Lapido: "El rock hoy carece de munición generacional"

Jam Albarracín | 10.05.2013 - 15:02 | Entrevistas

 

LapidoCandidato indiscutible a mejor compositor de la historia del rock español, y desde luego a mejor letrista, José Ignacio Lapido ha vuelto a hacer realidad lo improbable. Superando un listón que él mismo ha ido elevando con cada nueva entrega, el granadino presenta en su flamante séptimo álbum, 'Formas de matar el tiempo', una colección de canciones en donde la poesía -ora hiperrealista, ya ensoñadora- lucha contra los molinos de viento que mueven este nuestro mundo devastadoramente prosaico. 

El amor y el rock son sus dogmas de fe. Murcia es el lugar elegido para estrenar su gira, el viernes 10 de mayo. Como canta en una de sus canciones: “Todo irá bien cuando consiga poner en hora mi reloj de arena”. 

Mi primera pregunta es más una afirmación: ¿Cómo, después de siete álbumes -más los de 091-, es posible volver a hacer 'el mejor trabajo'?

- Me encanta empezar una entrevista así [risas]. Yo le agradezco esa opinión tan entusiasta. Cuando me planteo hacer un nuevo disco no lo hago en términos 'deportivos', quiero decir que no trato de batir marcas ni de superar records anteriores. Simplemente lo que hago es recopilar las que creo que son las mejores canciones que he compuesto durante el último año. En eso sí soy muy riguroso y en cierta manera la herencia anterior funciona a modo de piedra de toque, que como bien sabe es la piedra que utilizan los joyeros para saber si un metal es oro o no.

La pregunta demagógica. Abre la gira de 'Formas de matar el tiempo' en Murcia, una ciudad con la que mantiene una buena y extensa relación. Será casual, pero mola.

- Como habrá visto, solo son ocho las ciudades en las que presento inicialmente el disco. Llevo viniendo a esta ciudad a presentar discos desde el siglo pasado, usted es testigo de ello, y siempre me han recibido muy bien. Murcia es una ciudad donde hay tradición de rock, las bandas importantes que han salido de aquí no hace falta que yo las nombre ahora, pero desde tiempos inmemoriales con Farmacia de Guardia aquí saben lo que es buena música. Además, Raúl Bernal, mi pianista, es murciano, ¿qué mejor excusa para empezar la gira aquí?

La portada del disco es una sucesión de fichas de dominó dispuestas para su inminente derribo en espiral. Pero todas las fichas son la blanca doble. ¿Algún sentido?

- La idea de la portada es de un diseñador granadino, Alfonso Aguilar, Perroraro, que ya ha trabajado conmigo en discos anteriores. Creo que sabe muy bien trasladar a imágenes el mensaje subyacente de mis canciones. En esta ocasión queríamos una imagen potente pero que tuviera doble o triple lectura. Hay varios conceptos flotando en la espiral de fichas de dominó: el orden, el azar, el vacío y la amenaza de que todo se vendrá abajo en cualquier momento. Como la vida misma.

Me suena haber escuchado en su boca algo como que en el rock y el pop no queda ya mucho por inventar, que las variaciones hoy son más a escala de producción. ¿Puede explicarse?

- No quiero ser muy tajante en esa afirmación no vaya a ser que mañana aparezcan los nuevos Beatles y me dejen por mentiroso, pero lo cierto es que en este género desde el año 77 no se ha inventado nada nuevo. Casi todo lo que se nos presenta como vanguardista o novedoso en cierta manera lo único que tiene de ambos conceptos es una pátina de novedad dada por una producción llamativa, lo que ocurre es que hay mucho desconocimiento. Por ejemplo, aún sigo escuchando la expresión 'nuevas tendencias' cuando se habla de un artista de rap o de techno. Y no entiendo por qué. Cualquiera sabe que las primera manifestaciones de rap datan de finales de los 70, y el techno ya estaba establecido con Kraftwerk en la primera mitad de los 70 del siglo pasado, cuando Franco aún vivía, así que… Eso no quiere decir que no haya artistas actuales que hagan estupendos discos y que den unos conciertos memorables, pero innovar, lo que se dice innovar… hay que ser humildes y reconocer que el canon musical que marcó la edad dorada del rock se desarrolló entre mediados de los 50 y principios de los 70.

Por cierto, usted sigue fiel a su equipo de trabajo (Víctor, Raúl, Popi, Solana). Incluso ha vuelto a tomar el mando de la producción artística (a cargo de Paul Grau en 'De sombras y sueños'). ¿'No lo arregles si no está roto', que dicen los ingleses?

