Carlos Goñi (Revólver): "No sé lo que es tocar con oficio"

Jam Albarracín | 21.04.2010 - 22:00 | Entrevistas

Carlos GoñiTras dos décadas entre escenarios y estudios de grabación -a las que habría que añadir una tercera si hurgamos en sus inicios en Garage y Comité Cisne-, Carlos Goñi ha visto publicada Veinte años no es nada, la caja antológica que resume su carrera al frente de Revólver en cuatro CDs y dos DVDs. Una trayectoria con altibajos artísticos, pero inmaculada cuanto a honestidad. Y un trabajo que el propio Carlos siente más como un reconocimiento, un tanto ajeno a su día a día. El mismo que pasa mañana por el Auditorio Víctor Villegas de Murcia.


Tras tanto tiempo en la música, supongo que era el momento apropiado para editar toda una antología.

- Es una idea de la compañía, me parecería de un egocentrismo descomunal, y eso no casa conmigo, que yo decidiera hacer algo así. Para mí es un orgullo, está mucho más lejos de lo que pude llegar a imaginar. Si ya es la bomba poder seguir haciendo discos y hacerlos como uno quiera, el que tu compañía decida sacar una caja de estas características, por lo menos a mí, me sobrepasa por todos lados.

Tiene su propio (gran) estudio de grabación. ¿Hasta qué punto es importante para la música de Revólver?

- Para mí es extremadamente importante, porque siempre he procurado tener la mayor autonomía posible. Como dice mi hijo, soy un ‘ansias’ y me gusta hacerlo todo yo y todo a mi manera, es como tener un laboratorio. No lo uso para componer, me parecería absurdo, pero sí para poder tomar las decisiones que sean necesarias sin tener que estar esclavizado a un horario de grabación.

Esto le permite tener un control máximo de su obra.
- Hubo un momento, hace 14 años, en la gira de Calle Mayor, en que mi mujer y yo decidimos invertir prácticamente dos giras completas para montar el estudio, por si un día iba mal. Por desgracia, efectivamente, la industria ha ido mal, y ahora la diferencia está en que yo puedo seguir grabando los discos con la misma calidad sin tener que preocuparme demasiado del presupuesto de grabación.

Lo cual hoy día es todo un privilegio.

- Absolutamente. El poder grabar con calidad hoy en día es un lujo que está al alcance o de gente que vende muchísimo y tiene unos presupuestos descomunales o de gente que, como en mi caso, tiene un buen estudio de grabación propio.

Lo que me consta también es que es un tipo minucioso. Creo que incluso tiene un montón de minidisc con ideas, a modo de bloc de notas sonoro.

- Así es. Tengo dos cajas, una es la caja de los audios y la otra la de los ‘letrios’, como la llamo. Y en ambas cajas voy echando todos los días. Y luego llega un momento en que vuelco las dos cajas encima de una mesa para ver qué es exactamente lo que tengo. Y, por no irme muy lejos, para el próximo álbum que ya he empezado a trabajar en él y que comenzaremos a grabar en octubre, hay exactamente -lo sé porque lo tengo delante- 168.

168…

- Canciones terminadas, canciones sin acabar y cosas que serán canciones. Soy muy minucioso porque me gusta tener el control, creo que es la única manera de hacer las cosas.

Y todo esto, Carlos, ¿no es un poco contradictorio con el espíritu del rock’n’roll? Ya sabe, rápido, salvaje e imperfecto.

- ¿Te refieres al espíritu salvaje e imperfecto de los Stones o de Queen, cuando se tiraban dos años grabando cada disco? Si es a ése al que te refieres, estoy de acuerdo contigo. El único que sí ha mantenido siempre ese espíritu ha sido Bob Dylan, que llegaba al estudio, grababa su parte y se piraba.

¿Es de los que utilizan el iPod o acaso un defensor radical del vinilo?

- A ver, está claro que el vinilo suena mejor, como bien explicó técnicamente hace 18 años Neil Young en un artículo maravilloso. Lo que pasa es que dos terceras partes del año me las paso fuera de casa, con lo cual para mí el iPod es uno de los grandes inventos de la historia. Mis CDs no están destrozados, sino bien cuidados en casa. Ya sé que suena infinitamente peor el mp3, de hecho suena exactamente 10 veces peor que un CD, pero me es muy útil cuando me voy de viaje.

¿Diez veces peor?

- Pero exactamente, no es por azar. Una canción de cuatro minutos en un CD pesa 60 megas, la misma canción en mp3 pesa seis megas.


