuando escucho la radio.

¿Cuánto hay de experimentación en las canciones de Pony Bravo? Quiero decir, no da la impresión de que sean temas que alguien lleva al local ya casi acabados.

- Lo que hay es mucho trabajo de mesa, de conocernos y de saber de antemano lo que le va a gustar al otro. Tratamos de tener una dirección lo más clara posible para poder dejarnos llevar a la hora de tocar. No tenemos técnica como para improvisar en plan megapro pero sí que tenemos claro lo que queremos mostrar en cada momento, el objetivo final, la idea. Eso nos permite sentirnos lo bastante libres como para experimentar un poco a ver qué encontramos. Intentamos sacarle todo el juego posible dentro de nuestras posibilidades.

Además de la artística, parece claro que hay una intención política en la propuesta de Pony Bravo. Aumentada con este disco.

- Hemos tirado por un camino un poco difícil, que es integrar el humor con hablar de ciertos temas más 'bajón', de manera que haya cierta sensación de triunfo sobre los problemas. Bueno, es un aspecto más de la música que nos mola porque es muy difícil, supone un reto. Siempre es interesante que la música tenga relación con la realidad, le da más valor y, bueno, estamos un poco cansados de las canciones de amor. Dani, con los carteles y los diseños, iba introduciendo cada vez más elementos políticos, morales, humanistas, críticos… Algunas canciones se han construido un poco como un cartel. Pero al fin y al cabo es un esfuerzo por introducir otras temáticas en las letras.

¿La implicación del artista con su música debe ser máxima?

- Por supuesto, cuanto más mejor y en todos los aspectos posibles. Hay gente muy grande que consigue hacer arte hasta con la forma de cobrar por su obra. Como decía aquella vez Santiago Auserón: los artistas tienen que abrir nuevos caminos.

De vuestro sonido parece desvelarse una amplia cultura musical. ¿Dónde están los límites de Pony Bravo?

- Siempre hace falta saber más. Eso es lo bonito, mantener esas inquietudes y tener siempre ganas de encontrar cosas nuevas y disfrutarlas. El tiempo dirá donde están los límites, pensar que nos queda mucho por hacer suena muy pretencioso, lo mejor es seguir con esas inquietudes y ya veremos. Lo que no tiene sentido ya es hablar de fusión, hemos crecido con Internet, compartiendo discos y escuchando música de todos los estilos, así que es lógico que las canciones salgan así. No es algo tan meditado.

Lo que sí parece innegociable es lo de respetar la identidad propia, andaluza en este caso.

- Más que innegociable es que es estúpido intentar negar de donde eres. No se puede ser de donde no se es, esto es incuestionable, de ahí en parte que fuésemos cambiando del inglés al castellano, pero tampoco nos obsesionamos con ello. El indiepop ha hecho mucho daño, en este sentido. Tampoco ha sido algo estudiado, ha ido surgiendo a medida que avanzábamos como algo natural.

Andalucía es cuna de grandes músicos y también de pioneros del rock, como Smash.

- Así es. Por suerte, contamos con grandes como Kiko Veneno, Triana, Pata Negra o los Chanclas, que son los maestros en el trabajo de la expresividad andaluza y el flamenco con el rock, gente que te inspira. Trabajamos con estos referentes desde el mayor de los respetos, pero está claro que no son los únicos.

Muchos temas de Pony Bravo tienen un desarrollo hipnótico. ¿La música es una droga?

- Sí, es una droguita, hay que tener cuidadín. El desarrollo hipnótico es una herramienta que usamos, en parte por afición y en parte porque no somos unos musicazos que puedan hacer las variaciones que hacía Frank Zappa en sus discos.

 

PONY BRAVO
Qué: 'De palmas y cacería'.
Cuándo: Viernes 22 marzo 2013 / 23 horas.
Dónde: Club 12 & Medio (Murcia).
Cuánto: 12 / 15 euros.
Completan: The Crime y Atrezzo.

 

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