- Es cierto, la banda que me acompaña viene haciéndolo desde 'Cartografía', de 2008, aunque algunos de ellos ya habían trabajado conmigo antes. Son muchos años ya y hay una total afinidad en lo musical y en lo personal. Trabajo muy a gusto con ellos y creo que han vuelto a demostrar su talento en este disco. En cuanto a la producción, alguien se tenía que encargar y he sido yo el elegido. No había más voluntarios.

La confusión, o la reflexión -que parte de la incertidumbre-, son constantes de su trabajo. ¿La experiencia no otorga sabiduría? ¿Las certezas, empero, siguen siendo pocas?

- La experiencia por supuesto que sirve para clarificarnos ciertas cosas. Somos un poco como los perros de Pavlov: si suena la campana cuando nos dan de comer asociamos ese sonido a la comida. Lo que ocurre es que la vida también nos enseña que las campanas a veces tocan a muerto, y eso nos descoloca. Y las dudas surgen. Creo que dudar es sano, hace que conservemos la poca lucidez que nos queda.

Colas del paro, comedores sociales, pañuelos en los semáforos... Su visión poéticamente crítica de la sociedad siempre ha estado ahí, pero 'Está que arde' me parece una de sus canciones más contundentes en este sentido. ¿Cabe aún albergar esperanzas?

- Estos temas a modo de imágenes hiperrealistas es verdad que han aparecido en mis canciones desde hace muchos años. Y lo siguen haciendo. 'Está que arde' es una especie de retrato enloquecido de lo que está ocurriendo ahora mismo. Hay un verso especialmente clarificador: “El sepulturero obedece al ministro que le ha dicho que cave un metro más”. Creo que esa es la única solución que nos está dando el Gobierno para salir del hoyo: cavar más hondo nuestra tumba. Con esta gente al mando de la nave, usted comprenderá que haya pocas esperanzas, pero no debemos ser derrotistas. 

Es probablemente el mejor escritor del rock español. ¿Cómo definiría su relación con las palabras? ¿De lujuria, respeto, seducción?

- Ya que me lo plantea usted en términos pecaminosos, podría decir que la mía es una relación sadomasoquista. Sufro al escribir y a la vez obtengo placer. Las palabras rimadas son muy hijas de puta. Los versos se hacen de rogar y te tienen esperando más tiempo del deseado hasta que por fin se dignan a aparecer.

Su posición como columnista le obliga a estar al tanto de la realidad. ¿También le ayuda a ser más comprensivo con el mundo?

- Escribir columnas políticas me obliga a estar informado y a tomar posición en temas que a lo mejor, si no tuviera que escribir sobre ellos, no tendría una opinión formada. No sé si me sirve para ser más comprensivo… algunas cosas que comento me resultan incomprensibles.

Tengo entendido que ha decidido implicarse con SGAE y el asunto de los derechos de autor. ¿Por qué?

- Me he presentado, y he sido elegido, como miembro del Consejo Territorial de SGAE en Andalucía. Se trata de un órgano de nueva creación que tiene el objetivo de descentralizar en cierta manera el funcionamiento de la entidad, de que haya una comisión de socios elegidos democráticamente que sean la cara visible de SGAE en su comunidad autónoma. Mis compañeros han tenido a bien votarme y voy a empeñar parte de mi tiempo en representarlos. Creo que si los propios socios no nos involucramos en el día a día de la Sociedad corremos el riesgo de que pasen cosas como las que sucedieron con la anterior junta directiva.

Sr. Lapido, ¿es el rock arma suficiente para combatir este absurdo-barra-demente status quo imperante?

- Me temo que ahora mismo, en 2013, el rock carece de la munición generacional suficiente como para actuar de agitador de conciencias. Ese papel lo tuvo en los 60 y en los 70, pero ahora… a nivel individual quizá, y en mi caso particular puedo decirle que ha sido, a lo largo de todos estos años, una tabla de salvación.

Además de escuchar su disco e ir a su concierto de esta noche, ¿qué otras formas de matar el tiempo sugiere José Ignacio Lapido?

- Cualquiera que conlleve una muerte lenta. Beberse una copa de vino mientras se lee un buen libro puede estar bien.

 

LAPIDO
Qué: Estreno de la gira 'Formas de matar el tiempo'.
Cuándo: Viernes 10 mayo 2013, 23 horas.
Dónde: Sala B (Murcia).
Cuánto: 14 euros.

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