DOG EAT DOG

Bueno, en todo caso esto ya ocurría antes, con las cintas de casete.

- Exacto. Con la diferencia de que aquello generaba cultura, porque tú te comprabas un disco y me lo dejabas para que me lo grabase y lo más probable es que si el disco me gustaba, el siguiente me lo compraba yo también. Pero ahora no.

A ver a quién culpamos, la industria discográfica no es inocente.

- No lo es en absoluto. Hay una frase inglesa, ‘dog eat dog’, que resume bien la situación. La industria, por vender más, lo pasó todo a digital y el digital ha acabado por comerse a la industria.

En Murcia actuará en formato acústico.

- Sí, pero con un formato muy chulo: batería, bajo, acordeón y yo. Nunca había llevado este formato y estoy enamoradísimo de cómo suena, de hecho lo voy a extender hasta junio y al aire libre, porque me gusta mucho. Me gustan los dos formatos, eléctrico y acústico, pero este ultimo tiene un algo especial.

Las canciones son a corazón abierto o no son. Pero, ¿no es un engorro eso de estar partiéndose el pecho todo el rato, no se puede hacer tirando de oficio?

- [Contundente] Yo con oficio no he hecho ni una sola canción encima del escenario más cutre del pueblo más cutre de este país. No sé lo que es tocar con oficio, no lo he hecho en mi vida, cada concierto me lo planteo como si fuera el primero y el último.

Eso le honra. Y además le creo.

- De la misma manera que digo que soy el tipo más egoísta del mundo haciendo mis discos, que los hago como me los pide el alma y sin tener en cuenta al público para nada, del mismo modo cada concierto que doy lo único que me importa es que el tipo que esté allí sienta que le estoy devolviendo el precio de la entrada.

¿Y duele, se siente uno un poco vacío cuando acaba de parir un disco nuevo?

- Sí, duele y mucho. Durante una temporada me quedo como en un abismo terrible en el que pienso que jamás en mi vida podré volver a grabar otro disco porque me he quedado completamente seco. Me ocurre también cuatro o cinco meses antes de enfrentarme a un disco nuevo. Ese punto de no saber a qué agarrarte y de pasarlo muy mal. Y además con los años no se cura.


LA MELANCOLÍA TIENE ENTIDAD PROPIA

¿Cómo recuerda sus primeros pasos, con Garage y Comité Cisne?

- Aprendí mucho, sobre todo lo que no debía volver a hacer. Me lo pasé muy bien porque disfrutaba la experiencia, pero viajar en una furgoneta de reparto de carne o no tener un camerino donde poder afinar la guitarra, no era especialmente divertido.

Es un defensor de la melancolía, tanto como sentimiento como en cuanto a fuente de inspiración.
- Totalmente. Me parece que es una especie de cuna que te mece y en la que te dejas caer. Los portugueses la llaman saudade y Fernando Pessoa se mecía en ella continuamente, se dejaba llevar en sus brazos y cuando lees sus escritos lo entiendes perfectamente. Creo que nadie ha descrito la melancolía como él. La diferencia con la nostalgia es que la melancolía tiene entidad en sí misma, mientras que la nostalgia supone mirar atrás, precisa de un pasado.

Me gusta esta estrofa de su canción Y pasa el tiempo: “Cuando al fin ya sé cómo funciona el juego, se me acaban las monedas”.

- Ya, es lo que hay [se ríe]. Eso nos pasa a todos, creo. Venimos aquí a aprender y tenemos muy poco tiempo para poner en práctica lo aprendido. Con lo cual es probable que sea una buena idea aprender lo más rápido posible para tener tiempo de actuar.

Mira el panorama musical actual y, ¿qué ve?

- Esa es una pregunta con trampa.

Lo es, no lo niego.

- Me siguen gustando mucho tus compadres murcianos [M Clan], les tengo un respeto soberano a Ricardo y a Carlos, me parece una de las grandes bandas de rock de este país. Y me gusta mucho Bunbury, me parece un tipo que está en un universo paralelo. De lo más nuevo, las cosas que he escuchado y me han parecido interesantes, en general tengo la sensación de que le falta un hervor.


Quién: Revólver.
Cuándo: Jueves 22 de abril de 2010, a las 21.30 horas.
Dónde: Auditorio Víctor Villegas (Av. Primero de Mayo, Murcia).
Cuánto: 26, 22 o 18 euros, según localidad.
Venta telefónica con tarjeta: 968343080.


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