Cyan: "Escribir canciones es un acto de introspección"

Jam Albarracín | 26.04.2013 - 18:47 | Entrevistas

 

CyanCon su segundo álbum, 'Historias para no romperse' (2011), los barceloneses Cyan lograron hacerse un hueco entre ese amplio panorama del pop-rock accesible y de contenido emocional que tanto gusta ahora a los jóvenes de nuestro país. Pero es su recién publicado 'Delapso' el que debiera auparlos definitivamente a esa élite rock-pop -aunque hablar de élite en el resquebrajado panorama musical no deje de ser osado- que deambula entre salas y festivales. 

Un disco más directo, también más oscuro y menos evocador que anteriores entregas, además de un trabajo en el que se desmarcan un paso por delante, en cuanto a calidad literaria, del resto de competidores gracias a unos textos con entidad poética y que aportan el definitivo factor emocional a las canciones de Cyan. Me pillo la tarifa peine y marco el número de Javier Fernández, vocalista de la banda.

Con 'Delapso' han afirmado que buscaban conseguir un sonido más cercano al del directo. ¿Es así, por qué?

- Sí que es así. Nuestros dos primeros discos tenían un sonido más delicado, pero en este momento preferimos sonar un poco más reales, más directos. Así las cosas, decidimos trabajar muchísimo las canciones en el local y, una vez preparadas, grabar prácticamente en una semana para que no nos diera tiempo a sobreproducir las canciones ni a arreglarlas demasiado. Queríamos mantener la frescura y la pegada originales.

Hay muchos modos de entender la música, más lúdicos, rítmicos, estéticos. ¿Cómo la entiende Cyan?

- Hmmm [duda]... Es una buena pregunta. Normalmente nos preguntan por el sonido, pero... Creo que entendemos la música de una manera más introspectiva, nuestra prioridad es la emoción, más que lo rítmico, más que lo lúdico o que lo estético. Nos interesa la intensidad en las canciones. Creo que aunque haya cambiado el sonido, una constante de Cyan siempre ha sido ésta: escribir canciones como un acto introspectivo necesario.

Me interesan las letras, creo que ahí han dado un gran paso adelante. ¿Qué importancia les concede?

- Mucha, mucha. Y creo que con el paso del tiempo y con la experiencia que da ir haciendo canciones, cada vez mayor. En este disco las letras tienen una carga más importante que en otros, o si no más importante, sí que ha habido un cambio de dirección. Son letras que están cargadas de referencias o de pistas que invitan a que quien esté escuchando esas canciones o quien quiera llegar al fondo del tema, tenga una actitud un poco de investigación, que haya una participación activa por parte del oyente.

Nos son narrativas, no al menos al modo convencional. Tienen entidad literaria propia.

- Todas esconden algo, tienen unos fundamentos o unos cimientos muy fuertes pero muchas caras. Nos está ocurriendo con el single, 'Un colectivo de raro propósito', nos damos cuenta de que la gente la entiende de muchos modos diferentes y esas interpretaciones que nos devuelven también nos parecen muy válidas. Nos gusta ese aspecto poliédrico.

Oiga, ¿y por qué no escriben canciones de amor, como todo el mundo?

- [Ríe] Pues no sé... Yo creo que ha salido así de un modo natural, sin darnos cuenta. Tampoco había una intención, pero ahora que lo dices...

Lo que parece innegociable es el control total sobre su propia música. No permiten que nadie meta mano en sus grabaciones.

- Bueno, Juan Casanovas no ha echado una mano en las mezclas.

Ya, pero es su técnico de directo.

- Es cierto. Bien, tenemos la suerte de que los dos guitarristas [Jordi y Gorka] controlan bastante de sonido, tienen un estudio de grabación en Barcelona y eso, unido a que nos gusta estar muy involucrados en todo lo que rodea a las canciones, pues... Pero estamos contentos de habernos encargado de todo el proceso, es un poco más duro, hay más responsabilidad, pero nos gusta que sea así.

Son ya siete años en la música y tres álbumes. ¿Se va aprendiendo paso a paso?

- Cuando empezamos con nuestro primer disco nos lanzamos un poco al vacío, sin entender como funcionaba nada. Tuvimos un encontronazo muy fuerte con la industria, fue como el primer aprendizaje de que en esto de la música te debes rodear siempre de buena gente y de gente que entienda tu propuesta y aprecie tu trabajo. Con el segundo disco aprendimos mucho de lo que es girar, este 'Delapso' es en parte fruto de lo aprendido durante un año y medio girando. Te das cuenta de que las canciones que mejor se sostienen no son las que antes entran, sino aquellas que tienen una entidad propia que el paso del tiempo no puede horadar.

Supongo que cuando hablan de la búsqueda de 'la canción eterna' -en contraposición a la habitual canción pop perfecta- se refieren a eso.

- Exactamente. Canciones sin fecha de caducidad o que al menos no caduquen para nosotros, que dentro de 10 o 15 años sigamos viéndonos reflejados en ellas y sigamos viendo que se aguantan por sí mismas, al margen de tendencias.

Me llama la atención 'Philippe Petit', una canción que habla de la aversión a los atajos en un mundo obsesionado por el rendimiento inmediato. ¿Se identifican?

- La canción narra la historia de este personaje, un funámbulo francés que en 1974 cruzó entre las Torres Gemelas de Nueva York por una cuerda floja. Es como una oda a este personaje con el que sí que nos sentimos de algún modo identificados como banda. Un tío que no encontró su sitio en el sistema educativo, ni en su entorno y que decidió crearse su propio camino. Bastante arriesgado, por cierto.

Ser un grupo de rock (o de pop) en España no es sencillo, requiere un compromiso. El mercado es el que es...

- Así es, el compromiso contigo mismo es fundamental. Si no estás haciendo algo de lo que estás muy convencido, el trabajo se hace insoportable. Tocar está muy bien, pero hay otra parte más dura, de carretera, kilómetros y demás. Todo esto nos ha hecho crecer y estar más seguros de nosotros mismos.

¿Considera que 'Delapso' es un disco con contenido político?

- [Se lo piensa durante unos segundos] Sí, yo creo que sí. Me parece que es inevitable que el actual contexto social de este país se refleje de algún modo en las canciones de este disco, porque estamos trabajando en este entorno, nos afecta y seguro que de alguna manera ha afectado también a nuestro modo de hacer y de expresarnos.
CYAN
Cuándo: Sábado 27 abril / 23 horas.
Dónde: Club 12 & Medio (Murcia).
Cuánto: 10 / 14 euros.
Abre: Izal.

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